Etiquetas

4T Aborto Academia Agua Alteridades América Latina AMLO Antropologia social Bicentenario Campañas electorales Candidatos independientes Catolicismo Ciencia política Ciencia y Tecnología Ciencias Sociales Ciudad de Guanajuato Ciudadanía Conacyt Conmemoraciones Corrupción Covid19 Coyuntura Cuba Cultura Cultura política Cultura popular y tradiciones Delincuencia organizada Democracia Democracia participativa Deporte Derechos humanos Derechos políticos Desarrollo regional Desarrollo social Desastres naturales Ecología Educacion Educacion superior Elecciones Estado de Guanajuato Estudiantes Ética EUA Familia Federalismo Función pública Globalización Gobernadores Gobernanza Gobierno federal Guanajuato Historia política Historiografía Homosexualidad Identidad cultural IEEG IFE IGECIP impuestos Indigenas y pueblos originarios INE Intolerancia Izquierda Juventud La Radio Lengua y lenguaje León Libros Medio ambiente Medios de comunicación Memoria México Migración Momias de Guanajuato Mujeres y feminismo Mundo Municipios Nacionalismo Nuevas TIC OPLEs Organismos autónomos Partidos políticos Patrimonio PEMEX Personajes Población Poder judicial Poder legislativo Politica internacional Posmodernidad Redes sociales Reforma electoral Salamanca Salud pública Seguridad pública Seguridad social SEP Sindicalismo Socialismo Sociedad civil SOMEE Teatro universitario Terrorismo Tribunal electoral PJF UNAM Universidad de Guanajuato violencia política Violencia social Yo y mi circunstancia
Mostrando las entradas con la etiqueta América Latina. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta América Latina. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de noviembre de 2010

Desde Caldas para Guanajuato

Desde Caldas para Guanajuato

Publicado en Milenio de León.



Desde el miércoles pasado llegué a la ciudad de Manizales, Colombia, donde participo en el primer foro latinoamericano “Historia y cultura de un continente”, que impulsa la Asamblea del Departamento de Caldas para conmemorar sus 100 primeros años de esta asamblea legislativa, así como el bicentenario de la independencia de gran parte de las naciones hispanoamericanas. Con ese motivo se estableció una iniciativa denominada “América habla”, dentro de la que se inserta este encuentro de carácter académico e histórico. Se convocó a dos países como invitados especiales, México y Guatemala, y para el primero se invitó en concreto a una representación del Congreso del Estado de Guanajuato, y a la Asociación de Cronistas de Guanajuato. La intención fue establecer vínculos formales entre ambos cuerpos legislativos, pero incluir dentro de un acuerdo amplio a instituciones académicas, como la asociación de cronistas y eventualmente con la Universidad de Guanajuato. Yo asistí invitado por los cronistas para impartir una conferencia, que titulé “La construcción de la nacionalidad mexicana a través de los dos siglos de independencia”, y que defendí ayer con éxito.


La “delegación” mexicana fue muy bien recibida por la Asamblea de Caldas, cuyo pleno suspendió su sesión vespertina del miércoles para recibirnos y escuchar los mensajes individuales que dirigimos desde el estrado de esa máxima representación departamental. Los diputados guanajuatenses Juan Ramón Hernández Araiza, presidente de la Comisión para el Bicentenario de la Independencia Nacional del congreso de nuestro estado, y Eduardo Ramírez Pérez, del partido Convergencia, entregaron un par de obsequios que envió el congreso local: una réplica de la campana de la independencia –el “esquilón de San José”- y una vitrina que contiene reproducciones de los símbolos patrios de México. El profesor Aurelio Conejo, cronista de Tarimoro, habló a nombre de la Asociación de Cronistas del Estado de Guanajuato, y narró cómo gracias a los esfuerzos de él y de su hermano José, que hoy habita en Manizales, se concretó este proyecto de vinculación. Yo hablé a título personal para agradecer la invitación y ofrecer mi esfuerzo para que mi institución académica acepte una colaboración con la Universidad de Manizales.

Ayer jueves iniciaron las actividades académicas con varias alocuciones de políticos y académicos, acerca de diversos temas de carácter histórico de la región del Gran Caldas de Colombia. Yo estaba programado hasta el viernes, pero la representación de Guatemala, encabezada por su viceministra de Cultura, Elsa Beatriz Son, sufrió un retraso. Por ello impartí mi charla el mismo jueves, con un buen resultado.

