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martes, 4 de mayo de 2010

Las mejores Tesis sobre elecciones

Las mejores Tesis sobre elecciones






Publicado en de Guanajuato.

El viernes pasado la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales A.C. (SOMEE) entregó la presea “Carlos Pereyra Boldrini” a las mejores tesis de maestría y doctorado que se presentaron el año pasado en todo el país, en materia de estudios electorales. Fue producto de un concurso nacional que ya ha tenido un par de ediciones anteriores, y ahora fue diseñado e impulsado por el doctor Víctor Alejandro Espinoza, del Colegio de la Frontera Norte. El acto tuvo lugar en las instalaciones de la Junta Local del IFE del Distrito Federal, en la ciudad de México.
Los premiados fueron: en tesis de doctorado, el físico Miguel Ángel Martínez Cruz, con su trabajo “Predicciones a partir de muestreos no representativos: análisis fractal y conteo rápido a partir del PREP en elecciones federales y estatales”. En cuanto a tesis de maestría la ganadora fue Elizabeth Cristina Cobilt Cruz, con el texto “Entre el cliente y el patrón: la intermediación política en los periodos de latencia”. Ambos recibieron la presea mencionada, que honra a uno de los grandes politólogos del país prematuramente fallecido hace 22 años; además se otorgó un pequeño estímulo económico, con diez y cinco mil pesos respectivamente, más la publicación bajo el sello de la SOMEE. Los premios fueron patrocinados respectivamente por los socios Víctor Alarcón Olguín (UAM-I) y Lerins Varela Castro (UACoahuila).
El jurado determinó otorgar dos menciones honoríficas: una a la tesis de doctorado “El papel de los medios de comunicación en la decisión del voto de los residentes de Tijuana durante el proceso electoral presidencial 2006 en México”, de Héctor Jaime Macías Rodríguez, y otra a la de maestría “Mecanismos de vinculación con la sociedad del Partido Acción Nacional en el proceso electoral de 2006”, de Mario Alberto Huaracha Alarcón.
Llama la atención que el galardonado doctoral proceda de las ciencias “duras”. Estudió la licenciatura en Física y Matemática en la Escuela Superior de Física y Matemática del IPN, y la maestría en Ingeniería de Sistemas en la ESIME, con otra tesis donde analizó sistemas sociales y electorales: “Dinámica de Sistemas Sociales Complejos: Análisis Fractal de Elecciones Federales 1991–2003”. Sus proyectos actuales confirman esta vocación por el estudio de lo social mediante herramientas cuantitativas: “Modelación y simulación matemática de sistemas sociales” y “Modelación matemática del comportamiento de grupos sociales en la ciudad de México”. Excelente ejemplo de interdisciplinariedad.
Elizabeth Cobilt es egresada de la licenciatura en Sociología de la UAM-I, donde hoy es estudiante de doctorado. Su tesis de maestría la presentó ante la FLACSO. Es una chica alegre y prometedora que nos alegró la tarde con su buen humor.

Es de gran trascendencia que los estudios sociales en general, y los electorales en particular, se estimulen en razón de su creatividad y originalidad. Esto ayudaría mucho a profesionalizar la acción política y partidista, tan desacreditada en nuestro país. Son los jóvenes politólogos los que pueden ayudar a regresarle dignidad y pertinencia a este oficio.
Ojalá los políticos leyesen más a los politólogos.

jueves, 1 de abril de 2010

Proyecto Adela

Proyecto Adela

Publicado en Milenio de León.

