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viernes, 28 de agosto de 2026

Arsénico y encaje

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en:
Milenio León
eslocotidiano.com

Hace 74 años un pequeño grupo de entusiastas actores universitarios, todos alumnos de la Escuela de Arte Dramático de la muy joven Universidad de Guanajuato, bajo la dirección del maestro Enrique Ruelas Espinosa, representaron la comedia teatral de Joseph Kesserling denominada “Arsénico y encaje” (Arsenic and Old Lace, 1939, estrenada en Nueva York el 10 de enero de 1941, https://t.ly/7wqQm). La fecha del debut en el Teatro Juárez de Guanajuato generalmente aceptada es el sábado 9 de agosto de 1952. Así lo informó el periódico El Estado de Guanajuato en su edición del día 2 anterior.

De esta manera se estrenaba una agrupación teatral que se convirtió en símbolo y distintivo de una universidad, una ciudad e incluso un estado. El Teatro Universitario de Guanajuato emergió de entre las entrañas de esta complicada urbe serrana, personalizado en profesores, estudiantes y gente común que aspiraban a superar el hastío de la cotidianidad provinciana. Con la fuerza de la cultura, Guanajuato capital superó la depresión social y económica en la que se hundió después de la Revolución y la Cristiada.

El crítico teatral Armando de María y Campos publicó una excelente reseña en su columna “El Teatro” del periódico Novedades (1953, https://t.ly/sCqoN). Así comienza:

A fines de julio de 1952, los tranquilos habitantes de la ciudad de Guanajuato, capital del estado, pudieron ver pegadas a la entrada de los cuatrocientos sesenta y nueve callejones en que se fracciona aquella maravillosa ciudad, que parece construida por un fabricante de rompecabezas que se hubiese vuelto loco, unas tiras pequeñas, impresas en papel verde con la siguiente leyenda: “Si quiere conocer los secretos de las hermanitas Brewster, del misterio del arsénico en el vino de frutas y el de las tenebrosas esclusas en el canal de Panamá, vea Arsénico y encajes, la comedia moderna más espeluznantemente graciosa, presentada por los alumnos de arte dramático de la Universidad de Guanajuato”. Lugar de cita: Teatro Juárez. Día: 26 de julio [sic] […].

Arsénico y encaje, 1952

Y continúa:

Media ciudad acudió al viejo y magnífico coliseo, como hace cincuenta años lo hacía para presenciar una exhibición de cuadros plásticos titulados La taza de té, o representaciones de piececillas iberas en boga, como Levantar muertos, Zaragüeta o Los pantalones. A esta representación de la divertidísima comedia del norteamericano J. Kesserling […] siguió otra, también teatro lleno, los días 9 y 10 de agosto. El 13 y 14 se trasladó el grupo a León, bajo los auspicios, creo, del Ayuntamiento, y representó Arsénico y encajes en el Teatro Doblado leonés, la segunda vez en función doble, para que todo el público que deseaba ver la actuación pudiera hacerlo. El 15, los universitarios guanajuatenses volvieron a representar, esta vez en el Teatro Colonial, de Celaya, también en función doble. […]

Las hermanas Abby y Marta Brewster fueron confiadas al talento y entusiasmo de Gloria de Martín del Campo y Flora Webb, que compusieron –particularmente la primera– dos tipos magníficos, muy bien sostenidos a lo largo de la obra. La señorita Clemencia Téllez en la Elena Harper, estuvo muy simpática y desenvuelta. La mejor interpretación, por lo impresionante, segura y sostenida, fue la que del Jonathan Brewster logró Manuel Martín del Campo, desfigurado según exigencia de la obra como un popular personaje de Boris Karloff. Magnífica voz, temperamento y afición, podían hacer de él, seguramente, un excelente actor. Eugenio Trueba, en el reporter Mortimer, actuó con agilidad y simpatía, y muy gracioso, manteniendo arriba su personaje, se mostró José Hernández en el Teddy-Roosevelt. El conjunto trabajó muy acoplado, y el resultado fue muy feliz para el director Enrique Ruelas. […]

Una buena noticia: la obra se representará nuevamente hoy viernes y mañana sábado, en el mismo escenario: el Gran Teatro Juárez. Ahora dirigida por el tercer director del ensemble: Hugo Gamba.


Arsénico y encaje, 2026


viernes, 29 de noviembre de 2013

Alfredo Pérez-Bolde, a 80 y a 25

Alfredo Pérez-Bolde, a 80 y a 25

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en:
ZonaFranca.mx Milenio León
http://15diario.com/hemeroteca/15diario/hemeroteca/2013-11-15/rionda15.html
eslocotidiano.com


El día de hoy se realiza una ceremonia en honor a la memoria de Alfredo Pérez-Bolde, añorado profesor de la Universidad de Guanajuato, quien nació hace 80 años y nos abandonó hace 25, cuando apenas contaba con 55 años de edad –¡yo tengo 53!- El evento se desarrolla, a partir de las 13:00 horas, en el Mesón de San Antonio de la ciudad de Guanajuato, a instancias del Colegio de Historiadores y la propia universidad.

Alfredo Pérez-Bolde, o “Pérez” como le decíamos con afecto, fue un profesor que dejó profunda huella en varias generaciones de guanajuatenses, desde su cátedra en la Preparatoria Oficial de Guanajuato, la que yo siempre he dicho que es la mejor prepa del estado. Profesor de historia, fue un apasionado de su materia, que siempre exponía con emoción e intensidad, sin ocultar sus filias y fobias por personajes y países. Yo fui uno de sus centenares, tal vez miles de alumnos, y doy testimonio de que sus clases eran deseadas como cuando uno iba al cine. Alfredo era un teatrero consumado –su otra vocación- y actuaba sus exposiciones, pero no con lenguaje corporal, sino con las inflexiones y modulaciones de su voz, un poco nasal, pero poderosa. Leer el libro de texto era optativo: era mucho más interesante escuchar al conferenciante que dictaba cátedra sin miramientos hacia un público cautivado.

Con frecuencia Pérez olvidaba el tema expuesto en la sesión anterior, así que sus exposiciones solían saltar y bailotear por la historia de México y del mundo. No importaba: aprendíamos que cada momento histórico, cada circunstancia, podía ser interpretada en función de sí misma, con personajes intensos que le deban un toque literario a la narración del divo. Ese era Alfredo: el pedagogo innato, seductor de estudiantes y guía de vocaciones hacia la Historia.

Había intentado estudiar Medicina, también fue soldado, pero finalmente optó por las humanidades. En Valenciana, él fue uno de los primeros egresados de la reciente carrera de Historia. Se recibió en 1979 con la tesis “La escritura en el Códice Boturini” -mejor conocido como la “tira de la peregrinación”-. La historia prehispánica fue una de sus pasiones, como también la guerra de Texas y la de México contra los Estados Unidos. Por supuesto, también trabajó la historia de su casa de estudios, y puso en claro que el primer nombre de la institución fue Colegio Real de Pensionistas. ¡Ah! Olvidaba su gran interés por la historia política de Guanajuato en el siglo XX, pues fue uno de los primeros en escribir sobre la confrontación entre los grupos “verde” y “rojo”.