Se definió el objetivo del foro así: “Recuperar nuestro acervo histórico para reconstruir nuestros imaginario y patrimonio cultural con el propósito de encaminarlos a un nuevo desarrollo como departamento y como continente, de tal manera que se establezcan nuevos lazos de amistad, proyección y cooperación internacional para Caldas con América Latina a través de un evento que año a año recupere y afiance nuestro raigambre cultural e histórico y nos catapulte con mayor fuerza a nivel nacional e internacional.” (americahabla.blogspot.com).

Me estimula mucho participar en estos eventos de carácter académico, pero con fuerte participación de actores políticos de varios países. Los “tomadores de decisiones” se involucran así en la promoción y la provocación del conocimiento de nuestras realidades regionales; se da el segundo paso de las relaciones internacionales, hacia las relaciones y vínculos personificados entre las regiones y las localidades de países hermanos.

El diputado local de Guanajuato, Eduardo Ramírez Pérez, declaró acerca de la importancia de la cooperación regional y una posible firma de pacto de hermandad de Guanajuato con el departamento de Caldas, a través de la Asamblea departamental. Por su parte el diputado Hernández Araiza destacó en su alocución las particularidades de Guanajuato y la trascendencia de hacer trabajo entre los jóvenes para reforzar los lazos culturales e interparlamentarios.

El profesor Conejo emitió una interesante y llamativa charla sobre las culturas madres del centro de México y de Guanajuato en particular, como las culturas Chupícuaro, la Puréhpecha, la Náhuatl y otras muchas. Con su experiencia docente no me extrañó que capturase la atención de los jóvenes estudiantes que nos acompañaron todo el tiempo.

En Colombia se reconoce la importancia de preservar el patrimonio material e inmaterial en la cultura regional. El presidente de los asambleístas de Caldas, Carlos Emilio Serna González, dijo que “Hoy es un punto de partida para la integración de las tres culturas de las regiones, que nos congregamos como somos México, Guatemala y Caldas. Igualmente el llamado a cerrar filas entre la dirigencia caldense local, nacional e internacional, para trabajar en el desarrollo de nuestra región”. Fue un placer convivir tres días con estos legisladores, con los académicos invitados y con los invitados de Guatemala, del ministerio y de la fundación Kakulhaa. América Latina se autoconoce y se reconoce, con avidez.

