martes, 22 de febrero de 2011

Humanismo para el desarrollo

Humanismo para el desarrollo

Publicado en de Guanajuato.

El viernes pasado se presentaron a la consideración del público guanajuatense dos libros recién editados por la Fundación Cervantista Enrique y Alicia Ruelas A.C. Se trató de los textos “Rasgos de Armando Olivares Carrillo, una aproximación”, de la pluma del escritor Octavio Torija, y “Eugenio Trueba Olivares, el último humanista”, de mi propia autoría y la de Luis Ernesto Camarillo. Dos apretadas semblanzas de dos personajes que hicieron época en la deprimida ciudad de Guanajuato de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado.

Hay que saber que en esa época Guanajuato era una ciudad empobrecida y en vías de desaparición. A principios de la década de los cuarenta el Colegio del Estado apenas tenía 1,256 alumnos, 720 de ellos concentrados en la ciudad de Guanajuato y el resto en León y Celaya. La población de la ciudad de Guanajuato se estancó en poco más de 23 mil habitantes entre 1940 y 1950, y en 1960 apenas subiría a los 28 mil pobladores. La pobreza y el abandono eran evidentes en sus calles maltratadas y despobladas.
Surgió de pronto una generación de jóvenes intelectuales que buscaron superar la marginación provinciana del pensamiento. Se integraron alrededor de una casa del callejón del Venado que desde 1942 y hasta 1949 rentó Luis Pablo “Palillo” Castro, a donde acudían con regularidad a leer textos literarios propios y ajenos, a escuchar música, a debatir sobre temas culturales, artísticos, educativos y políticos, y a departir y hacer bohemia. Se trataba de los dos biografiados, Armando Olivares Carrillo y Eugenio Trueba Olivares, junto con Manuel Ezcurdia, José Guadalupe Herrera Carrillo, el juez Cristóbal Castillo Arbide, el pintor Luis García Guerrero, el teatrista Enrique Ruelas Espinosa, el pintor Manuel Leal, el escritor Salvador Lanuza, Rodolfo González, Jesús Villaseñor, Josefina Zozaya viuda de Romero, Paula Alcocer de Aguilera y otros eventuales.
De estas reuniones intelectuales nacieron proyectos como la revista Garabato, publicaciones individuales y colectivas, montajes escénicos, recepción de artistas invitados, etcétera. Incluso personajes como Luis Echeverría llegaron a participar eventualmente.

De ese grupo nacerían los proyectos culturales que le dieron viabilidad a la ciudad, y le otorgaron vocación hacia el arte, la cultura y la educación. Destacan los Entremeses Cervantinos, que el mismo viernes pasado cumplieron 58 años de representarse en la Plaza de San Roque. Un montaje teatral original, que desató una fiebre local hacia la obra cervantina, que le ha llevado a ser sede desde 1972 del Festival Internacional Cervantino, y ser declarada en 2005 Capital Cervantina de América, por parte de la Junta de Comunidades de Castilla y por el Centro UNESCO de Castilla-La Mancha.
Armando Olivares y Eugenio Trueba, ambos rectores en más de una ocasión de la Universidad de Guanajuato, institución que el primero fundó en 1945, y que el segundo consolidó en dos rectorados memorables (1957-1961 y 1973-1976), son dos personajes cuya acción en el campo de la cultura y como líderes de una generación brillante, ayudaron a salvar a una ciudad, que desde 1988 presume ser considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la UNESCO, y que puede ser exhibida como ejemplo del potencial que representa el arte, la educación y el conocimiento humanístico para el desarrollo regional de México.



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