Los medios de comunicación han reseñado cómo la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso del Estado ha realizado mesas de trabajo sobre la reforma electoral por venir. Los integrantes del Instituto Guanajuatense de Estudios y Ciencias Políticas (IGECIP) hemos sido convocados a participar, al lado de los representantes de los partidos políticos y los propios diputados de la comisión. Desgraciadamente no ha habido intervención de otras organizaciones de la sociedad civil que pudieran estar interesadas en expresar sus opiniones. Mucho me hubiera gustado ver por ahí a los integrantes de “Propuesta Cívica, APN” –David Herrerías, Alfonso Machuca-, que públicamente han manifestado sus opiniones sobre el mismo tópico de la reforma. Pero no es demasiado tarde para abrir los debates a más representantes de la sociedad organizada. Los diputados locales, en particular el presidente de la comisión Ramón Rodríguez, han mostrado gran sensibilidad ante nuestras propuestas, y somos optimistas –sensatamente optimistas sobre la posibilidad de que algunas de nuestras propuestas, sobre todo las más trascendentes, puedan ser recuperadas en el cuerpo de la reforma inminente.
Contra lo que han insinuado algunos opinadores, el IGECIP es una agrupación de carácter cívico y académico, sin vínculos partidistas ni con grupos de poder. Se formalizó como asociación civil el 26 de febrero de 2003 ante el notario público número 83 de la ciudad de León. Su acta constitutiva dice que su propósito es “el estudio científico del comportamiento del ser humano frente al Estado de Derecho y el poder político”. Además el instituto “no pertenecerá ni favorecerá ninguna postura de partidos políticos”. El primero de sus objetivos es “fomentar y realizar investigación, enseñanza y práctica de la Ciencia Política y Social”. Su primer presidente fue Ernesto Arrache Hernández, a quien le tocó la dura tarea de aglutinar un conjunto variopinto de estudiosos con visiones contrastantes sobre el quehacer político, pero unidos por el deseo honesto de conocer mejor la dinámica de nuestras diferencias y la posibilidad de establecer diálogos respetuosos e informados sobre las alternativas dentro de la diversidad. Eso nos atrajo a muchos colegas, entre ellos el propio Leonardo Valdés Zurita, hoy presidente del IFE.
A fines de enero pasado el IGECIP mudó su presidencia, y ahora es conducido por Juan Miguel Alcántara Soria. Con su liderazgo el instituto pudo atraer a más estudiosos, algunos de ellos políticos en activo o en la banca. Hay que mencionar que existe un procedimiento para la admisión de nuevos asociados, donde se pondera sobre todo la actividad académica y la evidencia de reflexión escrita sobre nuestra materia.
La propuesta presentada ante el Congreso sintetiza los puntos de vista expresados por los integrantes más activos del instituto. Es seguro que no todos sus miembros están de acuerdo en todos los puntos, pero sí en los fundamentales. Sobre la reforma hemos insistido en algunos aspectos medulares, que me gustaría compartir con los lectores: 1) exclusión del ejecutivo del estado dentro del proceso de selección de consejeros y magistrados electorales, a la par del resto de entidades del país y la federación; 2) profesionalización del órgano de gobierno del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato, avanzando a la figura del consejero electoral de tiempo completo; 3) incorporación del Tribunal Electoral al Poder Judicial del estado como tribunal especializado; 4) evitar la sobrerrepresentación de los partidos mayoritarios que se produce cuando se les asignan las dos curules que originalmente se reservan a los partidos que obtengan entre 2 y 3% de la votación; 5) garantizar que la redistritación sea obligatoria cada diez años, y que sea responsabilidad exclusiva del órgano electoral, sin la intervención del Congreso del Estado, para que su conformación sea asunto meramente técnico, no político; 6) revisar el número de diputaciones de representación proporcional, de tal forma que se garantice la equivalencia de votos y curules; 7) abrir al análisis y al debate la petición de grupos de migrantes guanajuatenses sobre la posibilidad del voto a distancia; 8) abrirse a la posibilidad de aplicar las nuevas tecnologías y modalidades para el sufragio voto electrónico, centros de votación, voto adelantado, etcétera ; 9) reforzar los mecanismos de transparencia y acceso a la información del instituto y el tribunal electorales; 10) armonizar el proceso electoral estatal con el federal en todas sus etapas y actividades, con el propósito de homologarlos y facilitar la integración de una sola mesa de casilla ampliada, con dos escrutadores adicionales para el escrutinio y computo de las elecciones locales; 11) establecer mecanismos ágiles para denunciar actos u omisiones violatorios de la ley por parte de funcionarios electorales; y otras propuestas menores, todas ellas con el objetivo de poner al día la anquilosada legislación electoral de Guanajuato.
