miércoles, 24 de marzo de 2010

México social, 1

México social, 1



Publicado en el de Guanajuato.

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En colaboraciones previas he afirmado que la mejor función que pueden cumplir los aniversarios y las conmemoraciones es la de constituirse en algo así como postas en el camino, donde el viajero puede detenerse para descansar, evaluar el trayecto transitado y planear la estrategia para continuar la travesía al día siguiente. Es el caso del centenario y bicentenario que celebramos en este año, tan cabalístico para la historia mexicana. Los años diez tienen ese hechizo: son señales de fin de ciclo, asociados con la irrupción violenta de ese pueblo que soporta todo, sí, hasta que revienta.
El gobierno federal y el del estado de Guanajuato han desplegado programas de conmemoración del bicentenario que, al menos en apariencia, amenazan con no superar la superficialidad a que obliga la mercadotecnia y el festejo frívolo y hedonista. El programa federal ha padecido cambios en su conducción y en su concepción, hasta que quedó en manos de los capaces historiadores del Instituto Nacional de Estudios sobre las Revoluciones en México –organismo que mudó de nombre poniendo en evidencia el salpullido que produce la Revolución de 1910 entre los sectores conservadores del país . Los estudiosos le han devuelto a la conmemoración su sentido pedagógico y de reflexión conjunta sobre historia y destino. A nivel local, parece que los criterios que prevalecen son los turísticos y comerciales, no los culturales ni educativos. La Expo, por ejemplo, suena más a Disneylandia que a Salamanca.
Ante la falta de claridad oficial sobre cuál es el sentido a privilegiar en la conmemoración, tiene una importancia especial el que la sociedad organizada y las universidades tengan iniciativas propias sobre la ocasión. Son ellas el reservorio de la reflexión y de la conciencia sobre lo que somos y lo que podemos ser los mexicanos. Me parece que en esa dirección apunta la iniciativa que Correo, casa periodística donde publico esta columna los martes, en conjunto con la asociación civil CEIDAS y la Universidad de Guanajuato, han lanzado para procurar esa cavilación.
Correo, la UG y el CEIDAS nos convocan a participar en el encuentro “Diálogos del bicentenario, por un México social”, a desarrollarse en la ciudad de Guanajuato en la hermosa biblioteca Armando Olivares. Un evento para provocar la discusión acerca de los significados de la conmemoración desde la visión del desarrollo social de nuestro país. Dos días de esta semana, miércoles y jueves, ocupará el encuentro, que dará inicio con una conferencia del doctor José Narro Robles, el rector de la UNAM. Pero le seguirán especialistas de la talla de Rolando Cordera, Olac Fuentes, David Kornshenovich, Carlos Tello Macías y Mario Luis Fuentes, el organizador. Yo comentaré la ponencia de este último, director del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social, CEIDAS. Igual harán los doctores Leonardo Lomelí, director de la Facultad de Economía de la UNAM; Gonzalo Hernández Licona, presidente del CONEVAL, y Rogelio Rueda, secretario de la comisión de Desarrollo Social del Senado de la República. Una mesa que promete mucho. Ya comentaré con los lectores mis impresiones del evento la próxima semana.

Momentos previos a la inauguración del Diálogo del Bicentenario. De derecha a izquierda: El Rector de la UNAM, José Narro Robles; el Rector de la Universidad de Guanajuato, Arturo Lara López; el Director del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social CEIDAS, Mario Luis Fuentes; el Coordinador del Seminario de la Cuestión Social de la UNAM, Rolando Cordera Campos y David Kershenobich, miembro de la Junta del Gobierno de la UNAM. [Foto y texto de la foto tomados del sitio del CEIDAS en Facebook].


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