martes, 8 de junio de 2010

Visión de Uriangato

Visión de Uriangato


Publicado en de Guanajuato.
Continúa la Comisión Estatal del Bicentenario publicando su serie de monografías históricas municipales, como una contribución al desarrollo de nuestro conocimiento de la microhistoria parroquial guanajuatense. Los 46 municipios de Guanajuato tendrán el beneficio de que su cronista o memorioso local vea publicado un esfuerzo que en ocasiones ha representado años de trabajo y grandes sacrificios personales. Muchos ayuntamientos apoyan con entusiasmo a su cronista municipal, llegando incluso a darle carácter vitalicio, para hacerlo independiente de las vicisitudes políticas. Pero el puesto sigue siendo honorario y voluntario.

El cronista municipal suele ser un personaje local con una mayor ilustración que el promedio de sus paisanos; pero sobre todo el cronista está inoculado con el virus del amor ciego hacia su terruño, al que estudia provisto con más entusiasmo que con las herramientas formales del método historiográfico. Pocos de ellos son historiadores profesionales, que deban comprometerse más con la historia objetiva que con la devoción subjetiva hacia “esta bendita tierra que me vio nacer y donde vi la luz primera”, en palabras del poeta popular Margarito Ledesma, cronista y humorista involuntario de Chamacuero.
Como el poeta Margarito, producto de la imaginación del uriangatense Leobino Zavala, el cronista popular construye su microhistoria mezclando elementos factuales obtenidos de registros escritos o testimoniales, con complementos sacados de la leyenda y la mitología locales. El resultado suele ser deliciosamente alegre e ingenuo, desplegando optimismo y patriotismo que pueden sonar algo anacrónicos, pero que sin duda son muy saludables en una época tan cínica como la del inicio del siglo XXI.
Sirvan estas reflexiones como marco para continuar nuestra presentación de las monografías del bicentenario. Toca ahora turno a la que elaboró el cronista Martín Ricardo Niño Mosqueda, encargado del Archivo Histórico Municipal de Uriangato, que vio la luz con el sobrio nombre de “Ciudad de Uriangato, Gto.” En sus 118 páginas narra con el referido encanto ante lo propio el devenir de la antigua Congregación de Indios de San Miguel Uriangato. Conspicuos personajes históricos desfilan con la natural dignidad de quien sabe que el tiempo juega a su favor: ellos construyeron patria a partir de la matria, de la acción local cotidiana que instaura comunidades destinadas a la permanencia. De orígenes humildes, la congregación de indios se levanta hasta convertirse en villa y ciudad floreciente por su agricultura, porcicultura e industria textil, desprendiéndose de la cabecera histórica, Yuririapúndaro, y fundando un municipio vigoroso.
Pero como siempre, en estas historias no falta el rival oportunista que nubla los destinos del pueblo prometedor: su barrio sureño, la Congregación del Moro, se hace del comercio y del progreso gracias a un desafortunado rumor sobre una epidemia de cólera asociada a la actividad comercial. Y el antiguo pueblo grande observa cómo el joven barrio chico se enriquece mediante la industria textil y el comercio, mientras que crecen los rencores y rivalidades que hoy día ensombrecen la difícil convivencia entre los vecinos más íntimos de nuestro estado: Uriangato y Moroleón, los serbios y croatas de Guanajuato. Otra historia que requiere ser contada…

2 comentarios:

Gilberto Malagón dijo...

enhorabuena, ¿dónde puedo conseguir esta monografía? ¿esta en archivo electrónico?

Saludos

Gilberto Malagón dijo...

Enhorabuena ¿dónde puedo conseguir este material? ¿ésta en archivo electrónico (pdf)?

Saludos y felicitaciones