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viernes, 7 de enero de 2011

Dos décadas

Dos décadas

Publicado en Milenio de León.

Este año que inicia también va a ser de aniversario para los guanajuatenses. Hay que recordar que hace 20 años nuestra entidad estaba sumergida en uno de los procesos electorales más intensos de la historia política local, cuando Ramón Aguirre del PRI, Vicente Fox del PAN, Porfirio Muñoz Ledo del PRD-PPS, “Rosita de Guanajuato” del PDM y otros personajes igual de folclóricos contendían por la gubernatura de la entidad. Los que vivimos de cerca el proceso recordamos muy vívidamente cómo se caldearon los ánimos, y cómo se impuso una solución alejandrina al nudo gordiano que provocó el caos electoral.
Guanajuato cumple 20 años de regirse bajo gobiernos estatales de bandería albiazul. Todos recordamos el relámpago en descampado que significó la imposición del interinato de Carlos Medina Plascencia como un medio -se dijo- para “reparar el daño del fraude” cometido en contra del candidato Vicente Fox. Todavía se oye el eco lejano de los alaridos callejeros de panistas primero, y de priístas después, que se quejaban de haber sido víctimas de las imposiciones centralistas del maquiavélico Carlos Salinas de Gortari, quien jamás se inquietó un ápice por atender la voluntad real expresada en urnas. Nunca supimos bien a bien qué pasó en las elecciones de agosto, pues nunca se documentó el presunto fraude –no se trataba de eso-. Si tal cosa hubiese ocurrido se debió haber anulado el proceso y repetirlo, pero con mayor vigilancia y con un mejor instrumento electoral que el código ventajoso que se estrenó en el mismo 1991. Además, si hubo fraude en la elección local, también lo debió existir en las primeras elecciones organizadas por el IFE en Guanajuato, cuando se eligió como senador de la República al priísta Roberto Suarez Nieto, a quien se le reconocieron los mismos votos que a Ramón Aguirre. Nunca se explicó qué sucedió ahí, pues las cifras de los dos organismos electorales coincidieron casi perfectamente. ¿Hubo fraude en la Comisión Estatal Electoral o en el IFE? ¿O en los dos?
Rafael Corrales Ayala en 2007

Son demasiadas incógnitas que no han sido nunca aclaradas en estos años, y que el pragmatismo político ha preferido dejar de lado en función de la necesidad de tener gobiernos efectivos, más que legítimos. La legitimidad electoral se logró tiempo después, gracias al nuevo código y al instituto que nacieron en 1995.
En fin, que estaremos cumpliendo este año dos décadas de la alternancia en el gobierno estatal. Una espléndida oportunidad, como la de todas las conmemoraciones, para hacer cortes de caja y balances. Son ya cinco las administraciones estatales panistas que se han sucedido en el poder, y su presencia en los espacios municipales se ha mantenido mayoritaria en esos mismos años: desde 1991 Acción Nacional ha acumulado 152 administraciones municipales de un total de 322 (47.2%), así como 114 diputaciones locales de 252 curules (45.2%). Tuvo un triunfo contundente con Fox en las elecciones extraordinarias de mayo de 1995 con el 58% de los votos, y vio cómo este personaje supo posicionarse para lograr la candidatura de ese partido a la Presidencia de la República, y el triunfo en las elecciones del 2 de julio del 2000. Guanajuato logró así su primer paisano en la máxima magistratura del país.
Carlos Medina Plascencia

Son veinte años que invitan a la reflexión y al debate respetuoso. ¿Cómo ha evolucionado el panismo en el poder? ¿Qué ha sucedido con las oposiciones? ¿Qué ha cambiado y qué permanece dentro del modelo político guanajuatense? ¿Seremos el baluarte máximo del albiazul en las elecciones de 2012? ¿Hay perspectivas para alternancia local? ¿Qué paralelismos podemos encontrar entre 1991 y 2011?
En fin, son muchas las preguntas que podríamos hacernos si nos damos un tiempo para la reflexión. Yo estoy listo para provocar un debate racional desde el ámbito de la academia, al que convoquemos a nuestros estudiosos de la política a plantear escenarios presentes y futuros sobre la evolución de la democracia en el centro del país. En el 2012 nadie tendrá tiempo ni ganas de especular desde la erudición; por eso este año que inicia me parece un espacio favorable para comenzar un ejercicio serio de ponderación de las dos décadas de hegemonía panista en Guanajuato. ¿Qué no hay más allá?

martes, 4 de enero de 2011

Lejanías de Sierra Gorda

Lejanías de Sierra Gorda

Publicado en de Guanajuato.

