viernes, 8 de octubre de 2010

En la Bufa: ¡No pasarán!

En la Bufa: ¡No pasarán!

Publicado en Milenio de León.

El asunto del plebiscito en Guanajuato capital va cada vez peor. Las posiciones encontradas se han radicalizado, y nadie quiere ceder. Contra lo que dicta la Ley de Participación Ciudadana del Estado, el temperamental secretario del ayuntamiento Gabino Carbajo anunció el inicio de una campaña abierta del ayuntamiento en favor del Sí al cambio de uso de suelo en Granja La Bufa, hoy zona de preservación ecológica de gran significado cultural y natural para una ciudad Patrimonio de la Humanidad. Argumenta el locuaz abogado que el municipio es “parte interesada” y que eso le da derecho a hacer proselitismo. Con esto se desenmascara la administración, y se confiesa parte interesada y oficiosa en favor de los intereses de negocios de un particular. Un constructor que compró indebidamente esos terrenos aprovechando su acceso a información privilegiada. Viejo cuento en este país.
El primer informe de gobierno de Nicéforo Guerrero fue lamentable: dibujó un municipio donde no pasa nada malo, puro bueno, gracias a él y a su “nueva cultura de gobierno”. Pero resulta que esta “nueva cultura” no es más que la reproducción de los viejos usos de un priísmo prehistórico que muchos creímos desterrado del Bajío. Por eso protestamos en las afueras del recinto.
La alianza electoral del año pasado entre el PRI y el PRD despertó muchas esperanzas entre los guanajuateños, que estábamos hartos del desorden y ñoñez de la primera administración panista en el terruño. Ambos partidos de la coalición tenían experiencia de gobierno, y se aglutinaron detrás de un nombre mítico, que evocaba honestidad y sabiduría política, como la que habían demostrado los Guerrero, padre, tío y abuelo. No importaba su evidente falta de arraigo, como en 1994 demostró Pepe Trueba, del PRD, lo que le costó a Nicéforo la pérdida de su diputación federal.
En Guanajuato capital pesan mucho los apellidos, la estirpe. Podemos afirmar que casi son títulos nobiliarios. Por eso ganó Villagómez en dos ocasiones, por eso lo logró Romero Hicks, por eso Chowell creyó escriturado el triunfo en su favor. Las grandes familias son dueñas de los partidos políticos, y se imponen a los mismos, como en buen pueblo chico.

El pleito actual es bronca entre esas familias, y las fronteras partidistas o ideológicas se han borrado de plano. Así vemos cómo se desató la riña entre panistas de fuste: Valadez, Morán y Licea contra los Smith, Delgado, Lugo y Barrera. Hasta el exgobernador panista Romero Hicks ya se desmarcó del asunto. Y los priístas no cantan mal las rancheras: el alcalde Guerrero y su secretario Carbajo son criticados en voz baja en todos los encuentros tricolores que se dan en el municipio. Y a veces lo hacen en voz alta: ahí está el reciente agarrón del edil con el senador Francisco Arroyo, el priísta guanajuatense mejor posicionado políticamente en estos momentos. Ya desplegó banderas en contra de la urbanización de las faldas de La Bufa. El desaire de varios priístas al informe puso en evidencia que reniegan de la necedad de los ediles de su partido.
El PRD es el más perdido de todos. Sus representantes han hecho gala de inconsistencia. Saben que el barco puede hundirse con todo y su partido, y no atinan a hacer control de daños. Dudan, debaten, pero no dan color; ni siquiera amarillo. Un día Scheffler nos garantizó que su fracción se deslindaría del asunto, y pocos días después aprobó los recursos para el oneroso plebiscito. Reyes Millán contradice a su presidente Belmonte, y como leal funcionario municipal mete al surco a los descarriados. Varios de ellos han hecho un modus vivendi de pertenecer a la nómina comunal.
Malas noticias para los guanajuateños. Hemos confirmado que la obcecación autoritaria será el signo de esta administración, que apenas ha recorrido un tercio de su camino. Tenemos frente a nosotros dos años largos, durante los que todavía pueden revirar el resultado del plebiscito, que nunca podrá ser vinculante. Si hoy van contra la Bufa, mañana voltearán hacia otros elementos del patrimonio natural y cultural, siempre en aras del “desarrollo” y el “empleo”. Como los tepoztecos en 1995, como los atenquenses en 2004, como los propios guanajuateños en 1992 -con Urbanismo Social, que derrotó el movimiento “Guanajuato siempre capital”- y FIPRODIMA en el 2000, hoy seguimos convencidos de que el progreso no debe darse a costa de lo que sea. Hay que planear con base en el conocimiento de los expertos hacia dónde queremos que camine esta ciudad, dónde generar las oportunidades de empleo, dónde las áreas habitacionales y comerciales, sin que se ponga en riesgo la supervivencia del casco histórico y su magnífico marco natural. Como dijo la ovacionada China Mendoza en su presentación del libro sobre el histórico Mercado Hidalgo: ¿Pues quién se han creído? Y yo agrego la promesa de La Pasionaria en el Madrid republicano: ¡No pasarán!
Búho atropellado en la carretera del nuevo acceso "Diego Rivera". ¡E insisten en que sólo son cerros pelones!



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