viernes, 22 de enero de 2010

El desastre haitiano

El desastre haitiano


Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en Milenio de León; en CEINPOL, y en iGeTeO.
La tragedia de Haití es un choque para las conciencias de la hipocresía occidental. Es inconcebible que ante un desastre natural, que estoy seguro era previsible aunque no predictible, una población de diez millones de seres humanos padezca circunstancias que se antojan propias de la edad media, o bien de los rincones más apartados del áfrica subsahariana. En un territorio de casi 28 mil kilómetros cuadrados, más chico que el del estado de Guanajuato, se amontona un conjunto de individuos empobrecidos que en su mayor parte tienen ingresos de entre uno y dos dólares al día. La renta per cápita –la riqueza creada por el país dividida entre su número de habitantes- es de apenas 791 dólares, mientras que la de México es de 10 mil 500 dólares, que de por sí es baja. La esperanza de vida es de 57 años, 20 menos que la de México.
No hay opciones productivas: la agricultura de subsistencia ha depredado el entono natural; la industria no existe, excepto la textil y sólo bajo demanda; los servicios son elementales. Los haitianos se habían acostumbrado a mantener una economía de precariedad eterna, sustentada sobre todo en las aportaciones de la comunidad internacional. El gobierno haitiano recibe el 60% de sus ingresos de subsidios del exterior. Esto creó un estímulo perverso: ¿para qué buscar opciones locales para el sustento, si es más fácil ejercer de pordiosero continental? Suena feo, pero en la práctica es lo que estaba pasando.
La desgracia suele pegar con especial rudeza a los desposeídos. No es fortuito: quien tiene los medios puede optar por buscar espacios más seguros, protegerse, prever riesgos, educarse y estar en mejores condiciones para enfrentar las desgracias. El pobre vive donde puede y como puede, sin tiempo ni energía para la prevención, la acumulación de algunos excedentes –lo que más comúnmente llamamos ahorro-, y para abrir sus horizontes mediante la educación y el cuidado de la salud. A los prósperos sólo el azar más estricto les llega a pegar. Pero suele suceder que muchas, si no es que la mayoría, de las tragedias naturales o provocadas por el hombre son previsibles. La ciencia nos ha enseñado a prever –no a predecir- el futuro, y con ello evitar los riesgos o al menos prepararnos mejor para enfrentarlos, si no podemos rehuirlos.
Me refiero a casos como el de Japón, California, o incluso México, países que han sido azotados por terremotos de grandes proporciones, con miles de muertos. A pesar de la destrucción, los países con un Estado fuerte, o con una Sociedad que sabe organizarse cuando falla aquél –como sucedió en México en 1985-, sobreviven bien a las secuelas de estos accidentes. En esto reside la diferencia entre lo que sucedió el 12 de enero pasado, y lo acontecido en la ciudad de México hace 25 años (con entre 10 mil y 30 mil muertos), en Loma Prieta hace 21 (63 muertos), y en Kobe hace 15 (6 mil 500 muertos). En México hubo sociedad civil, en California hubo prevención y atención estatal, y en Japón sólo la fuerza del sismo derrotó a la sociedad más previsora del mundo.
En Haití nos encontramos con una sociedad sin conciencia cívica, desesperada y violenta; regida por un Estado en ciernes, parasitario y manipulado por los intereses del exterior. El país no ha tenido el tiempo ni la oportunidad de cuajar una formación política estable, propia y soberana. El historial de intervenciones extranjeras, golpes de estado y dictadorzuelos nativos -quién no recuerda a los folclóricos Papá Doc y Baby Doc- ha sido larga y perniciosa. Todavía en el 2004 se registró un golpe de estado, seguido por la intervención de las Naciones Unidas, que organizaron apresuradamente unas elecciones en el 2006 que fueron asesoradas y apoyadas por el IFE mexicano. Haití se ha dado un modelo político semipresidencialista, a la francesa, que se antoja demasiado sofisticado para un pueblo poco acostumbrado a regirse mediante el voto. Es por eso que no se ve por ninguna parte al presidente Préval: porque él es jefe de Estado, no de gobierno. Y el primer ministro Bellerive no cuenta con recursos para mantener el orden. No sorprende que el ejército de Estados Unidos haya tomado el control de Haití: están acostumbrados a hacerlo. Ahora al menos es por una buena causa. Ojalá que sólo se queden ahí el tiempo necesario para levantar un nuevo Estado, incluso una nueva sociedad, a partir de las cenizas del desastre. Pero no más, por favor.

viernes, 9 de octubre de 2009

El discreto encanto de la Reelección

El discreto encanto de la Reelección



Por: © Luis Miguel Rionda ©


Publicado en de León.