A mediados de 1987 recibí una llamada de Carlos García Mora, del INAH, para invitarme a participar en un magno proyecto editorial que se denominaría “La Antropología en México”. Se trataba de historiar el desarrollo de esa disciplina en el país y sus regiones. A mí me tocaría elaborar un capítulo que finalmente denominé “Estudios Antropológicos y etnohistóricos en Guanajuato”, que se integraría a uno de los cuatro volúmenes que se previeron originalmente, pero que terminaron en 15, que vieron la luz en 1989. Mi texto entró en el volumen 13. Fue y sigue siendo el trabajo editorial más amplio sobre alguna disciplina social en México, al menos que yo conozca.
Esto viene a cuento porque el pasado día 24 los profesores y alumnos de la licenciatura en Antropología Social de la Universidad de Guanajuato recibimos la visita del doctor José Luis Ramos Ramírez, investigador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Acudió por invitación de nuestra directora, la también antropóloga Maricruz Romero Ugalde. El visitante nos dio una charla que buscó hacernos partícipes del proyecto nacional “La Antropología de la Antropología” (ADELA), que está promoviendo la Red MIFA -Red Mexicana de Instituciones Formadoras de Antropólogos para conocer mejor las circunstancias en las que se ha desarrollado nuestra disciplina en el país. Hay muchos paralelismos con el primer esfuerzo realizado en los ochentas, pero ahora se pretende ir más allá, diagnosticando los problemas y limitaciones en el desempeño antropológico, para buscar soluciones en conjunto.
Me alegró saber que el proyecto nacional es coordinado por los doctores Esteban Krotz, de la Universidad Autónoma de Yucatán, y Ana Paula de Teresa de la UAM-Iztapalapa. Ambos fueron mis maestros en esta última universidad, y los juzgo sobradamente capaces para llevar a buen puerto el objetivo compartido.
La tradición antropológica en México es muy rica, gracias a la complejidad cultural y étnica de nuestro país. Los antropólogos en todas sus especialidades –etnólogos, arqueólogos, antropólogos físicos, paleontólogos, etnomusicólogos, etnohistoriadores, etcétera- han contribuido enormemente a definir nuestra mexicanidad, con sus alcances y límites. Hemos sido parte de la conciencia que ha ayudado a comprender mejor la complejidad de lo diverso, la riqueza de las diferencias, lo necesario de acercarse al otro con respeto y curiosidad para aceptarnos a nosotros mismos. La antropología mexicana está comprometida con la tolerancia y con el conocimiento de lo multiétnico de nuestra nacionalidad. La cultura como variedad de opciones.
El proyecto ADELA explorará las modalidades y experiencias en la formación de antropólogos, para ayudar en la definición de mejores estrategias para el futuro de nuestra profesión. Nunca como hoy, cuando nuestro país atraviesa por un momento tan difícil y complejo por la violencia social, las crisis culturales y de identidades comunitarias, la antropología y sus variedades resultan tan pertinentes para ayudar a encontrar mejores vías de solución de los conflictos. Con el sociólogo, el psicólogo, el trabajador social y el comunicólogo, el antropólogo puede contribuir mucho a comprender nuestra realidad social y cultural, por atormentada y oscura que nos parezca en la superficie.
Nuestros estudiantes se comprometieron con entusiasmo a participar en el estudio. Los resultados se darán a conocer en el primer Congreso Nacional de Antropología Social y Etnología que tendrá lugar del 22 al 24 de septiembre en el edificio de rectoría de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en la ciudad de México. Ya habrá oportunidad de compartirlos con los pacientes lectores de Milenio.
La licenciatura en Antropología Social en el Campus León de la Universidad de Guanajuato es cursada actualmente por 74 alumnos. Dos generaciones han egresado, con quince integrantes. Es una licenciatura joven, que abrió su oferta en julio de 2004, pero también es una carrera muy prometedora en una entidad que ha sido poco estudiada en su dinámica cultural y comunitaria. Los antropólogos pueden participar solventemente en el sector público o en el privado, apoyados en su metodología cualitativa y el trabajo de campo extensivo, que buscan la profundidad que requiere la comprensión de los procesos sociales complejos, más que la superficialidad de los métodos cuantitativos. El mercado de trabajo apreciará estas cualidades, nada menores en un mundo que demanda someter a análisis la diversidad social.




