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viernes, 8 de octubre de 2021

Migrantes sin esperanza, 1

Migrantes sin esperanza, 1

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en:
ZonaFranca.mx Milenio León
15Diario.com
eslocotidiano.com

¡Dadme a vuestros exhaustos, a vuestros pobres
Vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad
El desamparado desecho de vuestras rebosantes playas!
Enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades
¡Yo elevo mi faro junto a la puerta dorada!

Emma Lazarus. The New Colossus (1883)

En los Estados Unidos de América, la administración Biden está por cumplir ocho meses al cargo del poder ejecutivo de ese país. Su anhelado triunfo electoral puso fin a la breve depresión democrática que significó el escabroso gobierno de Trump, aspirante a dictador bananero: racista, xenófobo, machista, intolerante y fundamentalista de derecha. Sus cuatro años representaron un retroceso muy severo en el reconocimiento de los derechos de los sectores demográficos subalternos y avasallados de esa sociedad tan heterogénea: mujeres, minorías sexuales, comunidades afro, población homeless, y particularmente los inmigrantes recientes.

El amplio triunfo electoral de Joe Biden abrió las ventanas de la esperanza para estas poblaciones subordinadas. Pero el mensaje traspasó las fronteras y alcanzó a los parias de países cercanos y lejanos. El régimen autoritario previo había logrado contener los flujos de los desesperados con la fuerza del garrote propio y ajeno —como la Guardia Nacional mexicana—. Pero ¿qué sucedió? El abandono del discurso amenazante, el de las “trumpadas”, y su sustitución por la proclama humanista y solidaria del reciente triunfador, un anciano sabio de mirada dulce y de voz sosegada, avivó la llama de la ilusión y la búsqueda de consuelo por parte de los pobres y desheredados de buena parte del mundo. El sueño americano parecía reabrirse.

Como era de esperarse, esta nueva luz atrajo a millares de afligidos trabajadores de los países pobres o con regímenes opresores. Se renovaron los flujos humanos procedentes del sur, con sus caravanas rebosantes de jóvenes, viejos y niños, solos o en familia, que a su paso transfronterizo clamaban a los gobiernos por consideración y refugio. Miles de haitianos, hondureños, salvadoreños, guatemaltecos, venezolanos, cubanos, africanos, asiáticos y otros atravesaron países completos hasta llegar a la frontera sur de México. Y se les sumaron miles de mexicanos desesperados, víctimas de la depresión económica.

Al comienzo, Biden quiso buscar una solución de largo plazo para construir acuerdos migratorios con sus vecinos que reconocieran la necesidad mutua de complementariedad demográfica y económica. Se previó la necesaria amnistía para once millones de indocumentados que ya viven y trabajan pacíficamente en ese país. Se reactivó el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, 2012, de Obama) para los dreamers, y se prohibió la separación de las familias indocumentadas, práctica nefasta de su antecesor. El interés genuino por el tema, con enfoque de derechos humanos, se evidenció con la asignación del seguimiento de esta tarea a la vicepresidente Kamala Harris, californiana hija de inmigrantes de India y Jamaica.

En contraste, el gobierno federal mexicano, desairado por la derrota del amigo Trump, permitió el descontrolado tránsito de los migrantes por su territorio y le creó a la administración Biden un problema mayúsculo en la frontera. El ascenso violento de las detenciones de indocumentados en su lindero con México puso en evidencia que se buscó dinamitar la apuesta humanitaria de Biden con esta marea humana. En respuesta el gobierno de ese país apretó las tuercas necesarias —y tiene muchas— para obligar al reticente gobierno de México a cambiar su actitud…

Pero seguiremos reflexionando sobre este tema la próxima semana…


viernes, 1 de octubre de 2021

Eppur si muove…

Eppur si muove…

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en:
Zonafranca.mx Milenio León
15Diario.com
eslocotidiano.com

No puedo evitar hacer referencia a la andanada de ataques que desde hace semanas han recibido algunos colegas académicos e investigadores, provocada por el intento de procesarlos penalmente con base en presuntos desvíos, malversaciones, lavado de dinero y delincuencia organizada. El CONACYT de la 4T, por medio de la Fiscalía General de la República y con el acompañamiento expreso de la Presidencia de la República, se ha envuelto en un pleito absurdo con los integrantes del Foro Científico y Tecnológico, asociación civil creada por mandato de la ley en la materia en 2002, durante la administración de Vicente Fox y la dirección general del ingeniero Jaime Parada Ávila. Se trataba de “un espacio que albergará las opiniones de la comunidad científica, académica, tecnológica y el sector productivo y que participará en los órganos representativos del sistema como un ente autónomo” (Referencia). El Foro buscó abrir a la comunidad científica los espacios de toma de decisiones en esta materia, que es clave para garantizar un desarrollo armónico y soberano de cualquier país.