Una de las monografías históricas que ha publicado la Comisión de Conmemoración del Bicentenario en el estado de Guanajuato difiere del resto en que no se aboca a un solo municipio, sino a los que comprenden la región natural y social de la Sierra Gorda. Son seis municipios pero se les resta menos dos, San Luis de la Paz y Xichú, que los autores anuncian recibirán un tratamiento menor por contar ya con sus propias monografías, que pronto comentaremos. Son tres los autores: Luis Ernesto Camarillo Ramírez (coordinador de la obra), Víctor Avelar Zamarripa y Luis Fernando Díaz Sánchez. Los tres son historiadores profesionales, egresados de nuestra Universidad de Guanajuato. El último fue egresado de la maestría en Historia del desaparecido Colegio del Bajío, y fue presidente del Colegio de Historiadores de Guanajuato. Yo he tenido el gusto de colaborar en algunas empresas historiográficas con Ernesto Camarillo.

El texto refleja la formación historiográfica de los autores. Son muy cuidadosos en el uso literal de la información, y buscan equilibrar las ausencias de datos históricos en algunos de los municipios, con datos contextuales y de referencia de sucesos que afectaron a toda la región, como fue la Guerra Chichimeca, la minería o las grandes rebeliones indígenas del siglo XIX. Es por ello que, aunque intentan dejar fuera a San Luis de la Paz, este municipio aparece una y otra vez en las referencias de apoyo que menciono arriba. Es demasiado potente la fuerza cohesionadora que ejerció históricamente San Luis sobre toda la Sierra Gorda guanajuatense, y eso no puede sencillamente ignorarse.

La Sierra Gorda es una realidad aparte del resto de la entidad. Y así lo ha sido siempre. Sus procesos históricos, económicos, políticos y por supuesto los culturales ayudan a definir a esta región como un “área cultural” específica, a la manera como definieron este concepto los antropólogos Clark Wissler y Julian Steward a principios del siglo pasado: un área relativamente homogénea en cuanto a las manifestaciones culturales de sus comunidades humanas, que evidencian “rasgos” o “elementos culturales” que actúan como una especia de “patrones” que permiten delimitar empíricamente ámbitos geográficos. A partir de ello se pueden definir centros o “áreas nucleares”, “áreas intermedias” y “periferias”. Sin duda en la monografía se evidencian esos “centros”: San Luis de la Paz como el principal; Xichú de los Indios (Victoria), Pozos y Xichú en segundo término (incluso se debería incluir a Casas Viejas, San José Iturbide), y el resto de las cabeceras en un tercer circuito, ya periférico.
La monografía es abundante en información. Pero tal vez por lo mismo no permite una visión sistemática, regional. Me parece un error haber elaborado submonografías por cada municipio, y eso hace reiterativa mucha de la información. Hay diferencias importantes en la redacción, y parece que al final no hubo tiempo de darle una revisión general, que uniformara el texto. Y como el resto de las monografías -excepto una- la calidad de las fotografías deja mucho que desear. La bibliografía está escondida, y no corresponde al sistema de referenciación empleado en el texto, lo que me parece inexplicable para académicos. Y hay errores como asegurar que “Atarjea” proviene del Náhuatl; en México queremos ver en nuestros topónimos añejas referencias prehispánicas, pero no es así en este caso. Según el DRAEL, "atarjea" es "Canal pequeño de mampostería, a nivel del suelo o sobre arcos, que sirve para conducir agua".
Es muy importante que la memoria histórica regional se apoye cada vez más en el trabajo de profesionales, como los autores referidos. El cariño por el terruño no puede sustituir -aunque sí complementar- el esfuerzo de la ciencia histórica.

martes, 28 de diciembre de 2010

Memorias del Lago de Sangre

Memorias del Lago de Sangre

Publicado en de Guanajuato.

