martes, 18 de enero de 2011

San Francisco de los Amúes de Xichú

San Francisco de los Amúes de Xichú

Publicado en de Guanajuato.

Con la monografía histórica del municipio de Xichú –o Tzichuú- se redondea la cobertura de la Sierra Gorda guanajuatense mediante la publicación de tres esfuerzos de remembranza del desarrollo de los seis municipios que la integran. El libro que hoy comentamos fue escrito por José Tello Vázquez, uno de los integrantes veteranos de la Asociación Estatal de Cronistas de Guanajuato, agrupación de memoriosos que se dio a la tarea de rescatar las microhistorias parroquiales y aprovechar la invitación de la Comisión Estatal del Bicentenario para publicarlas dentro de una colección bibliográfica, que pronto se convertirá en material de referencia obligada para los estudiosos del desarrollo, la cultura y la historia regionales.


Don José Tello invierte al orden en el que las monografías anteriores han desplegado su información. Inicia de inmediato con una descripción de los gobernantes municipales y sus principales aportes al desarrollo de Xichú, sobre todo en obra pública. Y sigue adelante con un acercamiento más de carácter político que de tipo monográfico. Es claro que el autor pretende capturar el interés del lector, sobre todo de aquél que es lugareño y que se interesa más por lo reciente que por lo antiguo. Es una buena estrategia, porque deja en el intermedio los áridos capítulos que contienen los datos del contexto geográfico y de servicios. Las monografías más difíciles de leer son las que le espetan al lector una retahíla de datos iniciales que pronto espantan al más paciente. Y resulta que la “carnita” del texto se deja hasta el final, cuando ya muchos lectores han desertado.
La monografía de Xichú tiene la estrategia contraria, y creo que para bien. Pude leerla sin prisas pero sin pausas, y hacia mediados del libro, cuando se llega a los datos áridos, pude brincarme los capítulos del dos al cinco y abordar el capítulo sexto con la convicción de que con esas dos amplias secciones, del principio y del fin, había aprendido lo esencial de la aventura xichulense. Lo más interesante sin duda, además del paseo histórico que da razón de ser a un municipio cargado de identidad y de personalidad, es compartir con el autor su amplio conocimiento sobre las tradiciones y la cultura popular local. Se disfrutan mucho sus descripciones de las topadas, el huapango, las vidas de los trovadores cuyas décimas lanzadas al aire deben ser cachadas y reviradas por un rival con igual o mayor talento para la improvisación en la versada.
Guillermo Velázquez y Los Leones de la Sierra de Xichú

Pero la historia de Xichú y la Sierra Gorda es el plato fuerte de este libro de 200 páginas. Me fue muy estimulante conocer en su capítulo sexto los detalles de la rebelión de Eleuterio Quiroz, Tomás Mejía y los indígenas conservadores que en 1847 y 1848 pusieron en jaque a un país que se deshacía en pedazos a manos del invasor gringo. Los indios que se levantaron para que se les reconocieran sus fueros coloniales, y que no tuvieron empacho en buscar su independencia y fundar la República de la Sierra Alta de Guadalupe de América en 1848, y al año siguiente lanzar el “Plan político y eminentemente social del Ejército Regenerador de la Sierra Gorda”. Todo un discurso autonomista, que no habría tenido demasiadas diferencias con las banderas zapatistas de 1994 y los Acuerdos de San Andrés, nunca cumplidos. La nación originaria, nativa, en busca de su soberanía. Por eso los criollos debieron aplastarla.
Panorámica de Xichú


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