Artículos de coyuntura publicados por Luis Miguel Rionda Ramírez en medios impresos o electrónicos mexicanos.
Antropólogo social. Profesor titular de la Universidad de Guanajuato y de posgrado en la Universidad DeLaSalle Bajío, México. Exconsejero electoral en el INE y el IEEG.
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viernes, 11 de abril de 2008
viernes, 4 de abril de 2008
Antonio Corona, in memoriam
El viernes 7 de marzo pasado falleció en la ciudad de México uno de los más destacados histriones que ha generado el Teatro Universitario de Guanajuato: Antonio Corona Chávez. Murió en la ciudad de México, donde había nacido el 19 de marzo de 1930. Los que tuvimos la suerte de conocerlo y apreciar su jocoso y ácido temperamento hemos lamentado mucho su fallecimiento, precedido por una larga y dolorosa enfermedad. Fue uno de los mejores amigos de mis padres –fue su padrino de bodas y una presencia familiar.
Antonio nunca hubiera querido que se hiciera pública su edad. Ya con esto comienzo mal este artículo. Pero es necesario destacar que su fructífera vida no fue lo larga que muchos, él por supuesto, hubiéramos querido. El talento merece vivir por siempre. Yo me siento comprometido, gustosamente, a publicar algunas líneas sobre su persona, que me acompañó desde que tengo memoria, aunque sea de manera físicamente lejana. Tuve la suerte, junto con Ernesto Camarillo, de hacerle una larga entrevista en su departamento de la colonia Nápoles un año antes de su partida. Con algunos de esos datos, más otros que me facilitó mi padre, pude armar este breve homenaje póstumo.
Antonio fue hijo del prominente abogado Luis Corona, quien había sido el agente del ministerio de público en el proceso contra León Toral, el asesino de Obregón, y más tarde sería ministro de la Suprema Corte de Justicia. La familia era de prosapia abogadil, y por ello hubo presión para que Antonio siguiera ese camino. En 1952 se vino a vivir a Guanajuato con la intención de estudiar Derecho en nuestra universidad, pero nunca terminó la carrera. Antonio ya había intuido su verdadera vocación escénica gracias al maestro Enrique Ruelas, pues en la ciudad de México ya había podido asistir a la puesta en escena de El Emperador Jones de O’Neill y Muertos sin sepultura de Sartre. En Guanajuato pudo experimentar sus verdaderas dotes para las tablas gracias a su intervención en varios montajes para el Teatro Universitario. Participó en el estreno de los Entremeses Cervantinos en 1953, aunque en el humilde papel mudo del licenciado Vidriera. De ahí fue ascendiendo a papeles cada vez más importantes. A partir de entonces se involucró en la mayoría de los montajes de Ruelas, hasta convertirse en uno de los actores más aclamados, con representaciones que pronto fueron célebres, como su espléndido papel de “Cebadón” en “Pagar y no pagar” de Los Pasos de Lope de Rueda, o el jocoso Corregidor de El Retablillo Jovial, de Alejandro Casona. También participó actoralmente en Por Insigne y Real Merced de Alberto Ruiz Gaitán, La Soga y Luz de gas de Patrick Hamilton, Edipo Rey de Sófocles, Volpone de Ben Jonson, y A ninguna de las tres de Fernando Calderón. Ocho años invirtió Antonio Corona en su periplo dentro del Teatro Universitario guanajuatense, pero dejó recuerdos imborrables entre sus compañeros y maestros.
A principios de los sesenta regresó al DF, donde continuó su carrera actoral, becado por Bellas Artes gracias al escritor Celestino Gorostiza, directivo de la Unión Mexicana de Autores. Participó en el montaje de El Color de Nuestra Piel, de Gorostiza, compartiendo créditos con Carmen Montejo. Continuó sus estudios en Bellas Artes, con maestros como Carlos Ancira, Salvador Novo, Fernando Wagner, Alejandro Jodorowski y otros. Él opinaba que Carlos Ancira, Ignacio López Tarso y Héctor Gómez han sido los mejores actores de México.

