martes, 14 de julio de 2009

Dinastías municipales

El nuevo panorama político demandará estrategias de negociación entre los poderes federales y sus equivalentes en los estados y municipios. El voto diferenciado ha reforzado el fenómeno de los gobiernos divididos, donde el ejecutivo y el legislativo son controlados por partidos diferentes. Lo mismo sucede a nivel municipal donde, al menos en el estado de Guanajuato, la distribución proporcional de las regidurías obligará a sus presidentes a negociar las grandes líneas de sus proyectos de trabajo, y así garantizar efectividad con inclusión. Desgraciadamente en nuestro país y en Guanajuato todavía vemos activo un autoritarismo inveterado en los ayuntamientos de todos los colores partidistas, pero particularmente donde el triunfo ante urnas es debido más a las personalidades carismáticas y a los caciquismos locales. Veo con preocupación cómo se está arraigando el hábito pernicioso de burlar el precepto de la no reelección municipal mediante el recurso de la sucesión intrafamiliar, particularmente a través de la pareja matrimonial. El fenómeno “Kirchner” ha tenido varias réplicas en nuestro país; tan sólo recordemos el intento frustrado de doña Marthita de Fox, o el de la otra Marthita, pero de Echevarría, quien en 2004 quiso suceder a su esposo Antonio en la gubernatura de Nayarit, por el PAN. Hoy será diputada por el PRD.


En la ciudad de Guanajuato tuvimos el caso de doña Conchita de Villagómez, quien en 2006 intentó suceder a su esposo Rafael en el gobierno municipal que entonces ejercía bajo la bandera del PRD. Fue derrotada en la elección por el hoy presidente municipal del PAN, Eduardo Romero Hicks, él mismo perteneciente a otra dinastía local. La política es tan importante que debe quedar en familia, parecen querer decirnos esos actores.
Vemos ahora que algunas de esas dinastías municipales se repiten y se consolidan, como en Valle de Santiago, donde compiten dos familias poderosas, los Arredondo y los Nieto, por sucederse en el poder municipal. Fernando Arredondo será presidente por tercera vez y restituye el dominio del PRD. En Yuriria el munícipe verde Gerardo Gaviña será sucedido por su esposa la “güera” Angelita López. Él mismo se benefició del liderazgo de su padre, don Pedro (qepd), expresidente municipal por el PAN, quien le heredó su capital político que hoy beneficia al PVEM.
En Pueblo Nuevo se anunciaba la posibilidad de que ese municipio se constituyese en paradigma del “matrimonio presidencial”. El actual alcalde José Durán, quien ha repetido en el cargo en tres ocasiones, fue sucedido en una ocasión por su esposa Cuquita García (1997), quien lo intentó nuevamente en 2003 y de nuevo en esta última elección. Sólo el médico Leonardo Solórzano, del PRI, ha impedido la consolidación de esta sucesión matrimonial en dos ocasiones.
Esta preeminencia de familias, personalidades y cacicazgos es una amenaza latente para el avance democrático plural. El elector parroquiano se ve atrapado por lealtades o compromisos vinculados a intereses personales o a programas sociales, y evita analizar con cuidado mejores opciones.

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