Alfredo fue el mejor amigo de infancia, adolescencia y madurez de mi padre, Isauro Rionda Arreguín, a quien apenas le llevaba un año más de edad. Juntos formaron el grupo deportivo –y de travesuras juveniles- “Los Trogloditas” entre los que se contaban Joaquín Arias Espinoza, Juan Luis Tola, Ricardo Zambrano, Agustín Ramos, Carlos Chávez y otros. Las excursiones cerriles y el deporte los unieron en una amistad que duraría décadas, en particular a Alfredo, Isauro y Joaquín. Muchas anécdotas se contaban de ese grupo, entre las que resalta la apertura anticipada de la Presa de la Olla, un día antes del evento oficial, lo que dejó a Guanajuato sin motivo de fiesta ese año.

Conviví con Alfredo en múltiples ocasiones, gracias a nuestras aficiones comunes, como la fotografía y el teatro. Pérez tenía un laboratorio fotográfico ubicado entre los baños de la prepa oficial, y con frecuencia lo acompañábamos en sus revelados. Yo terminé de formarme como fotógrafo con Víctor Lara, fotógrafo del Museo de la Alhóndiga, pero siempre charlaba del tema con Alfredo. Por otra parte, aunque nunca fui actor protagónico, sí participé en algunos montajes, el primero de ellos dirigido precisamente por Alfredo: la obra cervantina Don Pedro de Urdimalas, que se estrenó el 25 de agosto de 1972, en la Plaza de San Francisquito, dentro del marco del Coloquio Nacional Cervantino, antecedente del Festival Internacional Cervantino. En esa ocasión mi padre representó al rey, y yo era su paje tamborilero. Alfredo fue el director de escena, y gocé como enano cada una de las escasas cuatro representaciones de la obra.

Es debido agradecer el cariño que siempre me dedicó Alfredo Pérez-Bolde en mi niñez y juventud y hasta su muerte prematura. Puedo presumir que fui el último en entrevistarlo, y que él y su esposa la Chata me recibieron con afecto en su casa un mes antes de su partida. Desgraciadamente la grabación de la entrevista se extravió en los entonces caóticos archivos de Radio Universidad.

Para terminar, reproduzco parte de una nota que publiqué en El Sol de León el 12 de abril de 1990, al cumplirse dos años de su fallecimiento: “Alfredo Pérez Bolde (1932-1988) fue uno de esos individuos peculiares... Intelectual multifacético e historiador político, Pérez marcó, con su visión crítica y humorística de la historia de México, a los que fuimos alguna vez sus alumnos, ya sea en la preparatoria o la licenciatura. Soldado de vocación en su juventud, apasionado fotógrafo de circunstancia, coleccionista de objetos inusitados, director de teatro universitario, maestro e investigador, Perez Bolde suena a Guanajuato... y Guanajuato pareció a veces sonarle a Perez Bolde.”


viernes, 8 de noviembre de 2013

Seguridad, el tema recurrente

Seguridad, el tema recurrente

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en:
ZonaFranca.mx Milenio León
http://15diario.com/hemeroteca/15diario/hemeroteca/2013-11-15/rionda15.html
eslocotidiano.com


Mis pocos lectores me deben perdonar por hacer reseñas frecuentes sobre los eventos académicos en los que participo. Mi oficio profesoral me obliga a compartir estas actividades universitarias, que juzgo importantes como ejercicios eruditos sobre temas de interés para nuestra sociedad. Por eso, comento que el día de ayer 7 de noviembre se desarrolló en la ciudad de Guanajuato un foro nacional dedicado al tema de “Estructura social y seguridad”, a iniciativa de la rectoría del campus local de la Universidad de Guanajuato. En 19 mesas de trabajo y un panel, con un promedio de cinco participantes en cada uno, académicos locales, nacionales y extranjeros desbrozaron la cuestión de la seguridad ciudadana –concepto más amplio que el de “seguridad pública”¬- desde muy diferentes puntos de vista: juventud, organizaciones, política, ciudadanía, grupos vulnerables, etcétera.

Fue un día muy intenso, que comenzó con la conferencia inaugural del académico catalán doctor Manuel Ballbé Mallol, con su interesante exposición sobre “Seguridad humana: una visión diferente”.

No me extrañó que esta actividad haya partido de la iniciativa del rector del Campus Guanajuato, el doctor Luis Felipe Guerrero Agripino, siendo él mismo un destacado abogado penalista experto en temas de seguridad ciudadana, como lo ha evidenciado en su desempeño profesional y en las publicaciones que ha alumbrado. Él ha sido sensible hacia un ámbito tan complejo de la vida social como lo es la seguridad en vidas y bienes de las personas, tan afectado en tiempos recientes por la eclosión de la violencia social y criminal de la última década. Nunca se harán suficientes esfuerzos por conocer y analizar los intríngulis de esta problemática que ha significado un trauma nacional, y que ha marcado a toda una generación de mexicanos, que ya han perdido la capacidad de vivir con tranquilidad y confiar en sus semejantes. Gran parte de las ciudades y el campo mexicanos viven la angustia de la inseguridad, con el miedo a ser víctimas de delincuentes cada vez más jóvenes y crueles.

En Guanajuato, los feminicidios y la criminalidad común están al alza, aunque las autoridades se esfuercen en negar lo obvio. Reconozco que todos partimos de percepciones subjetivas para explicar una realidad que por lo nueva es todavía ignota. Hacen mucha falta muchas cosas para poder revertir esta tendencia, entre ellas la moralización y profesionalización de las corporaciones de seguridad y de procuración y administración de justicia. Pero aquí quiero destacar la que compete a la comunidad académica: realizar trabajo de investigación social, legal y criminológica sobre este asunto, con fundamento en metodologías científicas y la aplicación del método comparativo, para tomar perspectiva y generar conocimiento que pueda ser aprovechado por los tomadores de decisiones y diseñadores de políticas públicas.

En la mesa que coordiné, sobre las organizaciones políticas y la seguridad, participaron algunos colegas que destaco por mi cercanía personal: el maestro Rodrigo Martínez Sandoval, quien nos visitó desde Tijuana, es un reconocido erudito en temas de políticas públicas y educativas, además de una amplia carrera como servidor público. También nos acompañó el doctor Luis Lauro Garza, de la Universidad Autónoma de Nuevo León; académico prestigiado, editor y periodista, y como don Rodrigo también es un amplio conocedor de la dinámica que afecta la frontera norte.

Los locales fuimos tres: los doctores Juan Antonio Rodríguez, director del Departamento de Estudios Sociales del Campus León de la UG; el doctor Alex Caldera Ortega, coordinador de Desarrollo Académico del mismo campus, y el que escribe estas líneas. El primero es estudioso de las élites empresariales del centro de México, y el segundo es experto en políticas públicas. Ellos expusieron un trabajo relativo a la seguridad ciudadana en Aguascalientes y Guanajuato.

A mí me tocó exponer un análisis sobre cómo abordan esta temática los tres principales partidos políticos en sus documentos básicos, donde encontré contrastes interesantes: con muy diferente grado de amplitud y profundidad, cada partido se define sobre la seguridad en sus declaraciones de principios y sus programas de acción política, pero impacta cuando comparamos sus dichos con sus hechos; el PAN, por ejemplo, es el más escueto en sus documentos, pero fue el partido que encumbró al presidente que más atención y recursos le ha dedicado al tema de la seguridad.