Trabajó con tres grandes actrices: Carmen Montejo, María Douglas y Beatriz Aguirre. Con la primera coactuó en El Color de Nuestra Piel, Cada quien su vida de Luis G. Basurto, Función de despedida de Usigli, y otras. Con María Douglas trabajó en las obras Deseo bajo los Olmos de O’Neal, Escenas de Un tranvía llamado Deseo de Tenesse Williams, Escenas de Medea de Jean Anouil, y Las Tentaciones de Santa María Egipciaca de Miguel Sabido, con una adaptación de Mauricio Magdaleno. Con esos montajes recorrieron toda la república. Incluso se presentaron ante las Naciones Unidas en Nueva York, gracias a una invitación del secretario general U-Thant.
El actor Héctor Gómez, con quien había coactuado en 1971 en la representación de Juana de Arco en el Castillo de Chapultepec, lo invitó a participar en 1995 en los homenajes a los grandes autores y directores de teatro en México, incluyendo a Enrique Ruelas. Desde entonces ya no volvió a presentarse en escena.
También fue un excelente pintor y dibujante en tinta china. Montó varias exposiciones con sus obras, inclusive en Guanajuato. Tenía ya varios años retirado, solitario y nostálgico en su barroco apartamento, donde conservaba como objetos preciosos la calavera del Cebadón, su colección de ranas y demás parafernalia cuevanense. Adiós Antonio; descansa en paz.
viernes, 28 de marzo de 2008
Razones para preocuparse
Los asuetos de la semana santa y pascua tienen la ventaja de distraer momentáneamente al gran público de los asuntos más álgidos de la convivencia política. Sin embargo este periodo en particular tuvo dos sucesos que impidieron la plena holganza de la temporada vacacional: las elecciones internas del PRD y la inminencia de la reforma energética. Aunque muchos hayamos querido “desconectarnos” del mundanal ruido de la política, para poder disfrutar la paz del ocio y la convivencia con la familia, en la práctica esto fue imposible. Los mexicanos somos duchos en echarnos a perder mutuamente la tranquilidad, por muy temporal que esta sea.
Las elecciones internas del PRD nos llaman a una necesaria reflexión sobre la urgencia de que los agentes de la política aprendan de una vez por todas a respetar las reglas acordadas mutuamente. No será posible construir jamás una convivencia armónica y racional entre los mexicanos, si no aprendemos a honrar la palabra dada, en particular aquélla que nos comprometió a respetar las reglas del contrato social. No es posible continuar por el camino de las desavenencias interminables y enconadas, plagadas de necedad y sandeces inútiles, pues con el tiempo se irá mermando la legitimidad que tan precariamente le hemos dado a nuestra joven democracia. Es por eso que hoy en día se percibe una creciente desilusión entre nuestros jóvenes –los que no vivieron bajo el viejo régimen autoritario- hacia la legalidad y el respeto a la ley. Además, las broncas políticas se están sumando a la situación de guerra que en los hechos estamos viviendo, debida al combate al crimen organizado. Los políticos camorreros y tramposos le están haciendo gran parte de la tarea que requieren los criminales armados para ganarle la guerra al Estado.
En el PRD se está viviendo una crisis de enormes dimensiones, con consecuencias que son todavía imprevisibles. Y si agregamos la crisis del partido Alternativa Socialdemócrata, podemos sacar la conclusión que la situación afecta a toda la izquierda organizada del país, o a casi toda. Es lamentable. Los opinadores de todas las ideologías están coincidiendo en una verdad incuestionable: México necesita de una izquierda modernizada, con vocación de poder y talento para ejercerlo en bien de todos, incluidos sus adversarios. Una izquierda institucional, aunque los radicales se burlen de este término y lo equiparen al apellido del PRI. Estoy convenció de que respeto a las instituciones que dan cobijo a la democracia es una condición ineludible para garantizar la calidad de la convivencia política. Las leyes y las normas son las columnas del edificio republicano. Si dinamitamos las reglas y privilegiamos los intereses de las sectas partidistas estaremos cavando la tumba de la democracia, e incubando nuevamente el huevo de la serpiente autoritaria. Ojalá los perredistas puedan poner por delante el cuidado de la armonía interna, y que aprendan pronto a respetarse mutuamente y con ello honrando su vocación progresista, que demanda el ejercicio de la tolerancia y la aceptación del contrario. Recuerden la defensa que hizo el presidente español Rodríguez Zapatero de la dignidad de su antecesor Aznar frente a las diatribas de Chávez, que evidenció la institucionalidad de la izquierda española.