En los sistemas políticos competitivos, como lo es de forma creciente el mexicano, el mecanismo de la reelección en el puesto ejecutivo o representativo suele tener efectos benéficos para la consolidación de una clase política profesional y rendidora de cuentas. Pero definitivamente no sucede así en sistemas no competitivos y autoritarios, como lo fue el periodo porfirista en nuestro país, o en casos paradigmáticos como el de Leónidas Trujillo en la República Dominicana, quien gobernó entre 1930 y 1961 hasta que salió de la presidencia con los pies por delante, literalmente. Durante su tiranía trujillista, los ciudadanos dominicanos que querían progresar y tener tranquilidad debían enrolarse en el Partido Dominicano, el del presidente, que ganaba las elecciones con casi el 100% de los votos. Algo muy similar sucedió en Cuba con Batista, y desde 1961 con Fidel Castro. Éste siempre se sometió al “voto popular” para poder mantenerse como diputado en la Asamblea Nacional del Poder Popular, donde a su vez era electo reiteradamente Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente del Consejo de Estado. Claro que nunca perdió una elección, hasta su retiro el año pasado, y su porcentaje de votos siempre fue superior al 98%. Por supuesto, en sistemas de partido único las elecciones son plebiscitarias: es decir se vota a favor o en contra del candidato que propone el partido de Estado.
La no reelección presidencial en México tiene raíces históricas muy profundas que explican su adopción: las once veces en que Antonio de Santa Anna fue presidente de la República, los catorce años en que gobernó Benito Juárez –a quien sólo la muerte le salvó de convertirse en un nuevo caudillo-, y luego vendría la Revolución de Tuxtepec de 1876, que llevó a Porfirio Díaz a la presidencia bajo el lema de “que ningún mexicano se perpetúe en el poder y ésta será la última revolución”. Gobernó cuatro años; los siguientes cuatro dejó el gobierno en manos de su incondicional compadre Manuel “el manco” González, y regresó en 1880 para no irse hasta que le echó la fuerza de las armas maderistas en 1911, otra vez bajo el lema de la “no reelección”.
Además de México, en América Latina existe la prohibición absoluta de reelegir al presidente de la República incluso de forma no consecutiva en Paraguay, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras. En Colombia la prohibición se levantó en 2004 para permitir la reelección del zaino y astuto Álvaro Uribe, quien ya está promoviendo una nueva reforma constitucional para poder buscar la presidencia por tercera ocasión en 2014. Se apoya en la fuerza de las armas del poderoso ejército colombiano, armado por el “Plan Colombia” de los gringos.
En Venezuela el histriónico Hugo Chávez ya afianzó su reelección ad perpetuam. En diciembre pasado había declarado que: “si Dios quiere y mi salud lo permite, estoy listo para estar con ustedes hasta el 2019 y el 2021, como el pueblo mande”. El referendo del 16 de febrero pasado hizo realidad el sueño del guajiro, y refrendó así el modelo castrista de la revolución permanente. El “indígena” Evo Morales –pseudo Aymara que sólo habla castellano-, presidente de Bolivia, se adelantó a sus congéneres y desde el año pasado logró la reforma de su Constitución nacional, y además de ampliar los derechos de los pueblos originarios, aprovechó para abrir la puerta de su propia reelección. También el folclórico presidente ecuatoriano Rafael Correa someterá a referendo el próximo día 28 la tercera constitución en doce años de su país, misma que también deja una rendija para una futura reforma que le permita la reelección indefinida.
Y el caso reciente y más patético: el camaleónico ricachón Manuel Zelaya, presidente legal de Honduras aunque hoy expulsado del cargo y refugiado bajo la bandera brasileña, se había alineado a esta gran tendencia de la izquierda autoritaria latinoamericana. Compró las banderas populistas, pero también la categoría de líder “imprescindible” que defiende las mejores causas del pueblo oprimido. Tras el golpe de estado de la oligarquía de la que renegó, el personaje quiere vender su imagen como paladín de la democracia y el estado de derecho. Pero es inocultable que Zelaya fue expulsado por la fuerza debido a los temores de los poderosos de su país de tener que lidiar con un chavista en ciernes que, como todos los paladines iluminados, ven en la propia permanencia la única vía para garantizar la permanencia de la revolución y la salida del pueblo de sus miserias. Puras papas, diría mi madre.

martes, 23 de junio de 2009

Votar para castigar

Luego de pasar una semana en Brasil, regreso a México y a Guanajuato con el ánimo un tanto compungido. Constaté en ese país que la política electoral no necesariamente genera desgastes y confrontaciones, sino también desarrollo y una admirable paz social. Por supuesto, no puedo ignorar la pobreza extrema que se evidencia en los centenares de favelas -barriadas- que rodean a la ciudad de Río desde las alturas de sus montañas escabrosas. Tampoco que Brasil padece todavía de severos problemas en lo relativo al acceso a la tierra por parte de sus campesinos; el movimiento de los Sem Terra se manifiesta en ocasiones con violencia, pero ha encontrado respuestas institucionales que le han devuelto viabilidad al agro y al campesinado de ese país. El presidente Lula da Silva, a pesar de su origen obrero y su ideología de corte izquierdista, no ha apostado el destino de su nación a las veleidades de la ideología y ha aplicado medidas pragmáticas que le han permitido al Brasil seguir creciendo económica y socialmente, superando muchos de los rezagos más lacerantes, como lo era el hambre. El famoso programa social de Lula, Fome Zero (Hambre Cero), debería ser emulado por países como el nuestro.
Brasil crece a tasas del 5 y 6% anual, mientras que México lo hizo a 2 ó 3%, y en este año nuestra economía se reducirá en 6%. La moneda brasileña, el Real, se ha fortalecido frente al dólar gracias a sus alianzas económicas con el Mercosur y la Unión Europea. La actual crisis global le pegó más duro a México, por su dependencia extrema del mercado norteamericano, que a varios países que han sabido ampliar y diversificar sus mercados. Brasil ya no depende del petróleo extranjero gracias a una inteligente política de exploración de nuevos yacimientos, y la sustitución de la gasolina por el combustible con base en el etanol.
Pero lo que me parece formidable es cómo las fuerzas políticas han sabido ponerse de acuerdo para impulsar el programa social más ambicioso del continente. Las políticas solidarias brasileñas llevaron a que entre 2002 y 2007 el número de pobres haya bajado de 65 millones a 51 millones, mediante estrategias que buscan romper el círculo vicioso de transmisión de la pobreza entre generaciones. Y eso sin generar desequilibrios en las finanzas públicas. El gobierno de Brasil recauda impuestos por un porcentaje del PIB de más del doble que México, el país de la evasión.
¿Qué será necesario para que en México aprendamos a hacer política? Requerimos con urgencia recuperar el hilo del desarrollo, perdido hace décadas. Necesitamos un mejor gobierno, mejores representantes, mejores partidos políticos, mejores instituciones. Para ello hay que votar, y hacerlo con sumo cuidado y conciencia. Hay que aprender a premiar y a castigar con nuestro voto, y a imponer la voluntad ciudadana sobre la clase política. Hay que ejercer nuestro poder ante la urna. Por eso yo no votaré en blanco.