La vocación para la generación e innovación del conocimiento es una atribución personal que se vincula al amor por los demás. Nadie se dedica a esta actividad con motivaciones netamente egoístas. Tal vez sí un poco vanidosas —no hay innovación sin reconocimiento—, pero no me cabe duda de que mis colegas de la academia científica son esencialmente generosos y solidarios. Nadie se dedica a la ciencia para hacer dinero —esto lo comparto siempre con mis alumnos—; la fortuna material se hace en otra parte: en la empresa privada o en la función pública —cuando ésta se ejerce con poca ética y mucha ambición.

Ser científico en México es siempre frustrante, por la incapacidad de nuestros líderes públicos y privados para comprender el valor de la investigación. Es por esto por lo que el financiamiento es tan escaso, pero tan vigilado y auditado. Hay más prejuicios que conocimiento sobre nuestra función y actividad, y por ello debemos rendir cuentas trimestrales, semestrales o anuales de los pocos centavos que se nos acuerdan como apoyo a los proyectos, que son dictaminados rigurosamente en doble ciego por pares académicos. Ni siquiera los proyectos tecnológicos reciben apoyos que superen los 50 mil dólares anuales. Por supuesto que se incluyen viáticos para acudir a encuentros internacionales: la ciencia es una actividad globalizada y si no compartes tus hallazgos o hipótesis con los colegas de fuera, sencillamente eres intrascendente. No es turismo académico: es una necesidad que te impone la dinámica habitual de la innovación del conocimiento.

La ignorancia que han evidenciado las autoridades federales actuales, así como algunos corifeos oportunistas del sector privado, me sorprende sobremanera. A pesar del carácter subalterno de su actividad científica, México ocupa un lugar digno en la comunidad internacional, y su productividad no es frívola ni intrascendente. Pero los Torquemada del pensamiento han lanzado acusaciones sin el debido sustento objetivo. Es sólo la ideología lo que dicta las descalificaciones. La ciencia no es “neoliberal”, “socialista”, “cristiana” ni militante. En todo caso es pragmática, y sobre todo heurística.

Como ya lo han hecho cientos de mis colegas, me solidarizo con los 31 perseguidos políticos. Y les recuerdo nuestra máxima ante la persecución de los palurdos: eppur si muove…


viernes, 24 de septiembre de 2021

Violencia y terror

Violencia y terror

Por: © Luis Miguel Rionda ©

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ZonaFranca.mx Milenio León
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eslocotidiano.com

La violencia criminal tiene secuestrado al estado de Guanajuato desde hace casi una década. Esta era una entidad con una larga tradición de tranquilidad social, donde incluso la Revolución y la Guerra Cristera no alteraron en demasía la convivencia comunitaria, con excepcionales episodios violentos que no se convirtieron en normalidad o recurrencia en el tiempo.

Hoy experimentamos un ambiente de terror social, motivado por ataques recurrentes entre las organizaciones criminales que buscan el control territorial de un estado que genera el 6% del PIB nacional, y que ha desarrollado un sistema muy funcional de ciudades medias de gran dinamismo. Esos cárteles delictivos ya no buscan el control de la producción y circulación de drogas enervantes entre los puntos de producción y los de consumo internacional. Ese mercado se ha reconfigurado, y los profesionales del crimen han reorientado sus objetivos a las actividades económicas de las sociedades locales. Resulta que se han reinventado como un Estado dentro del Estado, e imponen su propio sistema contributivo a los negociantes honestos, que hoy deben pagar por “protección” y derecho de piso. Esto ante la mirada atónita, impotente o cómplice de las autoridades legalmente constituidas.

El artero ataque perpetrado contra los dueños del restaurante Barra 1604 de la sufrida ciudad de Salamanca, Guanajuato, el pasado domingo 19 de septiembre, es sólo uno de los centenares de episodios de violencia que se desarrollan semana a semana en nuestra entidad. Hice el experimento de buscar los términos “ataque armado salamanca” en Google, y obtuve docenas de resultados para los años 2021, 2020 y 2019. Un volumen pavoroso de actos violentos entre los miembros de esos sicariatos, pero más aterrador cuando son dirigidos contra la sociedad civil, que usualmente es víctima inocente de los malandrines que buscan vampirizarla.