Lo confieso: sobre la monografía histórica del municipio de Yuriria, que acaba de publicar la Comisión Estatal del Bicentenario, no puedo ser imparcial. Tengo demasiados factores de interés personal como para atreverme a mentir al lector diciéndole que esta colaboración será objetiva. No podría. Primero, porque soy nativo de ese hermoso municipio del sur del estado de Guanajuato. Mi familia materna es originaria de la cabecera municipal, soy nieto del doctor Miguel Ramírez Tinoco (U), y el jardín principal fue mi patio de juegos. Segundo, porque el autor, el profesor Rodolfo Quesada Camargo, es un personaje de enorme prestigio local, fundador de las escuelas de educación media más importantes del terruño, y dedicado hoy de cuerpo y alma a la rememoranza histórica y la crónica local. El profesor Quesada me honró al solicitarme que redactara un prólogo para su monografía, y el proemio está incluido en las primeras páginas de este enorme volumen de 300.

Tuve el gusto de participar en la presentación de la monografía durante la inauguración de la Feria Yuriria 2011, que inició este domingo pasado. Comenté, emocionado, el gusto de acompañar al profesor Quesada en el alumbramiento de su octavo libro. Un texto con aspiraciones enciclopédicas que no quiso dejar fuera detalle alguno de los sucesos de los más de 500 años de historia de Yuririapúndaro, asentamiento Otomí de orígenes prehispánicos que fungió como guardalínea del imperio Puréhpecha, defensa frente a los ataques de los indios salvajes del norte chichimeca.
El profesor tal vez exageró un poco en su afán compilador, pero hay que reconocer su voluntad de aportarle a nuestro pueblo un almanaque histórico que podrá servir de obra de consulta en las escuelas, las oficinas y los hogares de los yurirenses. Y no sólo los que todavía habitan en el municipio -que se despuebla por las olas de migración- sino sobre todo a los yurirenses en los Estados Unidos, en particular en Illinois, Pennsylvania y California. Existe un condado, Kankakee Illinois, que suscribió un acuerdo de hermandad con Yuriria el 14 de septiembre de 2002, dada la abundancia de originarios en su territorio. A esos paisanos les interesará sobremanera tener acceso a este documento.

Desgraciadamente la comisión redujo los tirajes de las últimas monografías de mil a sólo 600 ejemplares, que difícilmente llegarán a las manos de los oriundos. Por eso hay que seguir insistiendo en que se suban rápido las versiones electrónicas a la página de la comisión, y que además sean sencillas de encontrar, pues hoy es una hazaña localizar las 12 monografías que ya se encuentran en la biblioteca digital del bicentenario.
En la presentación, el profesor Quesada y yo convocamos a la presidente municipal, la señora Ángeles López, “La Güera”, a que el municipio se haga cargo de una segunda edición con más tiraje, y con versión electrónica que pueda distribuirse sin costo a los paisanos. Ella se mostró muy interesada, y felicitó al autor por su aportación a la preservación de la identidad yurirense.

El autor destaca en su texto el arribo a Yuriria de la Universidad de Guanajuato, que ha construido un nuevo campus en la zona de Santiaguillo-Yacatitas, en la salida a Salvatierra. No podría yo estar más de acuerdo, pues fue una manera de reconocer la tradición iniciada aquí por el Colegio de San Pablo, primera institución de educación superior en Guanajuato. El miércoles 25 de noviembre de 2009 se inauguró el espléndido edificio que alberga la Unidad Yuriria de la UG. Tuve el gusto de colaborar tres años en el proyecto.
El libro “Yuriria, 1540-2010” es un esfuerzo digno y bien plantado, que no sólo conjunta los elementos dispersos de la memoria local, sino que también nos brinda la visión personal de un educador comprometido con su comunidad; un docente que se aventura a los fangosos caminos de la investigación, y pone en evidencia que el magisterio no sólo es enseñanza, sino también la pregunta y el aprendizaje permanentes. Un profesor como los que ya no hay muchos, que dedica su jubilación a escribir y publicar textos, en los que comparte sus aprendizajes acumulados con un público de lectores que son sus nuevos alumnos, ahora virtuales. ¡Felicidades profesor!





viernes, 24 de diciembre de 2010

Desánimo nacional

Desánimo nacional

Publicado en Milenio de León.