martes, 16 de junio de 2009

Migraciones y empoderamiento

Los estudios sobre la migración laboral internacional cobran cada vez más importancia en el mundo, ya que el modelo globalizado de nuestra economía desconoce las fronteras políticas no solamente en cuanto a bienes comerciales o flujos de capital, sino también a la fuerza de trabajo, que es atraída hacia donde se le necesita. No hay posibilidades reales de detener esas corrientes de población, ya que responden a las mismas leyes que imperan en la libre circulación capitalista. Nuestro país, que tantos brazo exporta a los Estados Unidos y Canadá, confirma este imperativo categórico de la globalización.
Lo anterior viene a cuento porque a semana pasada participé en la 29 versión del congreso internacional de la Latin American Studies Association (LASA) en Río de Janeiro, Brasil, donde se reunió un cúmulo de académicos y cientistas sociales a debatir sobre los grandes problemas que afectan el subcontinente latinoamericano. Entre esas candentes cuestiones se cuenta, destacadamente, la migración internacional. México, Centroamérica y cada vez más Sudamérica exportan trabajadores hacia el norte del continente, con resultados que deben ser analizados y debatidos con mucho esmero.
En la mesa de trabajo donde participé se analizaron los casos mexicano, brasileño –con sus migraciones desde y hacia Africa, Japón y Portugal-, Centroamérica –migración que atraviesa nuestro país hacia los Estados Unidos- y por supuesto México. Impresionan los paralelismos que se evidencian en cada uno de estos procesos, como por ejemplo la creciente concientización de los migrantes y su liderazgo en lo referente a la defensa de sus derechos, tanto en los espacios de destino como en los de origen.
En México ha sido claro que en los últimos veinte años se han desatado cambios muy importantes en la actitud política de los migrantes. Si tomamos como punto de referencia la amnistía del la ley IRCA en 1986, que regularizó a cientos de miles de paisanos y a sus familias, y a la elección presidencial de 1988, podemos detectar un protagonismo creciente de parte de los trabajadores emigrados y sus líderes. Con mucha rapidez han abandonado la docilidad y el sentido de resignación que caracterizó a los trabajadores braceros de los años cuarenta a setenta, para sustituirlos por un protagonismo ascendente y una potente capacidad de interlocución, e incluso chantaje, hacia los poderes constituidos en sus lugares de origen y de destino. La marcha del 1 de mayo del 2006 estableció con claridad que existe una conciencia de grupo y de empoderamiento en los Estados Unidos, que ahora nadie puede ignorar. Los candidatos Obama y McCain entendieron con claridad en el 2008 que la comunidad hispana, mayoritariamente mexicana, es un componente esencial para cualquier triunfo electoral. En México no ha sido diferente: los gobiernos y los representantes populares deben negociar ahora con los emigrados y sus organizaciones si quieren tener un mínimo de efectividad ante las comunidades que se mantienen en el terruño. Todo ello coincide con lo que está sucediendo en otras naciones: empoderamiento y participación.

viernes, 8 de agosto de 2008

Ciencia Política latinoamericana

La Asociación Latinoamericana de Ciencia Política (Alacip), culminó ayer su IV Congreso Internacional en las instalaciones de la Universidad de Costa Rica en San José, la capital del país centroamericano. Fue una reunión de alrededor de 300 académicos y analistas políticos que debatieron durante tres días sobre el gran tema que convocó al congreso de este año: "¿Gobernanza sin desarrollo? Repensando el bienestar en América Latina". Tal vez por la cercanía geográfica, en esta ocasión predominamos los mexicanos; tanto que incluso un autobús lleno de estudiantes de Ciencia Política de Chetumal, se dejó venir para acudir a esta cita singular. Nos unimos a docenas de colegas de otros lares para presentar textos sesudos sobre las muy diversas circunstancias que atraviesan las realidades políticas, las conflictividades sociales y la cultura ciudadana en los países del subcontinente latinoamericano.