viernes, 21 de noviembre de 2008

Décimo aniversario de la SOMEE

La semana pasada no pude contribuir con esta columna semanal porque debí participar durante cuatro intensos días en el XX Congreso Nacional de Estudios Electorales, que se desarrolló en Morelia. Los que conocen mis intereses y actividades, sabrán que cada año acudo a este encuentro académico, y lo he hecho desde 1994. En ese año me vinculé con el llamado Grupo Especializado en Estudios Electorales del Consejo Mexicano de Ciencias Sociales (Comecso), que entonces lideraba un joven profesor de la UAM-Iztapalapa: Leonardo Valdés Zurita, hoy consejero presidente del IFE. Ese grupo promovió lo que entonces se denominó VI Encuentro Nacional de Investigadores en Estudios Electorales, y se realizó en la hermosa Casa de la Primera Imprenta de América en la esquina de Primo Verdad y Moneda, en el centro de la ciudad de México. La UAM mantiene un centro cultural en ese hermoso rincón de la capital. Creo que acudimos unos 60 académicos de buena parte del país, aunque aún predominaban los defeños, y sobre todo los uamitas. Fue ahí donde me vinculé con Leonardo, Juan Reyes del Campillo, Javier Santiago, Ricardo Espinoza, Mario Alejandro Carrillo, Murilo Kushick, Ma. Eugenia Valdés y otros profes de la UAM, de donde yo mismo había egresado en 1982. Pero también participaban analistas provincianos como René Valdiviezo de la BUAP, Jaime Rivera de la UMSNH, Marina Garmendia de la UABCS, Efraín Poot de la UAY, Lilia Venegas del ITESM, Francisco Muro de la UAZ, Lourdes Pacheco de la UColima, Pablo Vargas de la UAEH, Ernesto H. Norzagaray de la UAS, y otros.
Era natural que una buena parte de los especialistas en los tópicos electorales fueran profesores de la UAM-I. El área de procesos políticos del Departamento de Sociología de esa universidad cultivaba desde pocos años antes una línea especifica de investigación electoral que produjo importantes resultados, tanto en la conformación pionera del Centro de Estadística y Documentación Electoral (CEDE), un espacio de acopio de fuentes primarias de información para la investigación; como la realización del Diplomado en Estudios Electorales, que hasta la fecha se sigue impartiendo en varias entidades de la república -en Guanajuato se dictó en dos ocasiones.
Tanto la UAM en sus unidades Iztapalapa y Xochimilco, como la UNAM en sus facultades de Ciencias Políticas y Sociales, la de Derecho, y el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, han sido los espacios que desde los años sesenta -la UNAM- como los ochenta -la UAM- dieron origen a los primeros estudios de carácter sociológico y científico de la dinámica electoral mexicana. Los “electorólogos” reconocemos a don Pablo González Casanova como el pionero de este campo; su simiente fue recogida por sociólogos, abogados, psicólogos sociales, antropólogos, historiadores e incluso por profesionales de las ciencias naturales. El grupo especializado de Comecso, que nació hace 22 años, fue el aglutinante de muchos de ellos, y pronto rebasaron a la matriz que les dio origen. En 1998 el Comecso quiso desaparecer al grupo, y los integrantes del mismo decidimos constituirnos en asociación civil. Para ello fuimos auxiliados por el entonces magistrado presidente del Tribunal Electoral de Michoacán, don Adolfo Mejía González, el joven abogado José Méndez Bravo y nuestro colega Jaime Rivera Velázquez, quien se constituyó en el primer presidente de la naciente Sociedad Mexicana de Estudios Electorales A.C. (SOMEE). Otros firmantes del acta constitutiva del 10 de julio de 1998 fuimos Juan Reyes del Campillo, Marina Garmendia, René Valdiviezo, Francisco Valerio, Javier Santiago Castillo, Ricardo Espinoza Toledo y yo mismo. Eso fue hace diez años, y por ello decidimos dedicar este vigésimo congreso a conmemorar en el mismo lugar donde nació la asociación, en la bella -y sufrida- ciudad de Morelia. Otra vez el tribunal estatal nos ayudó, pero ahora contamos con importantes apoyos del IFE -gracias a Leonardo-, el TRIFE -gracias a la magistrada Alanís-, el Instituto Electoral de Michoacán –gracias a su presidenta Ángeles Llanderal-, el Centro de Investigación para el Desarrollo del Estado de Michoacán -gracias a nuestro colega y exmiembro de la SOMEE Guillermo Vargas Uribe-, y por supuesto con el apoyo indispensable a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo -gracias a los doctores Héctor Chávez y Héctor Pérez, del Centro de Investigaciones Jurídicas, quienes fueron los eficientes organizadores.
Se inscribieron ahora casi 250 ponentes, que presentaron 200 ponencias en once prolongadas mesas temáticas, que requirieron del uso de seis espacios simultáneos, casi todos ellos en el Centro Cultural Universitario. Por supuesto, destacó el tema de las reformas electorales federal y locales, que han provocado tanto debate en este año que termina. Leonardo Valdés nos brindó una amena y poblada conferencia magistral en el Congreso del Estado, y no pudo dejar de hacer referencia a sus vínculos con nuestra asociación. También nos acompañó nuestro querido amigo y también electorólogo Marco Antonio Cortés, hoy Rector General de la Universidad de Guadalajara. Y culminamos con una incisiva conferencia de José Antonio Crespo, colega y celebridad. Para concluir, vale la pena mencionar que los diputados locales michoacanos solicitaron consejo a la SOMEE para definir una reforma electoral local de avanzada. Ojalá esa fuera la actitud de otros congresos locales.

