martes, 4 de enero de 2011

Lejanías de Sierra Gorda

Lejanías de Sierra Gorda

Publicado en de Guanajuato.

Una de las monografías históricas que ha publicado la Comisión de Conmemoración del Bicentenario en el estado de Guanajuato difiere del resto en que no se aboca a un solo municipio, sino a los que comprenden la región natural y social de la Sierra Gorda. Son seis municipios pero se les resta menos dos, San Luis de la Paz y Xichú, que los autores anuncian recibirán un tratamiento menor por contar ya con sus propias monografías, que pronto comentaremos. Son tres los autores: Luis Ernesto Camarillo Ramírez (coordinador de la obra), Víctor Avelar Zamarripa y Luis Fernando Díaz Sánchez. Los tres son historiadores profesionales, egresados de nuestra Universidad de Guanajuato. El último fue egresado de la maestría en Historia del desaparecido Colegio del Bajío, y fue presidente del Colegio de Historiadores de Guanajuato. Yo he tenido el gusto de colaborar en algunas empresas historiográficas con Ernesto Camarillo.

El texto refleja la formación historiográfica de los autores. Son muy cuidadosos en el uso literal de la información, y buscan equilibrar las ausencias de datos históricos en algunos de los municipios, con datos contextuales y de referencia de sucesos que afectaron a toda la región, como fue la Guerra Chichimeca, la minería o las grandes rebeliones indígenas del siglo XIX. Es por ello que, aunque intentan dejar fuera a San Luis de la Paz, este municipio aparece una y otra vez en las referencias de apoyo que menciono arriba. Es demasiado potente la fuerza cohesionadora que ejerció históricamente San Luis sobre toda la Sierra Gorda guanajuatense, y eso no puede sencillamente ignorarse.

La Sierra Gorda es una realidad aparte del resto de la entidad. Y así lo ha sido siempre. Sus procesos históricos, económicos, políticos y por supuesto los culturales ayudan a definir a esta región como un “área cultural” específica, a la manera como definieron este concepto los antropólogos Clark Wissler y Julian Steward a principios del siglo pasado: un área relativamente homogénea en cuanto a las manifestaciones culturales de sus comunidades humanas, que evidencian “rasgos” o “elementos culturales” que actúan como una especia de “patrones” que permiten delimitar empíricamente ámbitos geográficos. A partir de ello se pueden definir centros o “áreas nucleares”, “áreas intermedias” y “periferias”. Sin duda en la monografía se evidencian esos “centros”: San Luis de la Paz como el principal; Xichú de los Indios (Victoria), Pozos y Xichú en segundo término (incluso se debería incluir a Casas Viejas, San José Iturbide), y el resto de las cabeceras en un tercer circuito, ya periférico.
La monografía es abundante en información. Pero tal vez por lo mismo no permite una visión sistemática, regional. Me parece un error haber elaborado submonografías por cada municipio, y eso hace reiterativa mucha de la información. Hay diferencias importantes en la redacción, y parece que al final no hubo tiempo de darle una revisión general, que uniformara el texto. Y como el resto de las monografías -excepto una- la calidad de las fotografías deja mucho que desear. La bibliografía está escondida, y no corresponde al sistema de referenciación empleado en el texto, lo que me parece inexplicable para académicos. Y hay errores como asegurar que “Atarjea” proviene del Náhuatl; en México queremos ver en nuestros topónimos añejas referencias prehispánicas, pero no es así en este caso. Según el DRAEL, "atarjea" es "Canal pequeño de mampostería, a nivel del suelo o sobre arcos, que sirve para conducir agua".
Es muy importante que la memoria histórica regional se apoye cada vez más en el trabajo de profesionales, como los autores referidos. El cariño por el terruño no puede sustituir -aunque sí complementar- el esfuerzo de la ciencia histórica.

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