viernes, 25 de junio de 2004

Ciencias sociales y Universidad

El Consejo Universitario de la Universidad de Guanajuato aprobó el miércoles pasado un paquete de cinco nuevos programas educativos, consistentes en cuatro licenciaturas y una maestría. El Rector Lara destacó que desde 1974 esa casa de estudios no había emitido tal cantidad de programas de un solo tirón, lo que confirma que ¡por fin! la universidad pública de la entidad confirma su voluntad de expandir su oferta y beneficiar así a los sectores de la población que se encuentran marginados del acceso a educación superior por sus altos costos. De las cuatro nuevas licenciaturas, tres corresponden al área de las ciencias sociales: Sociología, Trabajo Social y Antropología Social. Todas para comenzar a impartirse en agosto próximo. Las dos primeras serán ofrecidas en la ciudad de León, cuya problemática social es ya de tal complejidad que uno no puede explicarse por qué se tardó tanto en tener esas opciones formativas, que tienen relación con el conocimiento y la atención de los requerimientos de comunidades urbanas y sociedades complejas.
La escuela de Psicología se hará cargo de sostener la licenciatura en Trabajo Social. No existen en el país más que otras dos carreras en ese campo (en la UNAM y en la UANL). Hasta la fecha la labor importantísima del trabajador social era materia de capacitación a nivel técnico, impartida por un enjambre de academias y escuelas de incierta calidad. Con esa licenciatura se avanzará a la profesionalización de un oficio que demanda una gran sensibilidad social, así como capacidades y competencias de nivel superior que garanticen intervenciones óptimas en situaciones sociales de riesgo o de compromiso.
La licenciatura en Sociología, que estará a cargo de los profesores del Centro de Investigación en Ciencias Sociales (CICSUG), será impartida en las instalaciones que ahora se denominan Unidad Centro Histórico León (Alvaro Obregón 308). Se ha diseñado un programa de excelencia académica, que se apoyará en un profesorado de alta calidad (doctorados, miembros del SNI, investigadores). El objetivo es formar profesionales con una sólida y rigurosa formación científica, metodológica y técnica que les permita analizar y comprender la realidad social como una totalidad, con la capacidad de proponer soluciones a la problemática social que se les presente en sus diferentes ámbitos de acción. Tiene una orientación práctica que pretende formar especialistas que contribuyan efectivamente a conocer mejor y ayudar a resolver los dilemas sociales: la pobreza, la violencia social, la ignorancia, la desintegración comunitaria, la conflictividad política y muchas otras cuestiones vinculadas a la convivencia grupal. Su campo de trabajo es muy amplio, pero poco reconocido en un estado carente de sociólogos, como es Guanajuato. Pueden –y deben trabajar en el sector público, en el ámbito educativo, en el sector social, en las organizaciones de la sociedad civil, en los organismos empresariales, en los sindicatos, en los partidos políticos, etcétera.
También se aprobó la licenciatura en Antropología Social para el CICSUG, y será impartida en la ciudad de Guanajuato, a fin de fomentar sinergias con especialidades hermanas como la historia, pero también en sintonía con la vocación cultural de esa capital. Con frecuencia el antropólogo social es confundido con especialistas fraternos como el arqueólogo, el paleontólogo, el antropólogo físico o incluso con los pseudo antropólogos gnósticos y practicantes del esoterismo. Ese es un error común, que habrá de ser despejado conforme la especialidad eche raíces en nuestro entorno social. El campo de desarrollo de la antropología social se ubica más bien en el análisis la dinámica social y cultural comunitaria, aplicando un enfoque holístico integral y metodologías particulares como el trabajo de campo, la observación participante, el método comparativo, la construcción de genealogías y su consecuente interpretación sintética, etcétera. El enfoque inductivo particularista caracteriza también a esta disciplina, lo que la contrasta con el enfoque sociológico-deductivo generalista. El supuesto teórico que subyace a la perspectiva antropológica es que las culturas no son compartimentos estancos sino elaboraciones humanas que inciden en la manera en que los grupos definen su realidad social, siendo simultáneamente susceptibles de modificación a través de la práctica.
Con estas nuevas opciones formativas, la Universidad de Guanajuato se abre de lleno –insisto: ¡al fin! a la generación de especialistas en el análisis de las esferas sociales, políticas y culturales que caracterizan a los conjuntos comunitarios de nuestra entidad y del resto del país. Abrimos la posibilidad de apuntalar un desarrollo social mejor fundamentado en el conocimiento formal, y no tanto en el empirismo y la improvisación. También se abre la coyuntura para estimular el debate informado acerca de ese entorno, tan carente de crítica y de opinión fundada. Enhorabuena.

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