viernes, 9 de enero de 2009

El consejero Pepe


El fin del año pasado vino acompañado de una buena noticia para los que hemos manifestado públicamente nuestra preocupación por el mecanismo que subsiste para la designación de los consejeros ciudadanos del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG). Me refiero al nombramiento por parte del Congreso del Estado de José Argueta y Jesús Badillo como nuevos consejeros generales. Al consejero supernumerario Ricardo Sánchez no tengo aún el gusto de conocerlo, pero sí a los dos titulares. Ambos tienen conocimientos probados de la materia electoral y estoy seguro de que harán un buen papel en su nueva responsabilidad ciudadana.
Pero aquí me quiero referir a José Argueta, cuyo nombramiento está siendo cuestionado por el Partido Verde con base en presuntos antecedentes partidistas. Hay que recordar que la legislación electoral de Guanajuato es increíblemente restrictiva en lo referente a la nominación de consejeros ciudadanos y otros funcionarios de la materia comicial. El Código Estatal (CIPEEG) reza en su artículo 57, inciso III, que los consejeros deberán “No tener antecedentes de militancia partidaria activa y pública”, y define ésta como: “Desempeñar o haber desempeñado cualquier cargo de dirigencia dentro de un partido político nacional o estatal; ser o haber sido candidato a puesto de elección popular representando a un partido político nacional o estatal; ser o haber sido representante de candidato o de partido en el ámbito estatal o federal, ante órganos electorales o de casilla; ser o haber sido coordinador de campaña política de candidato a puesto de elección popular, en comicios federales, estatales o municipales; y manifestarse o haberse manifestado públicamente a través de medios de comunicación social extranjeros, nacionales o estatales, a favor de un candidato o de un partido político.” Estas exigencias de pureza y virginidad política constituyen un sinsentido que sólo se explica como resultado del clima de profunda desconfianza dentro del que se gestó la reforma electoral de 1994.
El Código Federal (COFIPE) es bastante menos restrictivo. Su artículo 118 enlista dentro de las condiciones para ser consejero local del IFE dos que son equiparables a las citadas antes: “d) No haber sido registrado como candidato a cargo alguno de elección popular en los tres años inmediatos anteriores a la designación; e) No ser o haber sido dirigente nacional, estatal o municipal de algún partido político en los tres años inmediatos anteriores a la designación.” No hay demanda de virginidad política, pues en ese caso José Woldenberg, Luis Carlos Ugalde y Leonardo Valdés no habrían podido ser considerados para una consejería por sus antecedentes partidarios.
Pepe Argueta tiene razón al argumentar que él nunca fue representante del malogrado Partido Democracia Social en 1999. Me consta, pues en esa ocasión fui uno de los consejeros locales del IFE que promovimos su nominación como consejero electoral para el distrito 04 de Guanajuato. A Pepe lo unía una vieja amistad con Gilberto Rincón Gallardo, con quien había compartido andanzas, y por eso su amigo lo incluyó como posible representante del naciente partido en Guanajuato, cargo que nunca aceptó ni ejerció. Así me lo explicó Pepe entonces y no tuvimos mayor problema para designarlo en la consejería que detentó eficazmente durante los procesos electorales del 2000, 2003 y 2006. Renunció a ser ratificado como consejero para estas elecciones venideras, tal vez para poder ser considerado disponible para el IEEG.
Su honestidad intelectual y personal es bien conocida por los que lo tratamos y lo leemos. Siempre le he considerado uno de los mejores periodistas de Guanajuato, riguroso y profundamente crítico del poder. Así lo fue en tiempos de la hegemonía priísta y así lo es en la panista. Su conciencia no está a la venta, de eso estoy seguro. Dentro del consejo general del IEEG hace falta una voz ciudadana crítica e inconforme, que haga contrapeso a la molicie que con frecuencia se ha observado. En conjunto con Jesús Badillo podrá significar una corriente de aire fresco que fortalezca la pluralidad y apertura del órgano de gobierno. Yo por lo pronto le manifiesto mi solidaridad, seguro de que su nominación es muy positiva para la democracia en nuestra entidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En lo personal me parece mal que por parte del IEEG, en la actualidad hayan hecho que las personas que presentaron su solicitud para capacitadores llevarán documentación e hicieran gastos. para recibir un no. o nisiquiera eso. en estos tiempos no estamos para gastar lo que no tenemos que se den cuenta que si presentamos nuestra solicitud es para obtener un trabajo no darnos el gusto de gastar. y mas porque hay personas que en la actulidad tienen dos plazas en el ieeg o ife. no es justo