Afirma el historiador Lorenzo Meyer en su colaboración de ayer para el periódico Reforma y el local Correo, que: “El desmoronamiento del sindicalismo, la creciente actividad de los cabilderos -y del dinero- del sector empresarial sobre los dos grandes partidos, la influencia de grupos de interés no económico pero extremadamente conservadores como la derecha religiosa y otros factores similares han dado por resultado que los procesos electorales de los últimos tres decenios en [Estados Unidos] no funcionen como instrumentos de defensa de los intereses materiales de las clases bajas y medias.” Perfectamente podemos sustituir el contenido de los corchetes por “México”. En ambos países el avance de los movimientos políticos de derecha ha provocado un empobrecimiento de las clases medias y un sobre enriquecimiento de las minorías más pudientes. En México, como en Estados Unidos, hemos acumulado tres décadas, toda una generación, durante la cual las perspectivas de progreso para los más pobres sencillamente han desaparecido. 30 años de estancamiento social, que ha producido -al menos en México- un desánimo generalizado, un cinismo que nos ha conducido a la actual situación de violencia social y crimen organizado.
También ayer pude ver en el canal del movimiento “Mexicanos primero” en YouTube, el avance de un largometraje documental que saldrá el año que viene, que se llamará “¡De Panzazo!”, bajo la conducción de Juan Carlos Rulfo y Carlos Loret de Mola. Búsquenlo, no tiene desperdicio, al igual que el resto de materiales que ha subido ese movimiento cívico.


En el video se aborda, dolorosamente, la tragedia educativa que padece nuestro país desde los años setenta. Una educación de cuarta categoría, en un mundo que avanza con una velocidad asombrosa hacia la consolidación de las sociedades del conocimiento y la información. Las encuestas internacionales nos confirman el desastre: nuestros niños y adolescentes leen, pero no comprenden; hacen cuentas, pero carecen de razonamiento matemático; hablan un lenguaje empobrecido que se limita a 200 ó 300 términos, aderezados con las inefables vulgaridades; y aunque no saben inglés, contaminan su pobre español con pochismos. Somos un pueblo inculto, incivilizado, y por lo mismo estamos condenados a no salir del círculo vicioso de la pobreza y la delincuencia.
Al iniciar las vacaciones uno cuenta con más tiempo para leer buenos artículos, como el de Meyer, o ver buenos documentales, como el de “Mexicanos primero”, o asistir a ver buen cine, como la película “Infierno”. Pero todos esos materiales nos regresan con brutalidad a la realidad social de desastre que nos rodea; una realidad que la chamba cotidiana se ocupa de mantenernos un tanto inconscientes. Al menos a mí me sucede que las urgencias en la oficina me enajenan de la vorágine de inseguridad, pobreza y desánimo que ahoga a nuestro país. Formo parte del conjunto de suertudos que cuenta con empleo digno y permanente, con seguridad social y cierta protección ante el futuro. Pero también soy consciente de que me ubico en una clase media en retracción constante, con claras amenazas de caer en la pobreza.

México no está abriendo senderos de esperanza para sus jóvenes. A la generación del “bono demográfico”, que hoy llega a sus años veinte y treinta, no le ofrece empleo seguro ni -mucho menos- digno. Lo más que el país ofrece a sus chavales son más años de estancia en la educación media o superior, pero son años sin calidad educativa, que responden más al credencialismo que al desarrollo efectivo de competencias, conocimientos y actitudes de alto rango. Nuestros jóvenes no son competitivos en el mercado internacional; no están a la par de los miles de ingenieros que exporta la India, ni de los técnicos y científicos que desarrolla China, Chile, Corea o Brasil; no tienen las capacidades de abstracción de los jóvenes canadienses, japoneses, norteamericanos o norteuropeos. Nos estamos quedando muy atrás de nuestra competencia regional y global. Nos hemos condenado a ser consumidores de la ciencia y la tecnología ajenas, y a seguir exportando mano de obra barata y poco calificada a nuestros socios de Norteamérica. El círculo vicioso de la ignorancia, la pobreza, el desánimo y la violencia nos tiene amarrados a la mediocridad como país. Y nuestra clase política no muestra atisbos de conciencia, de capacidad y de arrojo para romper los aros de la cadena que nos tiene amarrados. Un buen comienzo sería romper con los monopolios que nos ahogan, entre ellos el sindicalismo educativo oficialista. Propiciar la renovación de los liderazgos sindicales en la SEP y en los estados, permitiendo la competencia y acabando con los sindicatos nacionales. La educación no puede continuar siendo el rehén de grupos de interés político. El costo ya ha sido enorme.