Por otra parte, el gobierno de Felipe Calderón ha venido preparando el terreno para una reforma energética que por desconocida está levantando polvaredas inútiles. La secrecía con la que se ha llevado el proceso de negociación, particularmente entre el PAN y el PRI, hace temer lo peor. Los agentes del gobierno no se cansan de repetir que no habrá privatización, pero tampoco se preocupan mucho por definir cuál es la vía alterna. Y los mexicanos conocemos bien las malas mañas de nuestros gobernantes: son maestros de la simulación y expertos convenencieros en cambiarle el nombre a las cosas. No veo que se propicie un debate abierto y franco para encontrar alternativas para PEMEX, Luz y Fuerza del Centro, y la propia CFE. Son demasiados nudos gordianos que posiblemente quieran ser soltados mediante un mismo golpe de espada. Pero, ¿será prudente hacerlo así, sin debatirlo con franqueza? Pareciera más bien que se impondrá una salida impuesta por la tecnocracia: un golpe de mano que, a la manera de la militarización de la lucha contra el crimen organizado, ponga en evidencia el autoritarismo “educorado” de la administración federal.
Los fines no justifican los medios. Ni el gobierno federal, ni sus rivales políticos de izquierda, tienen derecho de violentar las reglas de la convivencia racional mediante la cerrazón y la imposición. Hay razones para estar preocupados.
Las elecciones internas del PRD nos llaman a una necesaria reflexión sobre la urgencia de que los agentes de la política aprendan de una vez por todas a respetar las reglas acordadas mutuamente. No será posible construir jamás una convivencia armónica y racional entre los mexicanos, si no aprendemos a honrar la palabra dada, en particular aquélla que nos comprometió a respetar las reglas del contrato social. No es posible continuar por el camino de las desavenencias interminables y enconadas, plagadas de necedad y sandeces inútiles, pues con el tiempo se irá mermando la legitimidad que tan precariamente le hemos dado a nuestra joven democracia. Es por eso que hoy en día se percibe una creciente desilusión entre nuestros jóvenes –los que no vivieron bajo el viejo régimen autoritario- hacia la legalidad y el respeto a la ley. Además, las broncas políticas se están sumando a la situación de guerra que en los hechos estamos viviendo, debida al combate al crimen organizado. Los políticos camorreros y tramposos le están haciendo gran parte de la tarea que requieren los criminales armados para ganarle la guerra al Estado.
En el PRD se está viviendo una crisis de enormes dimensiones, con consecuencias que son todavía imprevisibles. Y si agregamos la crisis del partido Alternativa Socialdemócrata, podemos sacar la conclusión que la situación afecta a toda la izquierda organizada del país, o a casi toda. Es lamentable. Los opinadores de todas las ideologías están coincidiendo en una verdad incuestionable: México necesita de una izquierda modernizada, con vocación de poder y talento para ejercerlo en bien de todos, incluidos sus adversarios. Una izquierda institucional, aunque los radicales se burlen de este término y lo equiparen al apellido del PRI. Estoy convenció de que respeto a las instituciones que dan cobijo a la democracia es una condición ineludible para garantizar la calidad de la convivencia política. Las leyes y las normas son las columnas del edificio republicano. Si dinamitamos las reglas y privilegiamos los intereses de las sectas partidistas estaremos cavando la tumba de la democracia, e incubando nuevamente el huevo de la serpiente autoritaria. Ojalá los perredistas puedan poner por delante el cuidado de la armonía interna, y que aprendan pronto a respetarse mutuamente y con ello honrando su vocación progresista, que demanda el ejercicio de la tolerancia y la aceptación del contrario. Recuerden la defensa que hizo el presidente español Rodríguez Zapatero de la dignidad de su antecesor Aznar frente a las diatribas de Chávez, que evidenció la institucionalidad de la izquierda española.
