martes, 10 de noviembre de 2009

Aniversarios

Aniversarios

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en el de Guanajuato, en 15 Diario de Monterrey, y en CEIPOL.
En los últimos tres años de la década que acaba, los aniversarios están cayendo sobre nosotros como gruesas gotas de aguacero intempestivo. Todo parece haber ocurrido hace cincuenta, cien, doscientos, o hace cuatrocientos años. Por supuesto es una impresión subjetiva, basada en que la memorabilia reciente ha referenciado eventos de gran trascendencia, como el telescopio de Galileo que hace 400 años rasgó los secretos de un universo que se quería inmutable y divino, y que resultó cambiante e imperfecto. O bien los 200 años de la “guerra de independencia” española, que se festejó el año pasado para rememorar la valiente respuesta del pueblo ibérico contra la invasión napoleónica, que en otro lares había sido aceptada sin mayores estertores populares por su aparente carácter de “liberadora” de los pueblos europeos oprimidos por las monarquías.
Ese mismo año, y relacionado con el anterior aniversario, el gobierno del Distrito Federal se ocupó de festejar los 200 años de la intentona del Ayuntamiento de la ciudad de México de independizar la colonia de la ocupada España, que resultó en la destitución violenta del virrey Iturrugaray el 15 de septiembre, y el asesinato del regidor Primo de Verdad, primer mártir de la independencia mexicana.
Por supuesto, el 2 de octubre de 2008 marcó de nuevo la traumada conciencia política de nuestro país. Ya suman 40 los años transcurridos, y los que conservamos el recuerdo del momento -yo no olvido una fotografía que circuló en la prensa con docenas de zapatos abandonados por los aterrados manifestantes, algunos de ellos muertos en la balacera indiscriminada creemos que jamás podrá cerrarse una herida que como esta, tardó en sangrar.
Este año de 2009, ya agonizante, fue fértil en aniversarios gozosos o penosos. Hace 200 años nació Edgar Allan Poe, mi escritor favorito en lengua inglesa, que definió el romanticismo oscuro de una época convulsa en un país que no terminaba de inventarse a sí mismo. Y en el mismo año nacieron Nicolai Gogol y Charles Darwin; el primero fue uno de los cuentistas rusos de tipo costumbrista que mejor retrataron a una sociedad rusa predominantemente rural que abandonaba el feudalismo y que se modernizaba penosamente imitando a Europa. El segundo, un científico naturalista que con la publicación -hace cien años- del libro El Origen de las Especies se convirtió en el pensador que más ha transformado nuestra concepción del papel que, como seres humanos, jugamos en el amplio espectro de la naturaleza y el tiempo enorme, retirándonos de la soberbia mística que nos hizo creer sublimes, hechos a imagen y semejanza de Dios.
Nos acercamos ahora al año de los bicentenarios, y de nuevo tendremos momentos para la rememoración de personajes y sucesos que nos definen como herederos de tiempos pasados que permitieron, como sentenció el filósofo medieval Bernardo de Chartres, ser “como enanos sobre hombros de gigantes.”

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