martes, 21 de diciembre de 2010

El caminar de Casas Viejas

El caminar de Casas Viejas

Publicado en de Guanajuato.

Retomo mis reseñas sobre las monografías municipales que ha publicado a lo largo de este año la Comisión de Conmemoración del Bicentenario en el estado de Guanajuato. Ahora con una de las mejores que han llegado a mis manos: la que el joven maestro Miguel Ferro Herrera ha elaborado sobre el dinámico municipio del noreste, San José Iturbide.

La colección monográfica ha evidenciado disparidades en la calidad y las concepciones sobre lo que debe contener un documento de este tipo. Era esperable, dada la diversidad de formaciones, experiencia y competencias de los cronistas con que cuentan los municipios de Guanajuato, algunos más avezados que otros con los caprichos de la ciencia de la memoria histórica parroquial.
En este caso destaca el oficio historiográfico que evidencia el abogado, exdirector del Archivo Histórico del Estado de Querétaro, exalcalde de San José Iturbide (2000-2003), titular de la Unidad de Acceso a la Información Pública municipal y cronista municipal, Miguel Ferro. La monografía de este municipio es compacta pero sustanciosa. Tiene una redacción muy cuidada, y los materiales gráficos reproducidos destacan por la calidad de los mismos. Se agradece mucho que los facsímiles se puedan leer, que los mapas sean visibles y que los retratos de personajes sean claros. Fastidia mucho cuando los materiales de apoyo son viles manchones de fotos que distraen y no aportan nada.
Miguel Ferro hace un recorrido muy documentado por la trayectoria del asentamiento de las Casas Viejas, desde sus antecedentes prehispánicos hasta finales del siglo XIX. Se detiene en las goteras de la Revolución, posiblemente porque no comparte las consecuencias del movimiento. Su fascinación por la acción de la iglesia y los religiosos es evidente.
La monografía es sólida y buen armada. El trabajo documental y archivístico es muy consistente, de historiador profesional. La admiración a los prohombres del lugar es evidente a lo largo del texto, que proporciona mucha información sobre su fundación, la construcción de sus monumentos religiosos, el papel de los evangelizadores y los colonos españoles y sus aliados indios. Pero el clímax se presenta cuando Agustín de Iturbide entra en escena y emite su no muy conocida “proclama de Casas Viejas”, intimando a la rendición al comandante de León, poco tiempo antes del ingreso del ejército trigarante a la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821. Eso explica que el autor haya propuesto al ayuntamiento, no hace mucho tiempo, el cambio de nombre del municipio a “San José de Iturbide”.
San José de Casas Viejas cumpliría un papel destacado en la represión de la rebelión de la Sierra Gorda (1847-1850), con su espíritu milenarista y sus líderes carismáticos: Tomás Mejía, los hermanos Chaire y Eleuterio Quiroz, y que exhibió la lucha del campesino-indígena por preservar o retornar a un estilo de vida pretérito, opuesto a las tendencias liberales del libre mercado y la desamortización de los bienes comunitarios. Casas Viejas sería el centro de acción de las tropas gubernamentales.
Concluye la monografía con una descripción de la obra pública y religiosa durante el porfirismo. Se retrata una sociedad conservadora, muy rural, con fuerte predominio de los hacendados ganaderos y de las grandes familias locales: los Ferro, los Ducoing… y la fuerte afición local a la tauromaquia. Retrato vivo de una sociedad chispeante.