El PRD, en cambio, es el más prolijo y más concreto, pero fue incapaz de resolver la situación de violencia e ingobernabilidad en Michoacán, y ha sufrido para mantener bajo control el escenario de violencia en el Distrito Federal. El PRI, en una situación intermedia en sus declaraciones de acción y principios, tiene ahora el reto de recuperar la seguridad perdida sin caer en excesos represivos o en silencios demagógicos ante la crisis que aún se vive en gran parte del país. En fin, que cada uno de los participantes en el foro buscamos aportar un grano de arena a la reflexión necesaria sobre una materia tan enredada como dolorosa.


sábado, 15 de octubre de 2011

Retos ante el IFE

Retos ante el IFE

Publicado en Milenio de León.

El Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE) dio inicio formal al periodo electoral federal 2011-2012 durante su sesión del viernes 7 pasado, cuando además aprobó el nombramiento de 192 consejeros electorales locales que fungirán como tales en los próximos dos procesos, el de 2012 y el de 2015. Entre 135 propuestas que se recibieron en la Junta Local del IFE en Guanajuato, doce personajes fueron seleccionados por los atareados seis consejeros generales del instituto. Seis de aquéllos para desempeñarse durante los diez meses que vienen como consejeros propietarios:

  • Beatriz Eugenia Solomon García, 
  • Verónica Cruz Sánchez, 
  • Arturo Mora Alba, 
  • Germán Estrada Laredo, 
  • Luis Fernando Macías García y
  • el autor de esta columna. 

Como suplentes fueron designados:

  • Luisa González Aguirre, 
  • José Luis Palacios Blanco, 
  • Gabriel Medina Rodríguez, 
  • Alejandrina Vargas Mata, 
  • Alma Rodríguez Escobedo y
  • Jorge Villagómez Cabrera.


En mi opinión, este nuevo consejo local es un auténtico trabuco ciudadano: cinco académicos y una activista social con prestigio nacional. De los académicos, tres son connotados investigadores sociales de la Universidad Iberoamericana en León; los otros dos somos profesores de la Universidad de Guanajuato, y miembros del Sistema Nacional de Investigadores. Dos mujeres y cuatro hombres. Tres ya habíamos participado como consejeros locales y otro más fue consejero distrital en León. Sólo dos no han tenido esta experiencia. En esta ocasión no se designó a empresarios o a profesionistas liberales, como en ocasiones anteriores. Pero todos los nuevos consejeros son personas profundamente interesadas en la vida pública y en la política; esta última como objeto de estudio y opinión, no como participación partidista. En suma, no se trata de improvisados en el tema electoral; algunos incluso hemos hecho del análisis político nuestra vocación de vida.
Otra característica que vale la pena destacar de los nuevos consejeros es que, aunque tienen –tenemos- opiniones personales bien definidas sobre nuestra realidad social y política, nuestra adscripción mayoritaria a instituciones educativas nos garantiza independencia ante los actores de la competencia electoral, ya sean los partidos o los candidatos. Nuestro compromiso moral es con la preservación y fortalecimiento de la legalidad democrática, y con los valores que defiende el IFE: certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad. Ninguno tiene una agenda política oculta, como sí ha ocurrido con algunos consejeros –federales y estatales- que han brincado a posiciones privilegiadas en la política partidista.
El IFE tiene ante sí el reto de conducir exitosamente un proceso comicial muy complicado. Ya lo señaló mi colega y amigo Víctor Alejandro Espinoza, académico de El Colegio de la Frontera Norte y consejero local del IFE para Baja California, en su colaboración de ayer en periódicos de esa entidad: “ese día se renovarán íntegramente las Cámaras de Diputados y de Senadores (500 y 128 representantes, respectivamente); se elegirán 6 gobernadores (Yucatán, Distrito Federal, Jalisco, Tabasco, Guanajuato y Morelos), 925 alcaldes, 559 diputados locales y 16 jefes delegacionales. Será la jornada electoral con el mayor número de comicios concurrentes que se haya celebrado con 15.” Añadiría yo que en Guanajuato también se elegirá a 46 ayuntamientos y a 36 diputados locales. Seis elecciones simultáneas, para las cuales los institutos electorales federal y local deberán definir si las desarrollan en conjunto, con casilla única, o despliegan esfuerzos separados, con casillas espejo.
En beneficio del elector y de la economía general del proceso, yo espero que el IFE y el IEEG sepan ponerse de acuerdo para que los cuatro millones de electores guanajuatenses puedan votar en una sola casilla, para que sólo se instalen 6 mil 800, y no 13 mil 600 casillas.
Por lo pronto, este sábado y domingo los 192 consejeros locales del IFE sesionaremos en la ciudad de México con los seis consejeros generales, incluyendo nuestro paisano y amigo Leonardo Valdés Zurita –él mismo académico de la Universidad de Guanajuato-, para compartir información e impresiones sobre los retos que nos esperan en estos largos meses por venir. Vuelvo a citar a Víctor: “Habrá presiones de todos lados, pues hay intereses que apuestan a que las cosas no salgan bien, sobre todo para dar marcha atrás a las reformas electorales de 2007…”
Sin embargo, el ambiente generalizado entre nosotros es de entusiasmo y compromiso. De esto no tengo duda.

viernes, 7 de octubre de 2011

UG: Inicio de ciclo

UG: Inicio de ciclo

Publicado en Milenio de León.

El 27 de septiembre pasado tomó posesión como Rector General de la Universidad de Guanajuato el doctor José Manuel Cabrera Sixto. Su designación por parte de la Junta Directiva de la institución se dio luego de un proceso que inició el 10 de junio anterior, cuando la comisión especial del Consejo General Universitario emitió la convocatoria para el registro de aspirantes a ocupar esa posición. Cuatro se registraron, tres de ellos rectores de campus, y Manuel, entonces secretario académico de la universidad. Y aunque el Consejo General juzgó que los cuatro cubrían el perfil necesario, pronto se hizo evidente que dos de los candidatos tenían más bonos a su favor.

