martes, 19 de enero de 2010

EVI, 1

EVI, 1



Por: © Luis Miguel Rionda ©


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El deceso del exgobernador de Guanajuato, Enrique Velasco Ibarra (EVI), quien tenía muchos años avecindado en León, es una oportunidad para el recuerdo y los balances a 26 años de que este político dejara el poder a consecuencia de su tímido intento de evidenciar cierta independencia política ante los designios del centro del país, entonces todo poderoso.
Fue EVI un abogado intelectual con vocación hacia la academia, pero también con un evidente gusto por el ejercicio del poder. Logró la candidatura del PRI al gobierno de Guanajuato gracias a su cercanía al presidente José López Portillo, de quien fue su secretario particular desde 1976 hasta 1978. Con su inopinada nominación al ejecutivo del estado se retornó la costumbre de que los candidatos del partido entonces hegemónico fuesen personajes sin carrera política local, incluso prácticamente desconocidos, como fue el caso. EVI había nacido en Acámbaro el 28 de junio de 1927, pero como hijo de ferrocarrilero pudo haber nacido ahí o en cualquier otra parte. Su guanajuatidad era accidental. Estudió su primaria en el Colegio Franco Español en la ciudad de México (1932-1936), la secundaria y la preparatoria en el Colegio Francés –de ahí su gusto por ese idioma-, y terminó esta última en la Escuela Nacional Preparatoria. Cursó Derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la UNAM entre el 1944 y 1948, y se graduó con honores, luego de haber sido el estudiante de más altas calificaciones de su generación. Fue profesor en varias facultades de la UNAM, investigador del Instituto de Derecho Comparado, hasta hacerse miembro de su Junta de Gobierno en 1974. Pero antes fue secretario particular del rector Ignacio Chávez entre 1962 y 1966, secretario general de la universidad entre 1970 y 1973, y Coordinador de Planeación y Fomento en este último año. Toda una carrera puma.
EVI le ganó la candidatura del PRI en Guanajuato a precandidatos locales con fuerte arraigo, como el popular líder campesino Ignacio Vázquez Torres, y al prestigioso empresario Roberto Suárez Nieto. Las elecciones del 1º de julio de 1979 le dieron el triunfo con el 83.2% de los votos aportados por el PRI, y un 1.3% por el PARM, como se estilaba. El PAN logró un octavo de los votos. Rindió su protesta ante la LI Legislatura, primera pluripartidista en la historia de Guanajuato gracias a la reforma política reciente, pues aunque los 18 distritos uninominales fueron ganados por el PRI, se le asignaron tres curules plurinominales al PAN, dos al PPS y una al PARM.
Su primer objetivo fue modernizar la legislación, para lo que expidió la nueva Ley Orgánica de la Administración Pública y la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales del estado. Además, promovió adecuaciones a la constitución local como parte de la reforma política nacional, para ampliar la representación de los partidos de oposición en los cabildos mediante la introducción de la proporcionalidad plena en la asignación de regidurías en los municipios de más de 200 mil habitantes. El uno de diciembre de 1979 se efectuaron elecciones para la renovación de los ayuntamientos y por primera vez en la entidad, los de Guanajuato, Irapuato, Celaya y León se integraron con representantes de distintos partidos políticos.
Continuamos la próxima semana…

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