Pero resulta que ahora matan a bombazos cobardes y teledirigidos, victimando además a trabajadores honestos que se dedican a las entregas domiciliarias, un espléndido servicio social. Estoy convencido de que este nuevo tipo de ataque inaugura una nueva era en el clima generalizado de miedo comunitario. Estoy de acuerdo en que no es terrorismo, pues no se cumplen las condiciones formales: no hay motivaciones políticas, étnicas, raciales, religiosas, nacionalistas o reivindicativas, ni se ataca a objetivos indefinidos, buscando generar miedos irracionales. Fue, por lo contrario, un ataque dirigido a un objetivo concreto: los dueños del negocio. Es sencillamente un asesinato a sangre fría, premeditado y cobarde.

Se ha anunciado que la fiscalía del estado ha capturado a los presuntos autores, apenas a las 72 horas del crimen. Ojalá que en efecto se haya desplegado una investigación profesional, sin las presiones de la opinión mediática. Temo que el clima político actual no favorece un procedimiento ecuánime y sensato. Vemos cómo la federación presiona al estado para mudar la conducción de esa fiscalía, y esa coyuntura no ayuda a la procuración de justicia.

Es importante que los ciudadanos y las autoridades no nos dejemos amedrentar por la brutalidad de los criminales organizados. Como nunca, es urgente invertir recursos y talento en la construcción de estrategias efectivas de prevención y combate, sin el contaminante del discurso electorero de la clase política, más interesada en su continuidad en el poder. Es tarea para los técnicos criminalistas, los forenses de la violencia y la policía de investigación, no de los palabreros.


viernes, 17 de septiembre de 2021

Patrimonio cultural en riesgo, de nuevo

Patrimonio cultural en riesgo, de nuevo

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en:
ZonaFranca.mx Milenio León
https://15diario.com/diario-de-campo-patrimonio-cultural-en-riesgo-de-nuevo-luis-miguel-rionda.html
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La identidad cultural de los pueblos y naciones se concreta mediante símbolos materiales que, por razones con frecuencia accidentales, son vinculados con los mitos de origen de una comunidad específica de personas. Son elementos totémicos que el inconsciente colectivo asocia con una imagen de sí mismos, siempre especial y grandilocuente. Un ejemplo son los llamados símbolos patrios, en particular el escudo nacional con el águila y la serpiente, que hace referencia directa al mito de origen de la fundación de Meshíko-Tenochtítlan.

En la ciudad de Guanajuato no somos indiferentes a esta necesidad identitaria. Tenemos símbolos muy preciados, como nuestra peculiar imagen urbana, nuestros edificios históricos –como la Alhóndiga de Granaditas–, el festival cervantino, la universidad y otros. Pero hay uno que destaca entre todos: el depósito de cuerpos áridos naturales que descansa en el panteón civil de Santa Paula, mejor conocido como Las Momias de Guanajuato. Hoy dignas habitantes del segundo museo más visitado del país.

Como símbolo de identidad, las Momias son un elemento muy delicado del imaginario colectivo de los 170 mil guanajuateños que habitan el municipio capital. Por ello es de enorme importancia que los gobernantes asuman un especial cuidado y respeto cuando toman decisiones que pueden afectar la esencia de este distintivo.

En 2010 un gobierno municipal tuvo la ocurrencia de impulsar un proyecto de crecimiento urbano que habría alterado el entorno de otro símbolo local: el cerro de La Bufa. La aventura terminó mal para ese ayuntamiento, que debió recular ante la fuerza de la reacción social que se opuso a ese despropósito, que concluyó con un plebiscito en el que 84% de los consultados le dijeron No al proyecto, que se había presentado como una gran alternativa para impulsar el desarrollo económico local.

La actual administración municipal insiste en la idea de construir un nuevo museo para albergar los 123 cuerpos áridos. Para ello ha obtenido la autorización de la legislatura local saliente para endeudar el municipio con más de 70 millones de pesos, y con ello financiar un adefesio moderno en el que se puedan recibir más visitantes y reforzar así la precaria economía del gobierno local, como ineficiente recaudador que es.

Se trata sin duda de una nueva agresión a la identidad cultural de esta sufrida ciudad, siempre víctima de las ocurrencias de los demagogos del desarrollismo. Como referente cultural, las Momias pertenecen a un contexto físico e histórico específico. Es por ello que su actual ubicación, como museo de sitio, es la mejor locación posible. Sólo requiere su dignificación permanente, acorde con su importancia histórica e identitaria.

