martes, 1 de marzo de 2011

Crónica de San Miguel

Crónica de San Miguel

Publicado en de Guanajuato.

Don José Cornelio López Espinoza es cronista de San Miguel de Allende, y a sus afanes debemos la publicación de la monografía histórica intitulada “La Villa de San Miguel el Grande y ciudad de San Miguel de Allende”, que publicó la ya desaparecida Comisión Estatal para la Conmemoración del Bicentenario. El libro de 259 páginas fue presentado el 21 de enero pasado en esa ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad, en conmemoración del natalicio del capitán Ignacio Allende y Unzaga.
Esta monografía es diferente de las que he reseñado hasta ahora. No responde al capitulado enciclopédico de muchas de ellas, que abordan desde el contexto físico y geográfico hasta los servicios y comunicaciones de la municipalidad. Esto a veces con la consecuencia del descuido del contenido histórico, como lo señalé cuando fue necesario. El maestro José Cornelio optó por una estructura ecléctica y creativa. No se distrae proporcionando información estadística que puede ser obtenida por otros medios, y se concentra en la narración de historias; múltiples historias del pasado de San Miguel.
No hay un orden cronológico en los 54 capítulos, y me parece que tampoco hay una ilación temática. No está mal, porque uno puede optar por leer los textos en el orden que a uno se le antoje, y buscar sólo los que más pueden interesar dado el personaje, el monumento o la circunstancia que aborda el autor. Puede ser que se trate de artículos o fascículos que el historiador haya publicado en algún medio impreso local, y que en economía de tiempo y esfuerzo haya organizado con cierta lógica para integrar el libro.

Las historias en sí no tienen desperdicio, pero a mí me agradaron más las que abordan la memoria colectiva, como la que refiere las auroras boreales que se han testimoniado en la ciudad, y que causaron pánico o inquietud entre los vecinos, o bien las historias formales o narradas sobre personajes de la guerra de independencia, y su transformación en auténticas leyendas. Pero el autor también es un experto en arquitectura monumental y urbanística, y nos brinda detalladas descripciones de templos, torres, monumentos, plazas, calles y demás espacios urbanos. No como simples construcciones suntuarias, sino como depósitos de la fe y la identidad de una comunidad tan orgullosa de sí misma como la sanmiguelense.
No podía quedarse fuera una prolija narración sobre los conspiradores de San Miguel, que luego se levantaron en armas para acompañar al cura Hidalgo, ni mucho menos la figura magnética de del Ignacio Allende y su regimiento de Dragones de la Reina, cuerpo militar que todavía hoy es recreado en las conmemoraciones cívicas. Una historia vigorosa que se derrama por las callejas empedradas y sobrias de una ciudad que ha acompañado a la Nación en la forja de lo que hoy somos: una mezcla de razas, costumbres, idiomas y creencias, a las que ha venido a contribuir la importante comunicad norteamericana que le ha otorgado una impronta única: la de ser ciudad tradicional, pero también cosmopolita y universal.


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