martes, 26 de abril de 2011

Invasión silenciosa

Invasión silenciosa

Publicado en de Guanajuato.

La mancha urbana de la ciudad de Guanajuato sigue expandiéndose sin control ni planeación. Continúan asentándose familias de precaristas en los cerros de los alrededores: La Venada, Cerro de la Bolita, Sirena, Calderones, Las Higueras, El Edén, El Cerrito (Marfil), Las Palomas, Tajo de Adjuntas, Cerro de Aldana, etcétera… Hacia el monte donde uno volteé hay casas de cartón o de materiales perecederos. Todos los cerros tienen dueños, por lo que hay razones fundadas para sospechar que no se trata de “invasiones” de esas superficies, sino ocupaciones negociadas, de contubernios entre los propietarios y “líderes” profesionales de “colonos”. Ninguna de esas áreas tiene uso de suelo habitacional, pero su ocupación permite que el problema más que legal, con el tiempo se convierta en político cuando los ocupantes generen “derechos”. Por la vía de los hechos, las diferentes administraciones municipales se han visto obligadas a regularizar estos asentamientos “irregulares”. A veces en contra de toda racionalidad urbana.
POT2008: Diagnostico urbanistico

No sólo los cerros están siendo víctimas de la ocupación paulatina, del “poblamiento hormiga” que en pocos años cambia el paisaje urbano: también la zona suburbana del sur del municipio está experimentando el terrible fenómeno de la especulación, y tal vez de forma más acelerada que en la cañada. Y esto responde a que desde la privatización de los terrenos ejidales de la zona, los nuevos dueños han hecho pingües negocios con la violación a los planes de desarrollo urbano.
En 1985 la distribución de la superficie del municipio se dividía en un 37% ejidal y un 63% pequeña propiedad. La mayoría de los 28 ejidos (32 según el POT2008) se ubicaba hacia el sur del territorio municipal, donde se concentran las pocas tierras con vocación agrícola. A partir de la reforma del artículo 27 constitucional en 1992 y el establecimiento del programa PROCEDE, la mayoría de los ejidatarios cuenta hoy con un título de propiedad o un certificado de derechos, con lo que se posibilitó que la superficie ejidal del municipio (37 mil 830 hectáreas) entrara al mercado de bienes raíces y fuesen objeto de venta, renta o traspaso. Esta ha sido una circunstancia que ha favorecido la ampliación de asentamientos hacia el sur del municipio, pero sin atender al uso de suelo definido en los programas oficiales.
POT2008: Tenencia de la tierra


El impacto ecológico que ha acompañado a estos nuevos asentamientos ha sido muy negativo. En la colonia precarista de Las Bateas, donde existían seis manantiales, han desaparecido todos ellos. La gente no ha cuidado el entorno, y ha lastimado, quemado o tumbado árboles y vegetación. También la fauna nativa ha sido fuertemente afectada. Hoy esas colonias padecen vientos y polvaredas constantes, que arrastran basura y contaminantes. Estos espacios se han convertido aceleradamente en páramos.
Cerro de la Bolita

Paralelamente se ha dado un boom en el desarrollo de nuevos fraccionamientos habitacionales. Son colonias pensadas para un mercado de clase media o media alta, que no atiende las necesidades de los sectores sociales más vulnerables. Tampoco se ha implementado algún programa para fomentar la vivienda popular planificada, con precios accesibles o incluso subsidiados. Esto fomenta que las familias pobres y sin casa se vean atraídas por los especuladores y los líderes venales.
Es urgente que el gobierno municipal aplique la normatividad con que se cuenta (el POT 2008 puede ser indivativo), y se detenga este crecimiento atolondrado. Nada hay más permanente que lo temporal, y en el caso de los asentamientos esto es ley.
POT2008: Riesgos



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