Pareció que los dos punteros representaban a dos modelos diferentes por los que podría optar la institución: el de la continuidad de la vía academicista y expansiva que había consolidado el rector saliente, o el del énfasis en los vínculos con el exterior de la institución, a fin de reforzar su vocación social y solidaria. Dos buenas opciones, tal vez no incompatibles. Sólo se trataba del menor o mayor énfasis hacia la dimensión interna o hacia la externa. La primera vía también era más cientificista; la segunda más social y humanística. Incluso política. En lo personal, yo no podía negar la cruz de mi parroquia y ante la Junta manifesté mi opinión favorable hacia la segunda, personificada por un joven abogado con grandes capacidades de comunicación y liderazgo. Pero como opción alterna manifesté mi reconocimiento a las capacidades y experiencia del exsecretario académico, quien por cierto fue el único que renunció a su cargo, con el riesgo de quedarse chiflando en la loma en caso de no ser escogido. Su proyecto también me había sorprendido gratamente, pues sin duda fue el más consistente como documento de trabajo.
El rector Cabrera ha iniciado su gestión de manera discreta, sin aspavientos. No ha hecho movimientos radicales entre los colaboradores que heredó, excepto en las tres principales posiciones de la administración central. Pero me sorprendió, también gratamente, que haya echado mano de dos estudiosos del campo de las ciencias sociales para hacerse cargo de las máximas responsabilidades académicas en la institución: el doctor Manuel Vidaurri y la maestra Rosa Alicia Pérez-Luque. Explico mi sorpresa. En nuestra universidad hasta hace poco había existido una costumbre muy sana: los rectores se hacían acompañar por un secretario o secretaria general proveniente de algún campo del conocimiento ubicado en las antípodas del propio. Eso le daba equilibrio a la máxima conducción institucional. Pero este uso fue roto por el último rector, quien se acompañó en sus primeros seis años de una bioquímica y en los dos restantes de un físico, siendo él mismo ingeniero mecánico. Esta preeminencia de los académicos de las ciencias naturales y exactas en la conducción universitaria acentuó la tendencia tecnocrática de la institución, y dejó en segundo término su trascendental componente humanístico. Hay que recordar que fueron las humanidades las que rescataron a la universidad y a la ciudad de Guanajuato de una profunda crisis en los años cuarenta y cincuenta.
Manuel Cabrera corrige ese error al colocar al abogado Vidaurri y a la historiadora Pérez-Luque en la primera línea de las decisiones estratégicas. Por supuesto también premia a quienes le apoyaron desde un principio, pero en carambola de tres bandas logra congraciarse con una de las comunidades internas más relevantes y críticas, y aprovecha la experiencia y prestigio de Vidaurri como exprocurador estatal de los Derechos Humanos durante ocho años. Los dos Manolos integrarán un dúo dinámico con alta complementariedad weberiana: el científico y el político. El carácter reposado y reflexivo del primero, se integrará bien con la hiperactividad y la elocuencia del otro. Una dupla similar habíamos visto con el rector y abogado Cuauhtémoc Ojeda y su secretario general y médico Éctor Jaime Ramírez.

Creo que el nuevo rector se inicia con el pie derecho, con decisiones que unen y no dividen. Le tocará el reto de conducir una institución que pretende crecer sin perder calidad, sino incluso incrementarla. Por lo pronto la vara quedó muy alta para el nuevo rector: si para el 2020 se busca ser la universidad número 100 en el ranking mundial, supongo que para el 2005 ya deberíamos estar entre las 200 ó 300 mejores. Según el ranking web de las mejores universidades del mundo, hoy estamos en el lugar 1,324. Hace un año estábamos en el 1,836. ¿Lo lograremos?

viernes, 30 de septiembre de 2011

UG: Fin de ciclo

UG: Fin de ciclo

Publicado en Milenio de León.

El martes 27 pasado, el doctor Arturo Lara López entregó el báculo de la Rectoría General de la Universidad de Guanajuato (UG) al doctor José Manuel Cabrera Sixto. Con ello culminó los ocho años de su rectorado, el segundo más longevo en la historia reciente de esta institución, que cuenta con 66 años como universidad y 279 de existencia como colegio de educación superior. Sólo el licenciado Néstor Raúl Luna (enero de 1977 a junio de 1985) le supera en tiempo de permanencia en la rectoría. También cabe destacar que desde la autonomía de 1994, Arturo Lara es el primer rector en llegar al término de su periodo completo.

El doctor Lara deja la Rectoría por la puerta grande, entregando una institución sustancialmente diferente a la que recibió. La reforma institucional que impulsó sólo es superada en importancia por el propio establecimiento de la universidad como tal en 1945, y la autonomía universitaria de 1994. Estas dos últimas fueron reformas a su estatuto legal e institucional; pero la del 2008 fue de carácter organizacional, en sus órdenes académico y administrativo. La UG de hoy es un complejo universitario multicampus, con una visión de largo plazo que aunque atiende las necesidades locales y regionales, tiene un ojo puesto en su proyección internacional.
El hoy exrector asumió la estafeta el 27 de septiembre de 2003, luego de haber competido en segunda ocasión por el cargo. Había buscado la posición cuatro años antes, en 1999, pero fue superado inopinadamente por el joven abogado Cuauhtémoc Ojeda. En 2003 volvió a competir, ahora contra el relacionista industrial Sebastián Sanzberro, rector interino, a quien pudo superar en la preferencia del entonces Colegio Directivo. Tristemente ambos exrectores, Cuauhtémoc y Sebastián, han dejado esta vida terrenal.
El rector Ojeda había intentado echar adelante la reforma institucional que llevara a la departamentalización de la universidad. En este esfuerzo se desgastó a lo largo del 2001 y el 2002, pero fueron infructuosos sus afanes. El nuevo rector Arturo Lara pareció en un inicio no interesarse en reasumir una reforma institucional que se había evidenciado llena de riesgos y con muchas resistencias internas. Esperó hasta encontrarse en una posición de fortaleza institucional, y en 2004 retomó con decisión la reforma departamental. En buena medida aprovechó el ambiente social del momento, que demandaba con cada vez más énfasis la ampliación de la oferta pública de educación superior. Esto sobre todo en la ciudad de León, donde había surgido un movimiento político-social denominado “Primero León” liderado por Pablo Álvarez Padilla y José Trueba Dávalos. Este grupo supo ejercer las presiones adecuadas ante el gobierno estatal y el federal para que la Universidad de Guanajuato se planteara con seriedad la urgencia de abrir un campus regional que catapultara su oferta en esa ciudad, que aunque ya contaba con nueve unidades universitarias, en cuanto a número de estudiantes su presencia era casi simbólica, pues atendía a apenas el 6% del total de la matrícula superior local.
Las “estrellas se alinearon” para la universidad, y el doctor Lara supo montar a la institución en esta ola social y política que se aceleró sustancialmente cuando el nuevo gobernador Juan Manuel Oliva tomó posesión en septiembre de 2006. El “gobernador de la educación” no sólo compró el ambicioso proyecto de expansión de la universidad pública, sino que duplicó los números originalmente propuestos: de dos campus regionales planteó la posibilidad de cuatro, en León, en Salamanca, en Celaya y en Guanajuato. Pero en la práctica fueron seis campus regionales, pues se agregaron las unidades de Yuriria y la de Irapuato. Y quedan en proyecto los de Salvatierra y de Pénjamo.
En el segundo periodo del doctor Lara (2007-2011) la expansión cobró un ritmo frenético no sólo en infraestructura, sino también en contratación de profesores y personal de apoyo. Los apoyos federales y estatales permitieron que el crecimiento de la matrícula no se tradujera en una caída de la calidad, o en una sobreexplotación de la plantilla académica. El nuevo modelo académico-administrativo sin duda complejizó la estructura, pero profesionalizó las funciones institucionales. La vieja universidad provinciana que no crecía, y que veía cómo su planta profesoral se avejentaba, ya no existe más. Se evaporó en algún momento de este segundo cuatrienio. Desde dentro la sensación es que el crecimiento está poniendo a prueba muchas capacidades en una institución que ya no conocemos tan bien como antes, y que incluso atraviesa por una incipiente crisis de identidad, que deberá atender el nuevo rector general.
Entretanto el doctor Lara regresa a su cubículo en el Campus Salamanca, allá en Palo Blanco. Pero tengo la impresión de que no se estará tranquilo mucho tiempo. No me sorprendería que al rato algún partido político lo seduzca, ahora que se viene la renovación de los poderes. Pero mientras le deseo una feliz reincorporación a la investigación y la enseñanza, y le envío mi reconocimiento.


viernes, 1 de julio de 2011

Salud universitaria

Salud universitaria



Publicado en Milenio de León y en 15Diario.