Estoy seguro de que el nuevo edificio vendrá acompañado de una visión banal, mercantilizada y morbosa sobre este repositorio de restos humanos, que la fortuna quiso que se preservaran como un registro de una humanidad de tiempos idos. Me temo que se integre un museo de espantos, a la manera de los parques temáticos gringos, sin ningún respeto para el trasfondo cultural de estos cuerpos. Ya se han dado muestras de esta concepción mercantil con su abusiva exhibición en ferias comerciales. La indignidad es evidente en casos como la momia femenina a la que pasean en una jaula rodeada de cadenas, a la que le han apodado “la bruja”. Esta suerte es la que les espera en el nuevo espacio, que seguramente se aderezará con recursos de iluminación y sonido que refuercen la experiencia “espeluznante” que buscan los turistas zafios.

La sociedad organizada local ha reaccionado de manera crítica, y se ha manifestado de manera física y virtual contra esta nueva ocurrencia. Es triste constatar la regularidad con la que gobernantes provincianos con mentalidad pseudo empresarial intentan monetizar los íconos de la cultura comunitaria. Pero en su pecado llevarán la penitencia. Al tiempo.




viernes, 10 de septiembre de 2021

Humanidad y libertades: el aborto

Humanidad y libertades: el aborto

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en:
ZonaFranca.mx Milenio León
http://15diario.com/hemeroteca/15diario/hemeroteca/2013-11-15/rionda15.html
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La reciente resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la no punibilidad del aborto —una acción que está definida en muchas legislaciones del país como un delito equiparable al homicidio— sin importar las circunstancias, es un enorme paso hacia la ampliación de los derechos humanos y el reconocimiento del libre albedrío de las mujeres sobre su cuerpo y su capacidad de gestación.

El tema del aborto es un asunto espinoso y polarizante. En términos geológicos y políticos es un “clivaje”: una fisura que fácilmente puede convertirse en quiebre profundo del conjunto mayor, como cuando un minero localiza una pequeña grieta en una gran roca, y mediante una barreta y una fuerza somera logra rajarla.

Es un tema escabroso porque tañe los hilos profundos de la convicción religiosa de la mayoría de las personas. Las grandes religiones del mundo han tejido mitologías y ritualidades que se basan en una creencia metafísica: la raíz divina de la humanidad, que se expresa en una entidad difusa e inasible, que los cristianos denominan “alma”.

Las grandes religiones imponen la convicción de que el alma define lo humano. De esta manera separan al Hombre —con su agregado subordinado, la Mujer— del resto de los animales y de “la creación”. La singularidad del ente humano es infundida por la divinidad, que ordena que el componente biológico —el cuerpo— sea el recipiente de la sustancia etérea, celestial y eterna: el “alma”.

En su origen etimológico, el concepto procede del latín anima, movimiento. El movimiento separa lo vivo de lo no vivo, según Aristóteles. Con este sentido podríamos esperar que todos los animales y las plantas tengan alma. Pero el pensamiento cristiano tomista delimitó la noción al “alma espiritual”, que posee conciencia y noción de sí, a diferencia del resto de los animales y plantas. Pero, además, el alma espiritual es insuflada directamente por Dios a su creación privilegiada: el Hombre —nuevamente en masculino.

Esto es lo que sustenta la creencia de que un cigoto humano, una célula producto de la fusión entre un óvulo y un espermatozoide, es una entidad portadora de “alma”. Por eso puede ser considerada como una persona, con derechos humanos plenos. La lógica de este razonamiento puede ser definitiva si partimos del reconocimiento de esa entidad metafísica, y no hay discusión posible. Pero si optamos por un sistema de conocimiento diferente, el de la tradición objetivo-científica, el resultado es el contrario: no hay evidencia de que la calidad de “humano” esté determinada por una voluntad etérea o supranatural.

Somos seres biológicos, con la única característica particular de que hemos desarrollado al extremo nuestras capacidades de abstracción del pensamiento. Pero estas cualidades no se heredan, sino que se desarrollan mediante un largo proceso de socialización y educación. Esto es lo que nos hace realmente “humanos”, no la biología o la metafísica.

El aborto voluntario debe dejar de ser un factor de fanatismos y de discordia social. Nuestra tradición machista nos ha conducido al absurdo de criminalizar a las mujeres por disponer de sus cuerpos y sus capacidades reproductivas. Los hombres sí lo hacemos, y si nos practicamos la vasectomía no somos acusados de asesinar a millones de potenciales seres humanos.

La descriminalización del aborto en todas sus modalidades es un gran paso adelante para construir una sociedad más abierta, donde la “mitad mayoritaria” de sus miembros deje de ser perseguida por optar sobre su cuerpo. Una libertad que sí nos hace humanos.