viernes, 3 de octubre de 2008

Enseñar a investigar

Los días de ayer y hoy se desarrolla el Coloquio “Enseñar a investigar en la complejidad contemporánea”, que impulsa la Universidad de Guanajuato en las instalaciones de su Facultad de Derecho. Se estará discutiendo sobre los problemas concretos con que se enfrenta el docente-investigador para formar o confirmar la vocación investigativa que de forma natural subyace en todos los estudiantes. Desgraciadamente, cuando los chicos llegan a la educación superior traen consigo arrastrando años de una enseñanza autoritaria, desmotivadora de la generación de conocimiento crítico e innovador. Somos herederos de una tradición escolástica y conductista que privilegia la memorización de conocimientos que son considerados “consagrados” por la tradición de la palabra publicada; es decir, que el promedio de nuestros docentes nunca se atrevería a sembrar en las mentes de sus alumnos la sombra de una crítica hacia la tradición académica -científica o no- que se eterniza en las aulas. A todos nosotros se nos impuso durante nuestra infancia y adolescencia la idea errada de que no hay nada nuevo bajo el sol y que no se puede cuestionar lo establecido por la costumbre y la rutina. Prueba de ello es que en las aulas mexicanas no se fomenta, sino que se evade, el debate abierto sobre temas que son considerados tabúes, o al menos poco apropiados, como el de la sexualidad humana, la religión, la política y muchos temas o personajes de la historia real de nuestro país. Al chico se le prepara para convertirse en un trabajador calificado, pero nunca crítico ni consciente de su realidad. De esta manera, la educación no se transforma en recurso para la liberación -a la manera como lo concebía Paulo Freire-, sino para la perpetuación de las relaciones de dominación social.
La investigación es una actitud y una práctica. Desde que nacemos, somos criaturas cuestionadoras y curiosas: todo lo queremos saber, todo lo queremos comprender. Y muchas de las preguntas inocentes de los niños ponen en aprietos a los adultos, ya deformados por los prejuicios y por los conocimientos considerados “válidos” y tradicionales. Con el tiempo, el niño abandona su curiosidad natural y se convierte en un ser conformista y reprimido. Devolverle a un joven estudiante esas facultades, tanto tiempo combatidas por un sistema alienante, es un reto que debemos confrontar con pocas herramientas los profesores-investigadores en el nivel superior. ¿Cómo lograr que se reviva el natural instinto cuestionador en los alumnos? Eso estaremos discutiendo en este evento universitario.
No es fácil enseñar a investigar a muchachos que tienen la impresión de que poco o nada pueden aportar al conocimiento científico y a la tecnología que el mismo genera. México es un país consumidor, y no generador de ciencia y técnica. El gobierno invierte poquísimo en estas actividades, y los empresarios prácticamente nada. Nuestro sistema productivo prefiere comprar el know-how antes que generarlo. Por ello, la educación se ha preocupado poco por formar capital humano proclive a la investigación y la construcción de ciencia. ¿Para qué, si todo marcha tan bien si aceptamos nuestro papel pasivo ante la innovación del conocimiento? ¿Para qué arriesgarse a crear profesionales inquisitivos, críticos y analíticos, que luego pueden dedicar sus aptitudes cuestionadoras hacia la censura del sistema imperante? Un pueblo ignorante y conformista es más cómodo de gobernar, más fácil de engañar, más sencillo de esquilmar.