Por otra parte, el gobierno de Felipe Calderón ha venido preparando el terreno para una reforma energética que por desconocida está levantando polvaredas inútiles. La secrecía con la que se ha llevado el proceso de negociación, particularmente entre el PAN y el PRI, hace temer lo peor. Los agentes del gobierno no se cansan de repetir que no habrá privatización, pero tampoco se preocupan mucho por definir cuál es la vía alterna. Y los mexicanos conocemos bien las malas mañas de nuestros gobernantes: son maestros de la simulación y expertos convenencieros en cambiarle el nombre a las cosas. No veo que se propicie un debate abierto y franco para encontrar alternativas para PEMEX, Luz y Fuerza del Centro, y la propia CFE. Son demasiados nudos gordianos que posiblemente quieran ser soltados mediante un mismo golpe de espada. Pero, ¿será prudente hacerlo así, sin debatirlo con franqueza? Pareciera más bien que se impondrá una salida impuesta por la tecnocracia: un golpe de mano que, a la manera de la militarización de la lucha contra el crimen organizado, ponga en evidencia el autoritarismo “educorado” de la administración federal.
Los fines no justifican los medios. Ni el gobierno federal, ni sus rivales políticos de izquierda, tienen derecho de violentar las reglas de la convivencia racional mediante la cerrazón y la imposición. Hay razones para estar preocupados.
viernes, 14 de marzo de 2008
Isauro Rionda Arreguín

El honorable ayuntamiento de Guanajuato capital otorga año con año el reconocimiento al “Guanajuatense distinguido”. Se entrega hoy, el día más significativo para la identidad cuevanense: la festividad de la Virgen de los Dolores y su muy hermosa romería de las flores. En esta ocasión el galardón fue asignado a un destacado trío de personajes de fuste: el llorado maestro Armando Olivares Carrillo, destacado intelectual, literato, orador y político, fallecido hace casi medio siglo; la maestra Teresa Pomar Aguilar, quien con toda seguridad es la más destacada experta en artes populares en nuestro país –y con quien tuve el gusto de colaborar hace más de 20 años en el estudio del arte popular guanajuatense , y el cronista vitalicio de esta ciudad, el maestro Isauro Rionda Arreguín, mi padre.
Esta distinción fue iniciada por el primer cuerpo edilicio que presidió Arnulfo Vázquez Nieto en 1995. Fue precisamente el maestro Isauro Rionda quien, en su calidad de primer regidor de ese ayuntamiento, promovió la institución de este justo reconocimiento a los mejores hijos de esta ciudad. Desde entonces una veintena o más de cuevanenses han sido honrados con esa deferencia comunal. Desgraciadamente el propio fundador del galardón no había sido distinguido, hasta ahora, con el mismo. A los miembros de la familia se nos confirmaba el dicho de que nadie es profeta en tierra propia. Esto fue evidente cuando el honorable ayuntamiento de Silao, su ciudad natal, determinó homenajearlo el 3 de mayo del 2000 asignándole a la casa de la cultura de esa ciudad el nombre “Isauro Rionda Arreguín”. Más adelante, el 3 de junio de 2004, la LIX legislatura del Congreso del Estado le otorgó el Premio Estatal al Trabajo y Servicio Civil. Lo más cercano a la dignidad de “Guanajuatense distinguido” lo obtuvo cuando el ayuntamiento que presidió el arquitecto Rafael Villagómez acordó –por unaminidad otorgarle el “Reconocimiento Don Miguel Hidalgo y Costilla, Padre de la Patria”, el 30 de mayo del 2003.

En fin, que se tardaron los ediles cuevanenses en reconocer más de cincuenta años de servicio comunitario, pero lo hicieron al fin. Por ello es de justicia agradecer la deferencia a nombre de mi padre, del mío propio y de nuestra familia. Concordamos con el comentario que hizo uno de los regidores renuentes: “guanajuatenses distinguidos somos todos”. En efecto sí lo somos. Pero nobleza obliga a reconocer el esfuerzo honrado, la sabiduría acumulada y el cariño activo hacia esta ciudad. No todos hemos aportado lo mismo a su engrandecimiento.
