viernes, 26 de septiembre de 2008

Candidatos divisionales


Dio inicio la fase intermedia de la reorganización académico-administrativa de la Universidad de Guanajuato con la convocatoria a seleccionar los titulares de las 13 Divisiones -número cabalístico- que conformarán los cuatro campus de esta institución. Una pléyade de 35 profesores se inscribió como aspirante. Ayer y hoy someten sus respectivos proyectos a las comunidades académicas pertinentes. Y como siempre: hay de todo, como en botica. Muchos de ellos, la mayoría, tienen un perfil académico consolidado y con conocimientos validados de la realidad institucional. Pero hay otros que no, y que lo evidencian en sus CV y en proyectos débiles y retóricos. Espero que los rectores y el colegio directivo sepan dilucidar esas diferencias, que yo, atrevido, juzgo evidentes.
Me arriesgaré a opinar públicamente sobre algunos de los que considero como los mejores prospectos a esos cargos, y lo hago desde la comodidad que me da mi calidad de profesor llano, sin mayores responsabilidades o compromisos personales o institucionales. Por supuesto, las divisiones que mejor conozco y que por lo mismo son sobre las que más me interesa opinar, son las de ciencias sociales y humanas. Y comienzo con las del campus Guanajuato. En la de Ciencias Sociales hay tres candidatos, todos ellos actuales directores de unidad. Algunos de muy reciente arribo a tal responsabilidad, por lo que me parece temprano juzgar sus capacidades de conducción. Los tres tienen doctorado, lo que es excelente. Pero confieso que se me vienen a la mente otros nombres de profesores, hoy sin cartera, que eventualmente hubiesen sido mejores cartas que los directores aspirantes. Pero la realidad es que todos aquéllos tuvieron razones personales de peso para no buscar su registro. Leyendo los proyectos de los tres, me parece que el que más me satisface es el del doctor Corona, aunque seguido de cerca por el de la doctora Cervera. El doctor Crawford, muy habituado a la esquematización, no da mucho lugar a percibir el sentido humanista y de pertinencia social que deben tener las propuestas, desde mi punto de vista.
También en Guanajuato, pero en la división de Derecho, Política y Gobierno, sin duda alguna me inclino por el perfil y ofertas del doctor Manuel Vidaurri Aréchiga, académico joven y talentoso que se ha destacado en todos los retos que ha enfrentado en su vida pública. Él garantiza la continuidad de los proyectos que desató el rector Guerrero, y tiene la energía y el buen sentido necesarios para un buen liderazgo. Dejaría la Procuraduría de los Derechos Humanos con más activos que pasivos en sus casi ocho años de desempeño, durante los que se confrontó con numerosas autoridades arbitrarias y atrabancadas, como algunas de las que todavía padecemos en el estado y en los municipios. Me congratulo de su decisión de regresar plenamente a la academia –que nunca abandonó, me consta-, y espero verle en esta nueva responsabilidad. ¡Hay que trabajar para arrancar pronto el Departamento de Estudios Políticos y de Gobierno, Manuel!
En León tampoco hay opciones: la división de Ciencias Sociales y Humanidades debería ser conducida por uno de los profesores más valiosos de nuestra área, el doctor Juan Russo Foresto. Se trata de un politólogo de origen Italo-argentino, con una trayectoria impresionante tanto en el ámbito latinoamericano como en el europeo. Es un líder académico que se ha especializado en el actualísimo tema de la calidad de la democracia. Lo conozco desde el 2004, cuando impartió una conferencia en Guanajuato -a invitación mía, me enorgullezco en decirlo-. Desde entonces soy un admirador suyo, y con el tiempo pude convencerlo de participar en un concurso de oposición para ocupar una de las dos plazas que abriríamos en León para arrancar la licenciatura en Sociología. La otra plaza la ganó Leonardo Valdés, el actual consejero presidente del IFE. Ambos eran investigadores consolidados, con nivel II en el Sistema Nacional de Investigadores. Sin duda nuestra universidad se enriqueció con ese par de contrataciones. Desgraciadamente no los supimos aprovechar, pues ambos debieron lidiar con un oscuro y nefasto personaje que pronto desbarató el espléndido equipo humano que habíamos logrado integrar para las ciencias sociales leonesas. En fin, dejo el anecdotario siniestro y reafirmo que no tengo duda de que Juan será un excelente director divisional, no sólo por su perfil y proyecto, sino por su calidad humana y su don de gentes.
En Celaya la división de Ciencias Sociales y Administrativas debería ser conducida por maestro y doctorante Ricardo Contreras Soto, un colega antropólogo que se ha destacado como el mejor estudioso de las diferentes manifestaciones de la cultura popular y cotidiana de sectores sociales como los migrantes, los indígenas, los jóvenes y las contraculturas, así como sobre la historia cultural de Celaya y su región. No conozco a nadie con tanta tinta en su pluma: es prolífico en sus publicaciones como pocos. Su proyecto me pareció bastante mejor que el de su rival, y mucho más académico. Ricardo no sólo es un experto en la investigación social y cultural, también ha aplicado los métodos de las disciplinas de la administración a muchos rubros de la vida productiva de Celaya y Guanajuato. Su enfoque ecléctico me ha sorprendido en muchas ocasiones con hallazgos insospechados a partir de centenares de entrevistas y trabajo de campo que realiza con sus numerosos discípulos. Es otro líder nato, por su personalidad y disciplina personal.
Esos son mis observaciones a los candidatos de mi área. Son mis momios, ni modo. Del resto no me atrevo a decir poca ni mucha cosa por desconocimiento, pero a todos les deseo lo mejor, por nuestro propio bien.

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