Una de las mejores prestaciones que gozamos los trabajadores de la Universidad de Guanajuato es la denominada Red Médica, que provee de servicios de salud a 12 mil derechohabientes.
Desgraciadamente hoy pasa por una crisis que pone en riesgo su viabilidad financiera, al mostrar un déficit que se eleva ya a 50 millones de pesos anuales. Desde su origen el 12 de septiembre de 1996, la red se propuso “ofrecer a la comunidad universitaria y a sus beneficiarios atención médica con oportunidad, eficiencia, calidad y calidez.” En mi opinión el esquema ha logrado su misión, y es evidente la satisfacción de la mayor parte de sus usuarios, como se ha mostrado en los foros que la UG ha organizado en diferentes espacios universitarios, donde se ha discutido intensamente la problemática y sus posibles soluciones.
La UG se ha comprometido con la sociedad guanajuatense en impulsar un intenso crecimiento en su matrícula y sus servicios educativos, de investigación y de extensión. Para ello ha requerido ampliar su base de infraestructura física y también su capital humano, es decir, sus trabajadores docentes y de apoyo. Entre 2003 y 2011 su personal con derecho a los servicios de la Red Médica ha crecido en 58.3%, al pasar de 3 mil 244 titulares a 5 mil 140. Cada titular representa una o más derechohabiencias, dependiendo de su situación familiar. Curiosamente los derechohabientes sólo se han incrementado de 10 mil 186 a 11 mil 910, un 16.9% de crecimiento en ese mismo periodo. Sin embargo, el déficit financiero se ha disparado en un 43.5% en los últimos cinco años.

La institución está planteando resolver el problema mediante varias medidas paralelas: incrementar las aportaciones por parte de los trabajadores, que hoy día varían entre el 1% y el 4%, según su situación laboral o su aporte voluntario, a un 5% parejo sobre el sueldo base (los trabajadores dentro del esquema IMSS aportan 3.9%, pero sobre la totalidad de su ingreso), lo que representaría un ingreso de 13.2 millones para la Red. Además habría un aporte del gobierno federal por casi 16 millones, ya comprometido con la institución. Pero también se propone el cobro de un deducible a los usuarios a partir de la cuarta consulta médica de primer contacto al año, pues se ha detectado que hay abusos en este ámbito: casi la mitad de las familias utilizan el servicio más de diez veces al año y una cuarta parte de los derechohabientes en lo individual solicita el servicio más de diez veces. Se dice que el estándar de atención médica ideal es de tres consultas al año por persona. ¿Realmente seremos tan enfermizos los universitarios?

Actualmente existe un tope a los deducibles por concepto de consultas y medicamentos. Ese tope se podría relativizar según la situación de cada usuario y familia, a fin de evitar más abusos, pues se tienen detectadas conductas atípicas en la cantidad y tipo de medicación, lo que redunda en que casi la mitad (43%) de los gastos totales de la Red se dediquen a este rubro. También se piensa explorar alternativas como el uso de genéricos, la apertura de farmacias propias, la adopción de un cuadro básico de medicamentos, etcétera.
Sobre el asunto se han dejado oír voces que van desde el rechazo tajante a cualquier intento de aumentar la aportación de los trabajadores –o que me parece suicida e irresponsable- hasta los que estamos de acuerdo en emprender acciones de corrección de abusos –tanto de usuarios como de autoridades- y la exploración de medidas que nos permitan sanear la Red, incluyendo el incremento del aporte salarial y la reducción de deducibles. Sin duda los usuarios que hemos recibido grandes beneficios de la Red somos los primeros en ofrecer nuestro apoyo al salvamento de esta prestación tan bondadosa. Creo que es tiempo de que la comunidad universitaria construya con responsabilidad opciones viables para el futuro, y que las infaltables mezquindades sean hechas a un lado.


martes, 28 de junio de 2011

Red Médica, 3

Red Médica, 3

Publicado en de Guanajuato.

Dr. Sergio Marquez
Dos inteligentes comentarios a mi entrega anterior sobre la Red Médica de la Universidad de Guanajuato me obligan a seguir abordando el tema de la crisis financiera por la que ésta atraviesa y las alternativas viables para sacarla adelante, en beneficio de sus once mil usuarios. Ambas notas las publicaron sus autores en el espacio de comentarios que facilita la versión electrónica de este diario. Por ser comentarios públicos, me atrevo a participarlos y a responderlos por esta vía.
El primero es del doctor Sergio Márquez Gamiño, eminente investigador del Departamento de Ciencias Aplicadas al Trabajo de la División de Ciencias de la Salud, del Campus León de nuestra universidad. Me explica: “En el Campus León no sólo se pensó en un hospital universitario, sino que se realizó un proyecto ejecutivo que fue presentado a las autoridades federales de salud. Un hospital, ni siquiera pensar en cuatro, representa una inversión muy importante; la respuesta a nuestra propuesta fue que los hospitales universitarios en nuestro país no son viables. Hay unos cuantos, entre los que precisamente destaca el Universitario de Nuevo León, por ahí detrás el de la Autónoma de Aguascalientes, el de la Universidad de Colima, no muchos más. Desde luego que yo soy un convencido de que los hospitales universitarios pueden ser buenas opciones. Por azares del destino me encuentro precisamente ahora en el Hospital Universitario de Uppsala, Suecia (Akademiska Sjukhuset). Sólo puedo decir que es hermoso […]. En Suecia, los principales hospitales son universitarios, baste nombrar a Karolinska, de prestigio internacional bien ganado. Quizá debamos estudiar los modelos exitosos para adentrarnos en propuestas tan emocionantes como la que se discuta, imaginarnos los valiosos campos clínicos para la educación de calidad de nuestros estudiantes de salud y de todas las otras áreas que se pueden asociar.”
La nota del doctor Márquez me confirma que los hospitales universitarios son una buena opción, pero que el obstáculo principal es que el financiamiento para construir y mantener las instalaciones y el personal puede ser prohibitivo. Pero es aquí donde entrarían otros especialistas universitarios: los economistas y gestores de empresas que pudieran realizar un diseño de plan de negocios partiendo del hecho de que estos hospitales brindan servicios al gran público, y no sólo a la comunidad universitaria. Sin ser yo experto, intuyo que un hospital de estas características puede ser un buen negocio, como en efecto son los nosocomios de las grandes universidades norteamericanas y europeas. Viene a mi mente el famoso Johns Hopkins Hospital, en Baltimore, que ha sido reconocido en varias ocasiones como el mejor de los Estados Unidos (lo consulté en Wikipedia, donde se dice que “los médicos de Hopkins son los pioneros de la cirugía del cáncer de mama (1889) y del corazón (1944), y de la reanimación cardiopulmonar (1958).”
Por su parte, la talentosa maestra Graciela Velázquez Delgado, del Departamento de Historia, me señala que “Creo que varios universitarios no estamos en desacuerdo en pagar el 5% si así se requiere, pero siempre y cuando haya transparencia, pues estoy de acuerdo en que cualquiera de nosotros, sin ser auditores, realizando las operaciones básicas de primaria nos daríamos cuenta de que la RED está en serios problemas. Lo que varios discutimos no es que no queramos aportar, sino que se nos aclaren los criterios por los que se decidió aumentar a 5% y no en 2, 3%. Ahora bien, en qué se basan, en qué se invertiría nuestra aportación, etc. Por lo que menciona de los hospitales universitarios y clínicas, desde que se formó la RED se mencionó ese asunto y lo que me queda claro es que nunca hubo una verdadera planeación y no la ha habido porque todo esto se dijo desde 1996 y a 15 años no hemos avanzado.” No puedo estar más de acuerdo con la maestra Graciela.
Sigamos dialogando y debatiendo. Así hallaremos la solución.

martes, 21 de junio de 2011

Red Médica, 2

Red Médica, 2

Publicado en de Guanajuato.

