martes, 8 de febrero de 2011

Los sabinos de Pénjamo

Los sabinos de Pénjamo

Publicado en de Guanajuato.

El 3 de febrero pasado se presentó en la presidencia municipal de Pénjamo la monografía histórica de esa localidad, que empeñosamente elaboró el cronista local, el abogado José Sergio Hernández Rodríguez. Es una nueva publicación que se enmarca en la colección de monografías que nos heredó la desaparecida Comisión Estatal del Bicentenario. En este caso particular, me entusiasma el hecho de que el autor realizó esta aportación al conocimiento histórico regional no sólo desde su encomienda honoraria de cronista, sino también como profesor de la Escuela de Nivel Medio Superior (antes “Escuela Preparatoria”) de la Universidad de Guanajuato en esa localidad. Cala mucho el orgullo universitario entre los que integramos esta digna casa de estudios, que sostiene una política de calidad que también involucra, y fuerte, a las diez escuelas del nivel preparatorio, que se cuentan entre las mejores del país según evaluaciones públicas recientes.

Narra la crónica universitaria que al evento de presentación concurrieron “el Lic. Eduardo Luna Elizarrarás, Presidente Municipal de la ciudad; la Mtra. María Guadalupe Mendoza Bernal, Sindico del H. Ayuntamiento; la C. Josefina Ventura Ayala, Regidora del H. Ayuntamiento; los Directores de Casa de la Cultura, Catastro Municipal, Desarrollo Económico, Agua Potable, Seguridad Pública, Secretaría Particular, y personalidades y colaboradores.” La élite política y cultural penjamense acompañó al profesor Sergio Hernández en esta entrega de este nuevo bien precioso para el municipio; no tanto el libro en sí -que ya es bastante- sino el beneficio intangible de que los penjamenses tanto en el terruño como en el exterior cuenten con un compendio apretado de 184 páginas con lo fundamental de su memoria comunitaria, tanto la documentada como la rescatada de las narrativas orales de los actores aún vivos.
El autor con el alcalde Eduardo Luna
Alcalde Eduardo LunaEl texto no es muy diferente del que otros cronistas municipales de corte tradicional nos han aportado: varios capítulos dedicados a la descripción del medio geográfico, económico, de servicios y comunicaciones en el que se desenvuelve la municipalidad. En el cogollo del libro encontramos los capítulos históricos, que son los que realmente buscamos los lectores que buscamos las huellas de la identidad local. El estilo prosístico tampoco difiere mucho del empleado por los cronistas que se han forjado en tradiciones del conocimiento diferentes a las de la historiografía moderna; me refiero a que los eruditos del derecho no pueden dejar de exponer como abogados, así como los médicos no se separan mucho de su tradición, o los ingenieros o los arquitectos. Los historiógrafos de academia suelen ser más parcos y concisos, y rehúyen los calificativos y el entusiasmo ciego del amante del terruño. Don Sergio es un evidente apasionado de las raíces de sabino que alimentan el nacionalismo mexicano, y destaca las que se pueden encontrar en Pénjamo: la abundancia de sitios prehispánicos de gran hermosura como Plazuelas; o bien la hacienda de Corralejo, donde el Padre de la Patria dejó enterrado el ombligo; la cuna del divo de la pantalla Joaquín Pardavé, el himno pegajoso de Rubén Méndez, y demás personajes que han colocado a Pénjamo en la geografía mental nacional.
Pardavé

Llama la atención el interés por destacar la vida social pasada y presente de las fuerzas vivas penjamenses: los clubes sociales, las reinas de la ciudad, los políticos locales, así como la prensa y los medios que han reseñado la pequeña crónica de todos los días en Pénjamo. Sociedad viva, alegre e ingenua, concentrada en sus problemas, como deben ser todas las colectividades parroquiales.




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