viernes, 1 de abril de 2011

Servicio militar: ¿opción para los NiNi’s?

Servicio militar: ¿opción para los NiNi’s?

Publicado en Milenio de León.

El gobernador de Chihuahua César Duarte ha provocado el escándalo nacional al atreverse a proponer una herejía: promover que los muchachos que ni estudian ni trabajan, los denominados “NiNi’s”, puedan optar por realizar un servicio militar activo, ampliado y remunerado. Políticos y opinadores de todas las tendencias se han abalanzado a declarar que la propuesta del chihuahuense busca reprimir a esos jóvenes, o darle la vuelta al problema de la violencia y del desempleo.

En lo personal me sorprendió la idea, que de inicio me sonó descabellada e imprudente. Pero he estado reflexionando e investigado sobre experiencias similares en otros países, y veo hoy las cosas de manera diferente. En Argentina el servicio militar (SM) obligatorio desapareció en 1994. Hoy día es voluntario y remunerado, y los soldados –ya no son conscriptos- pueden permanecer hasta 10 años bajo las armas, y pueden incluso llegar a ser suboficiales. En España el SM no existe desde 2001, ante la creciente cantidad de “objetores de conciencia” que se negaban a reclutarse. En Perú el SM es obligatorio para los varones por dos años. En Israel tanto hombres como mujeres deben prestar SM obligatorio por tres años los chicos y 22 meses las chicas, con la opción de quedarse en el ejército y hacer carrera militar, ya con paga.
El mejor ejemplo internacional desde mi punto de vista es Colombia. Visité ese país en noviembre pasado, acompañando a los diputados locales guanajuatenses Ramón Hernández (PAN) y Eduardo Ramírez (Convergencia). Fuimos en misión oficial a invitación de la Asamblea del Departamento de Caldas, un congreso local. De entre lo mucho que nos llamó la atención, destacó el tema de la seguridad pública y el servicio militar. En la calle uno podía observar a jóvenes policías, casi adolescentes, que se ocupaban del control del tráfico y de la vigilancia del orden. Preguntamos a nuestros amabilísimos anfitriones y nos explicaron cómo el SM colombiano fue una de las estrategias más exitosas para ganarle la batalla al crimen organizado.

La ley colombiana del Servicio Militar Obligatorio de 1993 mandata que éste podrá prestarse en el ejército, en la armada, en la fuerza aérea, en la policía nacional –que no existe en México- y el INPEC (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario), en las siguientes formas y modalidades: a) como Soldado Regular, durante 22 meses, b) como Soldado Campesino, durante 18 meses, c) como Soldado Bachiller, durante 12 meses, d) como Auxiliar de Policía, durante 18 meses, e) como Auxiliar de Policía Bachiller, durante 12 meses, y f) como Auxiliar Bachiller del INPEC,7 durante 12 meses.
El artículo 10 reza que “Todo varón colombiano está obligado a definir su situación militar a partir de la fecha en que cumpla su mayoría de edad, a excepción de los estudiantes de bachillerato, quienes definirán cuando obtengan su título de bachiller. La obligación militar de los colombianos termina el día en que cumplan los cincuenta años de edad.- La mujer colombiana prestará el servicio militar voluntario, y será obligatorio cuando las circunstancias del país lo exijan y el Gobierno Nacional lo determine, en tareas de apoyo logístico, administrativo, social, cultural o de defensa de la ecología y el medio ambiente, y en general, de las actividades que contribuyan a la modernización y al desarrollo del país y tendrán derecho a los estímulos y prerrogativas que establece esta Ley no importando la modalidad en que se preste el servicio. […] Los soldados, en especial los bachilleres, además de su formación militar, y demás obligaciones inherentes a su calidad de soldado, deberán ser instruidos y dedicados a la realización de actividades de bienestar social a la comunidad y en especial a tareas para la preservación del medio ambiente y conservación ecológica.”

La impresión que me llevé de esos jóvenes garbosos que vigilan las calles colombianas fue que prestaban su servicio con responsabilidad y entusiasmo. Al terminar su SM muchos de ellos optan por incorporarse al ejército o la policía nacional, que además les garantizan educación y remuneración. El SM es una vacuna contra la ignorancia y el desempleo. Hoy día, el SM mexicano sirve para poco más que nada: es una institución agonizante, que en algún tiempo fue fuente de corrupción para los militares. Creo que la idea del gobernador no debe tirarse a la basura, y yo propondría emular la experiencia colombiana para revigorizar nuestro SM y convertirlo en una estrategia para la paz social y el desarrollo de nuestros jóvenes.

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