El epistemólogo Gastón Bachelard identificaba como el principal “obstáculo epistemológico” para la generación de saber científico el llamado “conocimiento ordinario”, que se caracteriza precisamente por su tendencia conservadora y acrítica. La experiencia y los juicios que vamos construyendo a lo largo de la vida tienden a esclerotizarse y a establecerse como verdades inmóviles. Eso es lo peor que puede sucederle a nuestra capacidad de avance hacia nuevos y más válidos conocimientos, particularmente en la ciencia. Hay que evitar caer en ese conformismo. Y hay que hacerlo mediante el fomento de la mentalidad inquisitiva, cuestionadora y de curiosidad permanente que debe caracterizar a los sabios verdaderos. Eso es lo que hay que buscar con nuestros jóvenes estudiantes, antes de que terminen de caer en el inmovilismo intelectual. Yo le he apostado a una técnica sencilla: desde la clase primera “moverles el tapete” a los chicos con quienes he compartido los quince cursos que he impartido sobre metodología de la investigación. Lo hago aprovechando mi formación antropológica, que me permite cuestionarles muchos de los tabúes y prejuicios con los que la cultura “ordinaria” ha condicionado su conducta. Por ejemplo, les lanzo ideas inquietantes como que el tabú del incesto es un constructo cultural, inexistente en el estado de naturaleza; o que la religión es un recurso también cultural para ordenar conductas y justificar un orden establecido; o que mucho de nuestra conducta cotidiana está determinado por nuestra obsesión por el sexo; o que el matrimonio romántico es un invento de la sociedad capitalista; o que el ser humano no nace como tal, sino que se hace; o que… etcétera. ¡Se arman unos debates bien sabrosos! Cuando se les cuestiona sobre elementos de su vida diaria que son considerados imbatibles, inamovibles, los muchachos comienzan a dudar, y con la duda les nace la curiosidad, y con la curiosidad viene el deseo de aprender cosas nuevas, y con ello florece la actitud científica. Así puede vencerse la molicie y la flojera mentales con las que nos educaron nuestros viejos maestros para domesticar nuestro instinto más humano: preguntar, investigar, conocer. De ahí, el paso siguiente es mucho más fácil, el de aprender los métodos y técnicas con que las ciencias nos han provisto desde la revolución de Copérnico, de Galileo y de Gutenberg: la experimentación, la comparación, la verificación y la democratización del conocimiento. Y así la verdad en efecto nos hará libres.

viernes, 8 de agosto de 2008

Ciencia Política latinoamericana

La Asociación Latinoamericana de Ciencia Política (Alacip), culminó ayer su IV Congreso Internacional en las instalaciones de la Universidad de Costa Rica en San José, la capital del país centroamericano. Fue una reunión de alrededor de 300 académicos y analistas políticos que debatieron durante tres días sobre el gran tema que convocó al congreso de este año: "¿Gobernanza sin desarrollo? Repensando el bienestar en América Latina". Tal vez por la cercanía geográfica, en esta ocasión predominamos los mexicanos; tanto que incluso un autobús lleno de estudiantes de Ciencia Política de Chetumal, se dejó venir para acudir a esta cita singular. Nos unimos a docenas de colegas de otros lares para presentar textos sesudos sobre las muy diversas circunstancias que atraviesan las realidades políticas, las conflictividades sociales y la cultura ciudadana en los países del subcontinente latinoamericano.