Hubo varias reacciones a mi artículo anterior, que quiero comentar ahora. Primero agradezco todas esas opiniones favorables al contenido de mi texto, y que coinciden en la necesidad de no sólo ampliar nuestra aportación, sino de repensar algunas de las estrategias financieras del propio sistema de salud universitario. Pero también agradezco las críticas al artículo, en particular la que me dirigió mi colega y amigo, sindicalista de cepa, Daniel Luna Soto, quien me escribió un amable pero enérgico mensaje donde asegura que “los universitarios no tenemos información específica sobre la red Médica, sólo está en el aire la información etérea que han proporcionado, resultado de aplicar las operaciones matemáticas básicas… nadie me ha dicho exactamente en qué se gasta mi aportación, cuál es la aportación de la Universidad y cuál la del gobierno del estado…” En otro mensaje me amplía su comentario asegurando que “sí estoy sorprendido el encontrar [en tu artículo] una gran aceptación de la idea de que nos metan la mano en nuestro bolsillo”. Estoy seguro de que Daniel me perdonará el atrevimiento de hacer público nuestro debate, pero creo que vale la pena hacerlo así, en beneficio de nuestra comunidad y de la propia red.
Daniel Luna, profesor del Depto.
de Arquitectura de la UG
Coincido con Daniel en que hay que exigir que se dé una explicación más amplia y precisa sobre las actuales aplicaciones de recursos, y que incluso se realice una auditoría. Hay que eliminar de tajo cualquier asomo de abuso. Pero también creo que un esquema de beneficios tan generoso no podía seguirse manteniendo tanto tiempo con base primordialmente en los subsidios de la institución. Los beneficiarios debemos ampliar nuestra aportación, independientemente de que se encuentren alternativas para darle viabilidad financiera a la red. Defender a priori nuestros bolsillos me suena egoísta, sin tener todavía claro el horizonte.
Por otra parte, recibí un interesante mensaje de mi colega y amigo Luis Lauro Garza, profesor de la Universidad Autónoma de Nuevo León y director de 15Diario.com, medio electrónico de Monterrey que reproduce esta columna. Y me dice: “… en la UANL contamos con un inmejorable servicio médico: consultorios, análisis y farmacia propios. Y en casos excepcionales se subroga la prestación de un servicio o la adquisición de un medicamento a clínicas privadas. Aparte de contar, cuando se ofrece, con un piso especial para empleados y trabajadores (Pensionados UANL) en el Hospital Universitario (el hospital-escuela de la Facultad de Medicina), donde te atienden muy bien y con calidad de primerísimo nivel. Por cierto, mis dos hijos nacieron allí, pues entonces (y creo que hoy también) en el HU contaba con el mejor y más moderno quirófano de la ciudad. Todo dentro del Área Médica de la UANL.”
Luis Lauro Garza, profesor
de la UANL
El esquema de la UANL es muy diferente al de nuestra red médica en la UG. Ellos le apostaron a sus fuerzas propias, y proveen directamente los servicios de salud a su comunidad universitaria. Y no están en crisis financiera, como nosotros. ¿No valdría la pena ir pensando en desarrollar infraestructura propia de atención a la salud, con base en nuestros departamentos académicos vinculados al área? ¿Por qué no pensar en hospitales universitarios para cada uno de los campii? También en más clínicas de primer contacto, e incluso en clínicas dentales, en convenio con la UNAM. Hay muchas alternativas, y nos convendría estudiar experiencias exitosas como la de la UANL.

martes, 14 de junio de 2011

Red Médica

Red Médica

Publicado en de Guanajuato.

Los trabajadores de la Universidad de Guanajuato gozamos desde 1996 de una de las prestaciones más nobles que puede proveer una institución de carácter público: el aseguramiento de nuestra salud mediante un esquema denominado “Red médica”, que se sustenta en la contratación de servicios privados provistos por clínicas, médicos, laboratorios y farmacias que garantizan una gran calidad y calidez en su atención.
Recuerdo cuando los universitarios debíamos acudir a los servicios del ISSSTE, que eran engorrosos –por decir lo menos-, saturados y con una atención humana infame. Médicos atiborrados de pacientes, siempre agotados y malhumorados, diagnosticaban a la carrera nuestros males, y nos atestaban con medicamentos del cuadro básico, que frecuentemente no podían ser provistos por falta de existencias en los depósitos del instituto. Había que dar varias vueltas para poder terminar de surtir una sola receta. Pero lo peor siempre fue el trato grosero de parte de empleados y enfermeras, siempre enfadados con su trabajo mal pagado.
Cuando la UG definió el nuevo esquema de la Red Médica, en tiempos de Juan Carlos Romero Hicks como rector, se hizo una apuesta arriesgada en favor de la calidad. Yo recuerdo haber sido muy escéptico con el modelo, y así lo hice público en uno de los foros que organizó la institución. Creí que no sería sustentable, sin importar las corridas actuariales que las autoridades decían que respaldaban la propuesta.
A pesar de mi escepticismo, la Red Médica se convirtió en la mejor de las prestaciones que hoy día tenemos los universitarios. La bondad del modelo ha convertido a la red en una presencia cotidiana y entrañable para los once mil usuarios de la misma. Desgraciadamente esa misma bondad y buena fe es lo que la está llevando a una amenazante situación de desequilibrio financiero que pone en serio riesgo su viabilidad, incluso en el corto plazo. No podemos desconocer que ha habido abusos y que los esquemas de control interno han sido ineficaces. Pero por eso mismo hay que atender esos mecanismos de control y hacerlos más restrictivos.
Aunque yo fui uno de los críticos iniciales del esquema, hoy me cuento entre sus más comprometidos defensores, pues mi familia y yo mismo nos hemos visto muy beneficiados por la Red. Hay que salvarla, y hacerlo mediante la solidaridad del gremio universitario. Así lo hicimos con el ISSEG en 2002 y 2008, cuando se reformó la Ley de Seguridad Social del estado y se incrementó la aportación de los trabajadores hasta el 15%. Yo apoyo la idea de que los trabajadores aportemos un porcentaje del 5% de nuestro salario para la red, y que se asuman otras estrategias paralelas, como adoptar un padrón de medicamentos genéricos, negociar con los médicos y las clínicas privadas mejores condiciones en el pago de sus servicios, construir un hospital universitario de especialidades, así como varias clínicas de primer contacto, como la de Guanajuato capital; también sería buena idea vincular a la Red con las unidades académicas que cultivan las ciencias de la salud en la universidad. Y, ¿por qué no?, aliarse con la UNAM y el IPN para constituir una gran Red Médica de las universidades públicas.
Ideas no faltan, como se ha evidenciado en los foros que se han desarrollado en la institución. Será una excelente despedida del rector general Arturo Lara si logra remediar la situación de la Red antes de entregar el cargo.

viernes, 27 de mayo de 2011

Espacios sustentables

Espacios sustentables

Publicado en Milenio de León.