Don Isauro tiene una amplísima trayectoria en el servicio social y comunitario, la promoción cultural y el cultivo del conocimiento histórico de avanzada. No voy a abusar de la paciencia de los amables lectores recetándoles un resumen de su currículum. Mejor invito a los curiosos a consultar la semblanza que publiqué en la Wikipedia, donde quise poner en evidencia la riqueza de una vida comprometida con el servicio a los demás. Mi padre, como hombre con un carácter definido, siempre ha provocado en los que lo conocen reacciones encontradas: hay muchos que lo admiran y adoran, pero existen los que le vituperan y abominan. Lo que es seguro es que nadie puede ser indiferente ante su presencia poderosa. Por eso no me sorprende la reacción que provocó entre algunos miembros del ayuntamiento. Lo que sí me sorprendió es que la resistencia haya provenido de ediles de partidos que se dicen liberales y progresistas, ya que mi padre es sin duda un hombre liberal y progresista, de izquierda incluso. Sólo me explico este raro fenómeno por la ignorancia individual de los perpetradores.
Pero los Rionda estamos muy contentos con este reconocimiento. Gozamos del placer de confirmarnos trascendentes dentro de nuestra comunidad. El maestro Isauro recibe una inyección de vitalidad a sus bien vividos 73 años, y este “cariñito” de parte de su ciudad nos lo dejará con cuerda para seguir produciendo y sirviendo por muchos años más. Agradecemos al doctor Eduardo Romero Hicks y a la doctora Teresita Rendón Huerta Barrera por su sensibilidad y buen juicio. Guanajuato es una ciudad de rancios linajes de hombres y mujeres de bien, y los Romero, los Rendón y los Rionda somos parte de esos “guanajuatenses distinguidos”. Aunque a algunos les pese.
viernes, 7 de marzo de 2008
Nuevos desafíos electorales
La Comisión de Asuntos Electorales del Congreso del Estado ha propuesto una apretada agenda para sacar adelante las reformas necesarias –y obligatorias- que demanda el código estatal electoral –conocido por sus siglas como CIPEEG-, ante los recientes cambios en la normatividad federal tanto en la Constitución General de la República como en la ley reglamentaria –el COFIPE-. Las reformas locales representan un considerable reto para su adecuación a las nuevas circunstancias. Consideremos tan solo las facultades ampliadas del Instituto Federal Electoral, la restricción de tiempos y recursos a las campañas partidistas, el uso de los tiempos oficiales para acceso a los medios electrónicos, así como su fiscalización y monitoreo, y un etcétera que no deja de ser importante. La reforma federal, si bien se quedó corta en muchos temas, fue sumamente importante para redefinir las nuevas condiciones de la competencia política dentro de mejores condiciones para la equidad, una mayor racionalidad en el uso de tiempos y recursos, y el incremento de la calidad del discurso político. Es bien sabido que se dará una reducción del financiamiento público destinado a las campañas electorales; una nueva forma de calcular el mismo, más la facultad exclusiva del Instituto para realizar la contratación de propaganda en radio y televisión.
Pero de poco servirá este esfuerzo de calibre nacional si las normas locales no se adecuan a las nuevas circunstancias. Yo tuvimos el mal ejemplo del estado de Guerrero, donde su legislatura malinterpretó las nuevas disposiciones oficiales sobre el acceso a medios de comunicación y le dio facultades indebidas al órgano electoral local para definir su distribución entre los partidos políticos en los comicios locales. La Suprema Corte ya determinó que es una facultad exclusiva del IFE. Por lo tanto, las autoridades locales deben establecer convenios con ese instituto para poder garantizar dicho acceso a medios para los contendientes partidistas locales. Además, es esperable que se les demande coadyuvar en el monitoreo del uso efectivo de esos recursos, que se convertirá en el nuevo y enorme reto tecnológico para el IFE y los institutos locales. Tan grande es este desafío que el IFE está preparando una sustancial ampliación de sus áreas técnicas dentro de la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos, que posibiliten este necesario monitoreo. También planea el IFE involucrar a las universidades públicas y privadas del país en la enorme tarea de monitorear el acceso efectivo de partidos, candidatos y terceros a mensajes en dichos medios de comunicación. A partir de ahora habrá que dar seguimiento a más de 2 mil 600 procesos municipales, mil 137 campañas de diputados locales –de mayoría y de representación proporcional-, 500 de diputados federales, 128 senadores, 32 gobernadores y un presidente de la República. En suma, es un buen montón de campañas proselitistas, en las que siempre estará presente la tentación de violar la ley y hacer uso de mensajes “por afuerita” del control del IFE. La prueba más cercana de esta “natural” actitud abusiva por parte de partidos y candidatos lo tuvimos con los 281 mil mensajes no reportados por los partidos en el proceso federal del 2006. ¡Todos hicieron trampa! Y no será diferente en el futuro, pues la política es cosa de humanos. Sólo la vigilancia por parte de la ciudadanía y la autoridad electoral podrá contener estas fullerías.
