viernes, 12 de noviembre de 2010

La Bufa y la ola del NO

La Bufa y la ola del NO

Publicado en Milenio de León.

En Guanajuato capital, la competencia entre los actores sociales y políticos que favorecen a alguna de las dos respuestas que se recabarán en el plebiscito del 5 de diciembre, en torno al cambio de uso de suelo en las faldas de La Bufa, El Hormiguero y los Picachos, se ha desatado con furia casi inmediatamente al terminar el Festival Cervantino. Una competencia totalmente inequitativa y ventajosa: por una parte los movimientos sociales que se han manifestado públicamente en contra de la intención de desatar la urbanización salvaje de una zona hoy considerada como área de preservación ecológica; versus el ayuntamiento -cada vez más desdibujado y dividido- y la empresa constructora, quienes han emprendido sendas campañas en los medios de comunicación, apabullantes, con un despliegue de dineros públicos y privados que sencillamente los ciudadanos no podemos igualar.
El municipio emprendió una ilegal campaña de “información” totalmente volcada en favor de los pretendidos “beneficios” del cambio de uso de suelo. Es ilegal porque el artículo 36 del reglamento de la Ley de Participación Ciudadana del estado señala que “Si la difusión del proceso la llevan a cabo las entidades públicas, estas se abstendrán de realizar campaña a favor o en contra del objeto del mismo.” El ayuntamiento incurre en violación flagrante de este precepto al insistir en las bondades de la urbanización. Decenas de miles de pesos del precario erario municipal se están dedicando a financiar esta campaña abusiva; recursos que se suman al millón 110 mil 761 pesos que el ayuntamiento logró exprimir de sus flacas partidas para pagarle al IEEG por el plebiscito.

Por su parte, el constructor desató una agresiva campaña donde lo que abunda es el dinero para pagar propaganda abundante, espectaculares, decenas de jornaleros que reparten papeletas debajo de las puertas -y huyen para evitar tener que dar explicaciones a los ciudadanos-, comilonas en las colonias populares, y cinco videopantallas que se ubican en diferentes sitios de la ciudad -con la anuencia obsequiosa del municipio- para abrumar a los ciudadanos con varios videos publicitarios, de pésima factura y de un gusto vulgar. Todos son materiales que simplifican al máximo las realidades, y mienten sin vergüenza con promesas de empleo abundante y de ausencia de afectación ecológica en la zona. Pero al final la única oferta concreta que le pueden hacer a la población es esa: empleo. Miles de empleos, en una danza de cifras que ha oscilado -al parecer según la temperatura del día- entre los mil y los seis mil empleos temporales, y los 50 a 700 empleos permanentes, hasta el extremo de ofrecer más trabajos que la Volkswagen o la Pirelli, que se instalarán con inversiones de cientos de millones de dólares en el Puerto Interior de Silao.
Pero esa única promesa evidencia una ausencia de sustento técnico. Así lo reconoció el propio dueño de Azacán. Y los especialistas no dejan de señalar que las promesas sólo son eso: promesas. No hay manera de que al momento de que se desate la fiebre constructora la empresa contrate únicamente a obreros guanajuateños. Quienes hemos construido en la ciudad de Guanajuato sabemos que nuestros maestros albañiles locales son escasos, y por lo mismo cobran más caro que sus colegas de Silao, Dolores Hidalgo o Romita. Tal vez no sea así en el caso de los peones. Pero estoy seguro de que el constructor no va a estar dispuesto a pagar sueldos superiores al promedio estatal a los obreros de la construcción, y va a traer trabajadores de donde los halle más económicos. Y esos trabajadores fuereños se asentarán donde les sea posible: en las colonias irregulares y precarias, acentuando el ya grave problema del crecimiento urbano desordenado e invasivo.
Las opiniones calificadas contrarias al proyecto ya hacen legión, y día a día se suman más especialistas en muy diversos ámbitos al rechazo ciudadano a la obcecación municipal. De los que me di cuenta esta semana, ya alzaron la voz el consultor y especialista financiero Rodrigo Zermeño, del Grupo de Asesores en Economía y Administración Pública (GAEAP), que evidenció con datos la falacia e imposibilidad de generar el número prometido de empleos. También supimos que el doctor en derecho y especialista en defensa de los derechos humanos Manuel Vidaurri Aréchiga, le recordó al alcalde los postulados de la Convención Mundial para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial. De igual manera se manifestó crítico de esta intención aviesa el maestro en filosofía Luis Rionda Arreguín, quien rechaza de plano la posibilidad de crecer sobre los cerros. Y así ha sido cada semana: somos ya muchos miles de opositores, que nos manifestamos de muchas e imaginativas maneras. Acepto que somos la clase media, la clase pensante, pero por ello mismo somos los ciudadanos más informados en la comunidad. Más formados y más informados que los actuales miembros del ayuntamiento guanajuateño.
Postdata – Lamento en lo personal la salida del licenciado Alejandro Arenas de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, y sobre todo las circunstancias en que se dio. Siempre mostró respeto hacia nuestro movimiento; actitud de la que han carecido muchos miembros del gobierno municipal.

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