martes, 17 de noviembre de 2009

El Desarrollo Regional y la AMECIDER

El Desarrollo Regional y la AMECIDER


Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en el de Guanajuato.
El viernes pasado culminaron cuatro días de trabajo académico del XIV Encuentro Nacional de la Asociación Mexicana de Ciencias para el Desarrollo Regional (AMECIDER). Más de 300 ponentes y cien asistentes se reunieron desde el martes 10 en las cómodas instalaciones con que cuenta la Universidad de Guanajuato en el Forum Cultural de León, donde se ubica su Departamento de Estudios Culturales. La organización corrió cargo de la propia asociación y de la División de Ciencias Sociales y Humanidades del Campus León de la UG.
Los estudios e investigaciones regionales tienen una tradición relativamente reciente en nuestro país. México inició su trayectoria como país independiente heredando dos modelos de organización política altamente centralizados: primero, el arquetipo proveniente de la península ibérica, donde la guerra contra los moros obligó a una concentración del poder en las manos de los monarcas de Castilla, región que acaparó las capacidades del naciente estado español y ahogó las autonomías regionales. Segundo, el esquema imperial de los aztecas, que controlaban con mano férrea territorios de extrema variación cultural. Por eso fue tan absurdo que el país que nació en 1821 se diera una constitución federalista en 1824, imitando el modelo norteamericano sin considerar el propio; así lo hizo ver el diputado constituyente Fray Servando Teresa de Mier en su famoso “discurso de las profecías”, donde aseguró que el federalismo en los Estados Unidos unió lo dividido y en México dividiría lo ya unido.
Por la fuerza de los hechos el centralismo se impuso durante todo el siglo XIX y por supuesto en el XX. Las regiones se mantuvieron debilitadas por el poderoso presidencialismo imperial mexicano, así como por una ideología nacionalista que negó el componente local dentro de la matriz cultural “nacional”. Ser regionalista equivalía a ser considerado retrógrado y reaccionario.
Pero la formación nacional mexicana ha madurado y necesariamente ha reconocido la importancia de las regiones y su desarrollo. Al menos desde los años setenta han surgido movimientos sociales y políticos que reivindican la importancia de la región para sostener un modelo nacional viable. El desarrollo regional se convirtió en una estrategia sobre la que comenzaron a voltear gobiernos y actores sociales. La academia no podía ser la excepción.
La página electrónica de la AMECIDER señala como antecedente de esa asociación un encuentro de académicos regionalistas realizado en 1975 en la ciudad de Guanajuato: el Primer Coloquio Internacional sobre Desarrollo Urbano y Regional. A partir de 1994, año de su fundación, la AMECIDER ha venido realizando sus encuentros anuales en diferentes lugares del país.
La Universidad de Guanajuato no ha sido insensible a la necesidad de estudiar y estimular el desarrollo regional. Desde 1999 cuenta con la licenciatura en Desarrollo Regional, que se ofrece en Salvatierra y en León. Mediante los cuerpos profesorales de la División de ciencias Sociales y Humanidades del Campus León se continuará estudiando las características particulares del desarrollo de México, Guanajuato y sus regiones.

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