Entretanto hay que impulsar a nivel local una actitud proactiva y preventiva dentro de la normatividad electoral. No es suficiente hacer las adecuaciones mínimas a la constitución estatal y al CIPEEG: hay que introducir cambios profundos en varios ámbitos de la norma para transformar a la autoridad electoral local en un vigilante potente y coactivo dentro de las nuevas circunstancias de la competencia electoral nacional. También habría que replantear el convenio de colaboración del IEEG con el IFE, y aportar las potencialidades locales para contribuir en la vigilancia de los actores de las campañas. La reforma electoral federal obliga a esa colaboración, y la penalidad sería quedarse sin acceso a los medios de comunicación masiva. Pero será difícil hacerlo si mantenemos la absurda actitud “soberanista” que con frecuencia exhiben, demagógicamente, nuestros políticos locales. Hay ciertas materias donde conviene un fuerte nivel de coordinación y planeación centralizada, y una de ellas es la electoral, donde no nos podemos dar el lujo de propiciar desniveles y diferencias regionales en el desarrollo de los procesos comiciales, ya que así estaríamos llevando a la democracia a su perdición.
Pero de poco servirá este esfuerzo de calibre nacional si las normas locales no se adecuan a las nuevas circunstancias. Yo tuvimos el mal ejemplo del estado de Guerrero, donde su legislatura malinterpretó las nuevas disposiciones oficiales sobre el acceso a medios de comunicación y le dio facultades indebidas al órgano electoral local para definir su distribución entre los partidos políticos en los comicios locales. La Suprema Corte ya determinó que es una facultad exclusiva del IFE. Por lo tanto, las autoridades locales deben establecer convenios con ese instituto para poder garantizar dicho acceso a medios para los contendientes partidistas locales. Además, es esperable que se les demande coadyuvar en el monitoreo del uso efectivo de esos recursos, que se convertirá en el nuevo y enorme reto tecnológico para el IFE y los institutos locales. Tan grande es este desafío que el IFE está preparando una sustancial ampliación de sus áreas técnicas dentro de la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos, que posibiliten este necesario monitoreo. También planea el IFE involucrar a las universidades públicas y privadas del país en la enorme tarea de monitorear el acceso efectivo de partidos, candidatos y terceros a mensajes en dichos medios de comunicación. A partir de ahora habrá que dar seguimiento a más de 2 mil 600 procesos municipales, mil 137 campañas de diputados locales –de mayoría y de representación proporcional-, 500 de diputados federales, 128 senadores, 32 gobernadores y un presidente de la República. En suma, es un buen montón de campañas proselitistas, en las que siempre estará presente la tentación de violar la ley y hacer uso de mensajes “por afuerita” del control del IFE. La prueba más cercana de esta “natural” actitud abusiva por parte de partidos y candidatos lo tuvimos con los 281 mil mensajes no reportados por los partidos en el proceso federal del 2006. ¡Todos hicieron trampa! Y no será diferente en el futuro, pues la política es cosa de humanos. Sólo la vigilancia por parte de la ciudadanía y la autoridad electoral podrá contener estas fullerías.
Entretanto hay que impulsar a nivel local una actitud proactiva y preventiva dentro de la normatividad electoral. No es suficiente hacer las adecuaciones mínimas a la constitución estatal y al CIPEEG: hay que introducir cambios profundos en varios ámbitos de la norma para transformar a la autoridad electoral local en un vigilante potente y coactivo dentro de las nuevas circunstancias de la competencia electoral nacional. También habría que replantear el convenio de colaboración del IEEG con el IFE, y aportar las potencialidades locales para contribuir en la vigilancia de los actores de las campañas. La reforma electoral federal obliga a esa colaboración, y la penalidad sería quedarse sin acceso a los medios de comunicación masiva. Pero será difícil hacerlo si mantenemos la absurda actitud “soberanista” que con frecuencia exhiben, demagógicamente, nuestros políticos locales. Hay ciertas materias donde conviene un fuerte nivel de coordinación y planeación centralizada, y una de ellas es la electoral, donde no nos podemos dar el lujo de propiciar desniveles y diferencias regionales en el desarrollo de los procesos comiciales, ya que así estaríamos llevando a la democracia a su perdición.
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