El día de hoy (viernes 27 de mayo de 2011) culmina en la ciudad de Guanajuato el “Primer Foro Internacional Interdisciplina y Espacios Sustentables”, que impulsó y desarrolló el Campus Guanajuato de la universidad del estado. Más de 400 ponentes y conferenciantes provenientes de la entidad, del país y del extranjero abordaron el tema de la sustentabilidad desde ópticas tan distintas como la de la gestión científica y tecnológica, el desarrollo urbano, la migración internacional y la interna, el papel social de la ciencia, el aprovechamiento racional de los recursos naturales, la viabilidad de los modelos de desarrollo actuales, las alternativas a futuro de un planeta sobrecargado, la educación y sus nuevos paradigmas, y muchos otros temas específicos.

La conferencia magistral inaugural, “Biotecnología y desarrollo sostenible”, estuvo a cargo del académico español y doctor en biología Julio Polaina Molina. El conferencista, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos de Valencia, sembró las primeras inquietudes en el público, particularmente en un momento en que en nuestro país se vuelve a plantear la cuestión de los cultivos alterados genéticamente. Desde ahí comenzaron los primeros debates acerca de la sustentabilidad y el desarrollo social y económico, que preocupan mucho a la clase pensante de nuestro país y de los países metropolitanos. La verdad es que desde los tiempos más lejanos los seres humanos hemos modificado genéticamente a las especies que hemos sabido “domesticar”; la diferencia es el tremendo alcance actual de nuestra tecnología biológica, que nos obliga a plantear nuevos problemas de bioética.

A mí me tocó participar anteayer en la mesa siete, denominada “Impacto del desarrollo en la sustentabilidad local, regional y nacional”, junto con urbanistas, politólogos, economistas, tecnólogos e ingenieros. Me permito compartir algunos argumentos provenientes de mi ponencia.
Afirmé que desde fines de los años cuarenta, en nuestro país se impuso el modelo económico desarrollista que buscó aprovechar la ventana de oportunidad que abrió el conflicto bélico mundial que se desató entre 1939 y 1945. El papel que había cumplido hasta entonces México era el de simple exportador de materias primas, como lo fueron los metales preciosos, el petróleo, el henequén, la grana cochinilla, las maderas finas, el cacao y muchos otros productos sin valor agregado.
La industrialización que se desató durante el sexenio de Miguel Alemán (1946-1952) pretendió establecer las bases del nuevo modelo de desarrollo “hacia adentro”, que buscó abastecer el creciente mercado nacional con bienes manufacturados por parte de empresas transformadoras mexicanas. El desarrollismo no paró mientes en el respeto al entorno natural y social. Lo prioritario fue el crecimiento económico sin importar demasiado las consecuencias de todo tipo que se irían acumulando durante los años en que imperó este modelo y los siguientes. Cuando este “desarrollo estabilizador” hizo crisis en los años ochenta, fue sustituido por el actual modelo neoliberal que abrió indiscriminadamente las puertas del país a productos extranjeros, buscando así estabilizar los desequilibrios económicos internos y paliar los devastadores efectos de las crisis económicas de las llamadas “décadas perdidas” de los ochenta y noventa.
Sin importar el modelo de desarrollo adoptado, nuestros gobiernos nacionales han descuidado sistemáticamente los efectos nocivos que el crecimiento económico indiscriminado ha cobrado sobre los diferentes nichos ecológicos de las regiones del país. También se han despreciado los efectos sociales, como lo fueron la megacefalia urbana, el centralismo, la explosión demográfica y la imposibilidad del Estado para proveer a la población de servicios públicos básicos, como la seguridad pública, la educación de calidad, la salud con calidez y suficiencia, y las comunicaciones, que todavía hoy son anacrónicas e insuficientes.
El fomento indiscriminado del crecimiento en las últimas seis décadas se ha traducido en la devastación generalizada de los ecosistemas regionales. Desde el norte hasta el sur, México exhibe cientos de casos de desgaste severo de sus recursos naturales, sus tierras, sus aguas y su aire. Por ejemplo, hemos talado o quemado más de la mitad de nuestras selvas y bosques tropicales para atender las necesidades de la industria petrolera o de la ganadería extensiva. Las tierras se contaminan con desechos sólidos de nuestras ciudades, y con agroquímicos de nuestra agricultura. Las aguas son cada vez más escasas e invadidas por sustancias peligrosas de nuestras industrias.
El paradigma del desarrollo está hoy atravesando por una magna crisis a nivel mundial, particularmente en Europa. Ya nadie cree en los beneficios del crecimiento económico desarrollista. Se cuestiona cada vez más la noción de “progreso”, las virtudes de la libre competencia y el papel marginal del estado. Se habla ya de un fracaso histórico del desarrollo, y se demanda adoptar una visión de más largo plazo, comprometida con la sobrevivencia del planeta y de sus especies vivas, entre las que nos contamos los seres humanos, aunque no queramos.
Las sociedades con una ciudadanía madura demandan asumir una posición más responsable con nuestro entorno natural, cultural y social, y reconocer que el crecimiento económico, el bienestar material y el hedonismo tienen un costo enorme en el mediano y largo plazos. El planeta no puede ser sustentable de esta manera. Y nuestra especie puede pagar un duro precio por estas pocas décadas de consumo conspicuo e irresponsable.

Aproveché para recordar el movimiento social que durante el segundo semestre del año pasado se opuso a la intención de las autoridades municipales de Guanajuato capital de urbanizar las faldas del cerro de La Bufa, empecinadas en el viejo esquema del desarrollo inmediatista. La sociedad civil organizada supo parar en seco un proyecto de urbanización obtuso. Casos similares estamos viendo hoy en el norte de África y en la Plaza del Sol de Madrid: la sociedad organizada que le dice ¡no! a sus gobiernos.


viernes, 25 de febrero de 2011

Radio Universidad, 3

Radio Universidad, 3

Publicado en Milenio de León.

os aniversarios, como el actual cincuentenario de Radio Universidad de Guanajuato, deben ser motivo no sólo de festejos y congratulaciones, sino también de evaluaciones, reflexión conjunta y propósitos para el mejoramiento futuro. Con ese espíritu constructivo ofrezco estas líneas.