Fue una oportunidad excepcional para enterarse del estado de la cuestión en lo referente a la evolución de los debates politológicos sobre 25 países de la América continental y del Caribe, ibéricos casi todos pero también de habla inglesa y francesa; todos ellos unidos por las realidades cruentas del desarrollo en ciernes y las desigualdades profundas entre sus componentes sociales. Conflicto, competencia, debate ideológico, lucha entre élites y movimientos sociales, y por supuesto elecciones y democracia, son los grandes hitos que ocupan los análisis de estos especialistas, que se pretenden objetivos y regidos por el método de las ciencias políticas. Pero el gran tema, la "gobernanza", centró los principales debates. Los politólogos contemporáneos, sobre todo los europeos, distinguen gobernabilidad de gobernanza, y conciben el primer concepto como limitado a lo político-institucional y mecanicista. Un Estado busca la gobernabilidad cuando se limita a mantener el control sobre los factores básicos que facilitan la paz social y el mantenimiento del orden, incluyendo las medidas coercitivas. En cambio la gobernanza se refiere a la integración de "los procesos político-sociales y asociativos, cada vez más comunes en el nuevo contexto mundial, incluyendo las acciones de nuevos actores políticos y sociales estratégicos". Los estados entran en competencia con la sociedad civil, y desprecian el potencial de la movilización, tal como acaba de ocurrir en Argentina con el movimiento de los agricultores, que han derrotado al gobierno.

Los congresos académicos son una espléndida oportunidad de actualizarse, pero también de vincularse con redes y grupos de trabajo sobre temáticas comunes. Pude conocer cofrades universitarios de Argentina, Colombia, Brasil, Chile, Perú, España y no sé qué otros pagos más. Es conveniente mencionar que asistieron analistas latinoamericanos y "latinoamericanistas". Estos últimos son expertos fuereños a la región, que laboran en universidades de los Estados Unidos –el principal semillero de latinoamericanistas--, la Gran Bretaña –el segundo--, España, Holanda, Francia, Alemania, Rusia y otros países, incluso algunos asiáticos. América Latina es la "clase media" mundial, y como tal llama mucho la atención de los especialistas de otros países, no todos ellos metropolitanos. El boom de asociaciones de latinoamericanistas fue explicado en una mesa estelar moderada por Klaus Bodemer, y donde participaron Manuel Alcántara –fundador de Alacip--, Timothy Power y Jonathan Hartlyn, dedicada a analizar el estado de la ciencia política latinoamericanista en Europa y Estados Unidos. Es claro que el interés sobre la región se mantendrá entre las prioridades de las ciencias sociales de los países desarrollados.

En lo personal, presenté una ponencia sobre el PAN en Guanajuato, sus orígenes y su conversión en una nueva fuerza hegemónica regional; sin querer aproveché el momento coyuntural de interés que ha despertado la intención de Germán Martínez de "guanajuatizar" México. Todos nos preguntamos qué quiere decir ésto, y dediqué la última parte de mi exposición a tratar de tejer una respuesta coherente: reproducir la estrategia de cooptación indiscriminada, renunciando a compromisos ideológicos históricos, y la opción por el pragmatismo descarnado de la derecha extrema. Puede ser una visión parcial la mía, pero eso es lo que se alcanza a vislumbrar de entre la confusión identitaria por la que atraviesan todos los partidos políticos en México.

También acudí al encuentro en mi calidad de secretario general de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, la Somee, para anunciar nuestros dos eventos por venir: el XX Congreso Nacional de Estudios Electorales, a realizarse en Morelia del 12 al 14 de noviembre próximos, y el III Internacional, que desarrollaremos en conjunto con la Universidad de Salamanca, España, en sus instalaciones en esa ciudad europea, del 28 al 30 de octubre de 2009. Nos acompañó el doctor Manuel Alcántara, vicerrector de esa universidad, quien anunció la participación de otras instituciones españolas y europeas en la financiación del encuentro. El IFE también colaborará con nosotros en ambos eventos.

Los interesados pueden consultar las convocatorias respectivas en nuestra página: www.somee.org.mx