martes, 24 de noviembre de 2009

Población y Desarrollo

Población y Desarrollo


Publicado en el de Guanajuato, y en 15Diario de Monterrey.

A pesar de que en el estado de Guanajuato vivimos más de cinco millones de personas en poco más de 31 mil kilómetros cuadrados -lo que la hace una de las entidades más densamente pobladas del país- realmente se ha hecho poco en torno al estudio y comprensión de la dinámica demográfica de este espacio social. Incluso se han dado pasos de cangrejo, como sucedió en 2003 cuando el gobierno estatal dispuso la desaparición del Consejo Estatal de Población (COESPO). Este organismo, creado en 1987 durante el gobierno de Corrales Ayala, cobró un impulso importante como instancia de de planeación y evaluación de la política poblacional del estado a fines de la administración de Carlos Medina, durante el año de Ramón Martín Huerta, y en los primeros tres de Romero Hicks. El COESPO apoyó y participó en numerosos esfuerzos de investigación y definición de estrategias, con el apoyo del Consejo Nacional de Población, El Colegio de la Frontera Norte, la Universidad de Guanajuato, y otras instancias relacionadas con el tema.
Por eso fue incomprensible la decisión de desaparecer la instancia, y no darle continuidad a los trabajos de investigación demográfica, poblacional, de género y de migración que había emprendido el defenestrado organismo. La Unidad de Planeación que le sucedió formalmente no dio secuencia a trabajos tan importantes como el anexo guanajuatense a la Encuesta de Migrantes en la Frontera (EMIF) que año con año levanta el Colegio de la Frontera Norte.
En la actual administración estatal ha habido un intento de retomar la participación activa en la definición de políticas poblacionales locales, a partir de la instalación del Instituto de Planeación del Estado de Guanajuato (IPLANEG), cuyo consejo consultivo ciudadano se ha mostrado muy interesado en que se profundice en el tema poblacional y que se genere conocimiento pertinente sobre el comportamiento demográfico de las comunidades guanajuatenses. Este interés se confirmó con el establecimiento este año del Observatorio Ciudadano de Población y Desarrollo, al que fui amablemente convocado como parte del grupo de apoyo de la Universidad de Guanajuato, Campus León.
Ayer se firmó un convenio entre el IPLANEG y el Consejo Nacional de Población (CONAPO), que juzgo de gran trascendencia para consolidar un espacio de reflexión entre el sector público, el privado –por medio del consejo consultivo- y el social –por medio del observatorio ciudadano- sobre la cuestión poblacional. No es cosa menor, sobre todo cuando recordamos que México ha podido superar muchos rezagos sociales gracias a que en los años setenta se aplicó una política de control natal inteligente y efectiva. Si no hubiese sido así, hoy día nos ahogaríamos en problemas mucho mayores que los que padecemos, ya que seríamos 150 millones, y no 107. Es evidente que los sectores conservadores ven con desconfianza la intervención del Estado en la materia, ya que relacionan el control natal con el demonio redivivo. No es así. Es simple sentido común: somos demasiados, mal distribuidos y peor integrados al entorno. Hay que hacer algo.

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