Fue una oportunidad excepcional para enterarse del estado de la cuestión en lo referente a la evolución de los debates politológicos sobre 25 países de la América continental y del Caribe, ibéricos casi todos pero también de habla inglesa y francesa; todos ellos unidos por las realidades cruentas del desarrollo en ciernes y las desigualdades profundas entre sus componentes sociales. Conflicto, competencia, debate ideológico, lucha entre élites y movimientos sociales, y por supuesto elecciones y democracia, son los grandes hitos que ocupan los análisis de estos especialistas, que se pretenden objetivos y regidos por el método de las ciencias políticas. Pero el gran tema, la "gobernanza", centró los principales debates. Los politólogos contemporáneos, sobre todo los europeos, distinguen gobernabilidad de gobernanza, y conciben el primer concepto como limitado a lo político-institucional y mecanicista. Un Estado busca la gobernabilidad cuando se limita a mantener el control sobre los factores básicos que facilitan la paz social y el mantenimiento del orden, incluyendo las medidas coercitivas. En cambio la gobernanza se refiere a la integración de "los procesos político-sociales y asociativos, cada vez más comunes en el nuevo contexto mundial, incluyendo las acciones de nuevos actores políticos y sociales estratégicos". Los estados entran en competencia con la sociedad civil, y desprecian el potencial de la movilización, tal como acaba de ocurrir en Argentina con el movimiento de los agricultores, que han derrotado al gobierno.

Los congresos académicos son una espléndida oportunidad de actualizarse, pero también de vincularse con redes y grupos de trabajo sobre temáticas comunes. Pude conocer cofrades universitarios de Argentina, Colombia, Brasil, Chile, Perú, España y no sé qué otros pagos más. Es conveniente mencionar que asistieron analistas latinoamericanos y "latinoamericanistas". Estos últimos son expertos fuereños a la región, que laboran en universidades de los Estados Unidos –el principal semillero de latinoamericanistas--, la Gran Bretaña –el segundo--, España, Holanda, Francia, Alemania, Rusia y otros países, incluso algunos asiáticos. América Latina es la "clase media" mundial, y como tal llama mucho la atención de los especialistas de otros países, no todos ellos metropolitanos. El boom de asociaciones de latinoamericanistas fue explicado en una mesa estelar moderada por Klaus Bodemer, y donde participaron Manuel Alcántara –fundador de Alacip--, Timothy Power y Jonathan Hartlyn, dedicada a analizar el estado de la ciencia política latinoamericanista en Europa y Estados Unidos. Es claro que el interés sobre la región se mantendrá entre las prioridades de las ciencias sociales de los países desarrollados.

En lo personal, presenté una ponencia sobre el PAN en Guanajuato, sus orígenes y su conversión en una nueva fuerza hegemónica regional; sin querer aproveché el momento coyuntural de interés que ha despertado la intención de Germán Martínez de "guanajuatizar" México. Todos nos preguntamos qué quiere decir ésto, y dediqué la última parte de mi exposición a tratar de tejer una respuesta coherente: reproducir la estrategia de cooptación indiscriminada, renunciando a compromisos ideológicos históricos, y la opción por el pragmatismo descarnado de la derecha extrema. Puede ser una visión parcial la mía, pero eso es lo que se alcanza a vislumbrar de entre la confusión identitaria por la que atraviesan todos los partidos políticos en México.

También acudí al encuentro en mi calidad de secretario general de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, la Somee, para anunciar nuestros dos eventos por venir: el XX Congreso Nacional de Estudios Electorales, a realizarse en Morelia del 12 al 14 de noviembre próximos, y el III Internacional, que desarrollaremos en conjunto con la Universidad de Salamanca, España, en sus instalaciones en esa ciudad europea, del 28 al 30 de octubre de 2009. Nos acompañó el doctor Manuel Alcántara, vicerrector de esa universidad, quien anunció la participación de otras instituciones españolas y europeas en la financiación del encuentro. El IFE también colaborará con nosotros en ambos eventos.

Los interesados pueden consultar las convocatorias respectivas en nuestra página: www.somee.org.mx