viernes, 20 de mayo de 2011

Consejería efectiva

Consejería efectiva

Publicado en Milenio de León.

Desde hace ya varios años, tal vez diez, he participado en ocasiones propicias en el proceso de selección de consejeros ciudadanos para integrarse el Consejo General del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG). Lo he hecho porque la materia político-electoral es mi vocación personal desde que en 1991 decidí realizar mi investigación académica para el doctorado sobre los intensos cambios que se experimentaron en nuestra entidad como resultado de la primera alternancia en el poder. Antes yo me dedicaba al estudio de la economía campesina y la migración laboral internacional. Mi asesor de tesis en el CIESAS-Occidente, el doctor Jorge Alonso -un notable antropólogo y sociólogo político-, me convenció de someter a análisis socio-antropológico a los procesos políticos locales, muy en particular la reforma electoral de 1993-1994, que protagonizaron la singular CORPEG (Coordinación para la Reforma Política del Estado de Guanajuato), los poderes ejecutivo y legislativo, y los partidos políticos en la entidad. Desde entonces no he abandonado este interés y he publicado múltiples artículos, capítulos y libros sobre políticos y política en Guanajuato y en México. Quien tenga interés los puede consultar en mi página personal, de donde se pueden bajar gratis.
Además de ejercer la investigación y la publicación en el ámbito político, durante las últimas dos décadas he participado en la formación de asociaciones de especialistas, como la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales –que once colegas fundamos en 1999-, el Instituto Guanajuatense de Estudios y Ciencias Políticas –el IGECIP, 2003-, el internacional Centro de Investigación de Tecnologías de la Información para la Democracia Participativa –CITIDEP, 1996, con sede en Lisboa y Boston-, y el Instituto de Administración Pública de Guanajuato –IAPEG, 1996.
Por mi perfil, en 1999 fui seleccionado por el Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE) para sumarme al consejo electoral local en calidad de consejero propietario para supervisar las elecciones federales de 2000 y 2003. Luego, de los seis consejeros sería el único reelecto para participar en los procesos de 2006 y 2009. Sin duda las dos elecciones presidenciales del 2000 y del 2006 fueron las más demandantes y retadoras. En particular la última, cuando se quiso hacer rehén a nuestro estado de la cerrada competencia presidencial. Se dijeron muchas mentiras por parte de actores interesados, que los consejeros buscamos contrarrestar con la información dura y pura que generaron los ciudadanos en las casillas y en los distritos, observados por miles de testigos y observadores electorales. Todavía hace poco algún personaje célebre volvió a repetir el infundio de los 300 mil votos “fantasmas”.
En ocasiones anteriores he aprovechado esta columna para explicar con cuidado mis motivos personales y profesionales para buscar la consejería estatal. Refiero al lector a mi texto “Consejería sin color” del 22 de febrero del 2008, en un diario de circulación estatal que se edita en Guanajuato capital. No repetiré lo ahí afirmado; sólo agregaré que es sumamente importante que los ciudadanos responsables de la conducción de los comicios locales no sólo sean personas honestas, sino también conocedoras y comprometidas. Es triste constatar que las consejerías son con frecuencia asumidas como becas jugosas que demandan poco esfuerzo por parte del agraciado. El escaso compromiso que se ha observado en algunos consejeros –y no sólo en el IEEG, también en el IFE-, se evidencia en el poco estudio de los asuntos abordados en las sesiones del pleno y en las comisiones, así como en el poder real que ejerce la estructura ejecutiva, que aprovecha este vacío decisorio para llenarlo con su conocimiento superior sobre los procesos de organización y capacitación electoral. La ausencia de debates y la frecuencia de unanimidades –decía don Jesús Reyes Heroles que “toda unanimidad es sospechosa”- no necesariamente significa consensos; más bien insinúan una cómoda delegación de responsabilidades en el juicio “superior” del consejero presidente o del secretario ejecutivo.
En fin, estoy muy satisfecho por haber sido seleccionado por los partidos Convergencia, Nueva Alianza, PRD y Verde para integrar la terna que será sometida al pleno del Congreso del Estado. Felicito también a mis compañeros de trío, a quienes les deseo mucha suerte… pero menos que la mía. Enhorabuena.

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