En nuestro país los medios de comunicación electrónica son materia regulada por la Ley Federal de Radio y Televisión. Vale la pena recordar su artículo 5º: “La radio y la televisión, tienen la función social de contribuir al fortalecimiento de la integración nacional y el mejoramiento de las formas de convivencia humana. Al efecto, a través de sus transmisiones, procurarán: I.- Afirmar el respeto a los principios de la moral social, la dignidad humana y los vínculos familiares; II.- Evitar influencias nocivas o perturbadoras al desarrollo armónico de la niñez y la juventud; III.- Contribuir a elevar el nivel cultural del pueblo y a conservar las características nacionales, las costumbres del país y sus tradiciones, la propiedad del idioma y a exaltar los valores de la nacionalidad mexicana.” Y el artículo 6º amplía esa función social a: “Fortalecer las convicciones democráticas, la unidad nacional y la amistad y cooperación internacionales.” Estos artículos no han sido cambiados desde la emisión de la ley en 1960.
Ventana auditiva,de Hugo Almanza
La radio y la telecomunicación tienen una función social y solidaria. Eso se ha olvidado en la práctica, cuando vemos que las grandes televisoras y los enormes conglomerados radiales del país, mantienen una situación de cuasi monopolio en este ámbito, que les ha permitido convertir el recurso en un mecanismo gigantesco para la deseducación, la desinformación, el entretenimiento vacuo, y la difusión de antivalores como la violencia como entretenimiento, el sexo como mercancía, los ataques a la lengua española, el egoísmo como sistema de vida, en fin, innumerables contenidos que violan flagrantemente la venerable y utópica ley.

Los sistemas de radio y televisión públicos y culturales tienen la desproporcionada función de solventar los estropicios que provocan los emporios de la estupidez comunicativa. Lo hacen sin mucho apoyo ni entusiasmo de parte de los gobiernos o las universidades que los sustentan. Las radio comunitarias en el país sobreviven precariamente en un océano de ondas hertzianas que niegan la identidad y la cultura nativas. TV once, la televisora pública más importante del país, debió pagar caro el apoyo brindado por el gobierno federal para lograr la cobertura nacional, y ha empobrecido sus antes ricos contenidos y cada vez asume más el lenguaje alienante de la tele comercial. Las radio universitarias, con excepciones como Radio UNAM y Radio-UIA, se han enclaustrado en un culteranismo hermético, ajeno a sus realidades sociales. En buena medida esto es lo que le ha ocurrido a RadioUG, que se ha resistido sistemáticamente a una apertura hacia las sociedades hacia las que se debe, tanto la comunitaria como la universitaria.

A pesar de su alcance casi estatal, las cuatro frecuencias de RadioUG trasmiten lo mismo, sin contenidos producidos desde las regiones. La UG cuenta con presencia en diez municipios, y hay cuatro campus regionales. ¿Por qué no existen islas de producción en cada uno de ellos? La tecnología para la edición es cada vez más barata, y la radio es el medio más maleable y versátil, con el que nuestros estudiantes harían maravillas. Y luego, ¿por qué no abrirles espacios a otras universidades?

Aquí hay que tocar otro tema de urgente atención: la necesidad de academizar RadioUG. Es decir, vincularla a un programa académico, como podría ser una licenciatura en producción y locución radiofónica. Cabría recordar el ejemplo del antiguo centro de idiomas de la institución, que cuando se decidió a academizarse incrementó grandemente sus estándares, y hoy es un orgulloso Departamento de Lenguas donde labora una plantilla profesoral altamente calificada, con programas de licenciatura y posgrado.

Otro tema: el exceso de barras y contenidos dedicados a la música denominada clásica o culta. Hace décadas esto era comprensible, ante la dificultad de acceso a este tipo de oferta en nuestro país. Pero hoy, con los enormes recursos que tienen a su alcance los melómanos, es un error dedicar largas emisiones de conciertos mal registrados, que además tienen problemas técnicos para su adecuada emisión. Y mejor no hablemos de los narradores.

RadioUG debería trabajar más en producciones propias con contenidos informativos que sirvan a las sociedades regionales y a la comunidad universitaria. Hay que abandonar los temores evidentes a la emisión libre de las ideas, y propiciar el debate franco de las mismas. RadioUG tiene retos enormes para el futuro inmediato, pero tiene los recursos para enfrentarlos: tiene la gente de talento, tiene la imaginación de su lado, y cuenta con el apoyo de una comunidad de 38 mil universitarios.


martes, 22 de febrero de 2011

Humanismo para el desarrollo

Humanismo para el desarrollo

Publicado en de Guanajuato.

El viernes pasado se presentaron a la consideración del público guanajuatense dos libros recién editados por la Fundación Cervantista Enrique y Alicia Ruelas A.C. Se trató de los textos “Rasgos de Armando Olivares Carrillo, una aproximación”, de la pluma del escritor Octavio Torija, y “Eugenio Trueba Olivares, el último humanista”, de mi propia autoría y la de Luis Ernesto Camarillo. Dos apretadas semblanzas de dos personajes que hicieron época en la deprimida ciudad de Guanajuato de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado.

Hay que saber que en esa época Guanajuato era una ciudad empobrecida y en vías de desaparición. A principios de la década de los cuarenta el Colegio del Estado apenas tenía 1,256 alumnos, 720 de ellos concentrados en la ciudad de Guanajuato y el resto en León y Celaya. La población de la ciudad de Guanajuato se estancó en poco más de 23 mil habitantes entre 1940 y 1950, y en 1960 apenas subiría a los 28 mil pobladores. La pobreza y el abandono eran evidentes en sus calles maltratadas y despobladas.
Surgió de pronto una generación de jóvenes intelectuales que buscaron superar la marginación provinciana del pensamiento. Se integraron alrededor de una casa del callejón del Venado que desde 1942 y hasta 1949 rentó Luis Pablo “Palillo” Castro, a donde acudían con regularidad a leer textos literarios propios y ajenos, a escuchar música, a debatir sobre temas culturales, artísticos, educativos y políticos, y a departir y hacer bohemia. Se trataba de los dos biografiados, Armando Olivares Carrillo y Eugenio Trueba Olivares, junto con Manuel Ezcurdia, José Guadalupe Herrera Carrillo, el juez Cristóbal Castillo Arbide, el pintor Luis García Guerrero, el teatrista Enrique Ruelas Espinosa, el pintor Manuel Leal, el escritor Salvador Lanuza, Rodolfo González, Jesús Villaseñor, Josefina Zozaya viuda de Romero, Paula Alcocer de Aguilera y otros eventuales.
De estas reuniones intelectuales nacieron proyectos como la revista Garabato, publicaciones individuales y colectivas, montajes escénicos, recepción de artistas invitados, etcétera. Incluso personajes como Luis Echeverría llegaron a participar eventualmente.

De ese grupo nacerían los proyectos culturales que le dieron viabilidad a la ciudad, y le otorgaron vocación hacia el arte, la cultura y la educación. Destacan los Entremeses Cervantinos, que el mismo viernes pasado cumplieron 58 años de representarse en la Plaza de San Roque. Un montaje teatral original, que desató una fiebre local hacia la obra cervantina, que le ha llevado a ser sede desde 1972 del Festival Internacional Cervantino, y ser declarada en 2005 Capital Cervantina de América, por parte de la Junta de Comunidades de Castilla y por el Centro UNESCO de Castilla-La Mancha.
Armando Olivares y Eugenio Trueba, ambos rectores en más de una ocasión de la Universidad de Guanajuato, institución que el primero fundó en 1945, y que el segundo consolidó en dos rectorados memorables (1957-1961 y 1973-1976), son dos personajes cuya acción en el campo de la cultura y como líderes de una generación brillante, ayudaron a salvar a una ciudad, que desde 1988 presume ser considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la UNESCO, y que puede ser exhibida como ejemplo del potencial que representa el arte, la educación y el conocimiento humanístico para el desarrollo regional de México.