viernes, 20 de octubre de 2006

Cultura y patrimonio, II

Comentaba en mi pasada contribución mi posición acerca del debate que se está suscitando alrededor de la propuesta de reforma de la fracción XXV del artículo 73 de la constitución federal, que busca federalizar –en el sentido de reconocerles jurisdicción y concurrencia a los estados— las atribuciones que hoy día mantiene el gobierno de la República sobre el patrimonio material de carácter histórico o artístico del país. Esto ha llevado al director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Luciano Cedillo, con el apoyo de toda la estructura directiva de ese órgano federal, a emitir un comunicado formal donde denuncian que la propuesta “atenta contra el patrimonio de interés nacional y general, el cual debe continuar siendo competencia de la Federación, quien históricamente ha llevado a cabo las acciones necesarias para su salvaguarda, así como para su investigación y difusión, garantizando su preservación para las futuras generaciones.” El comunicado, que puede ser consultado en la página electrónica del INAH, evidencia la persistencia de los prejuicios centralistas hacia las regiones y su provincialismo, el temor hacia la delegación de facultades, el afán de mantener los actuales espacios de poder burocráticos y la imposibilidad de aceptar que México y su sistema de distribución de responsabilidades han cambiado para siempre. La cultura no puede ser la excepción.
La dimensión enorme del patrimonio histórico nacional imposibilita en los hechos que el INAH pueda cumplir adecuadamente con su misión preservadora, sin recurrir a la participación de los gobiernos estatales y municipales, así como de la sociedad civil organizada. Todos los días encontramos en la prensa nacional y local ejemplos del imparable saqueo y la depredación de los bienes históricos que nos han heredado los pueblos del pasado. En las ciudades y pueblos de Guanajuato se observa este proceso con toda claridad en su patrimonio físico: edificios de arquitectura vernácula son derribados para hacer estacionamientos; monumentos históricos son lastimados por safios ignorantes; se impone el mal gusto kitsch sobre la elegancia de lo simple; aplastante imposición de la propaganda comercial sobre la imagen urbana tradicional; adicionado todo con la narcoestética de nuestras clases medias, y así un largo etcétera de agresiones sobre las evidencias relevantes de nuestro pasado.
En lo que respecta a los más de 1,200 sitios arqueológicos registrados por el INAH en Guanajuato, la situación es patética. Tal vez un par de decenas de sitios reciben algún tipo de atención y vigilancia, incluyendo los sitios de Cañada de la Virgen (San Miguel Allende), Plazuelas (Pénjamo), Peralta (Abasolo), El Cóporo (Ocampo), Alfaro e Ibarrilla (León), Cerro del Chivo (Acámbaro), y San Bartolo Aguacaliente (Apaseo el Alto). Y tal vez ni en esos. El personal de la delegación del INAH en Guanajuato no ha de superar la centena de personas, muy pocos de ellos con dedicación de campo. Basta visitar un monumento tan espléndido como el convento de San Pablo de Yuriria, joya del siglo XVI, para testimoniar el estado de abandono del lugar, al cuidado de un solo vigilante del INAH, cuya función principal es cobrar la entrada, incluso a los yurirenses. En cambio, el convento agustiniano de Salamanca pudo ser rescatado gracias a los buenos oficios de las autoridades locales, que lograron sacarle un acuerdo a la federación para establecer ahí un Centro Nacional de las Artes. El vetusto edificio encontró una nueva y estimulante vocación, evitando así su abandono.
La lejanía de las autoridades responsables del cuidado del patrimonio histórico impide que la sociedad civil y los vecinos comprendan o se involucren en el cuidado de estos bienes, que son suyos. Puedo mencionar un ejemplo familiar: en agosto de 1976, el INAH determinó que la casa de mi abuelo, el doctor Miguel Ramírez Tinoco, ubicada en los portales del jardín central de Yuriria, era un monumento histórico pues ahí había nacido el insurgente Joaquín Arias, y que era un ejemplo de “obra civil relevante del siglo XVIII”. Uno podría pensar que la reacción del dueño debería haber sido de orgullo ante tal distinción; pero no fue así: él protestó ante esas autoridades motivado por el miedo a que la federación se apoderase de su casa, además de la imposibilidad de hacerle cambio alguno y mantener su calidad de habitable. Mi abuelo le respondió así al doctor Guillermo Bonfil, entonces director del INAH: “me permito manifestar a usted, con todo respeto, mi inconformidad […] a la inscripción que de mi propiedad se pretende hacer en el Registro Público de Monumentos y Zonas Históricas […] por resultar falsos los hechos que en él se narran ya que con esto se ocasionaría, como siempre, una alteración de nuestra historia por no hacer estudios a fondo y por un simple escrito de cualquier persona que se dice historiador se pueda incluir cualquier inmueble […]”. Culminó afirmando que en realidad la casa había sido construida en 1925. El miedo inveterado a las arbitrariedades de la autoridad le hizo reaccionar así. Pero sin duda el inmueble es un ejemplo de la mejor arquitectura civil de los siglos XVIII y XIX. Pero permítanme seguir magullando el tema la próxima semana.

3 comentarios:

laliux dijo...

Buen día.

Alguién me podría orientar de como llegar a la zona arqueológica de Ibarrilla, ya que alguna vez intente llegar pero me perdí, termine allá por El Huzachal, he estado buscando sitios en la red relacionados con dicha zona, pero hasta el momento ninguno explica detalladamente de como llegar, imagenes e información, es una tristeza que no se le preste atención e interés por parte de las autoridades municipales de León, para informar al público en general de como llegar y la información necesaria, sin más por el momento espero que alguién me pueda ayudar con algún dato de como llegar a dicha zona al correo: eduardo_rzepeda@hotmail.com

Anónimo dijo...

señor periodista podria usted escribir sus reportajes sobre los animales o el medio ambiente es un tema bastante interesante GRACIAS.

Anónimo dijo...

me podrianan ustedes orientar sobre odo el tema periodistico pra poder ejercer mejor mis desempeño estudiantil

PORGAVOR Y GRACIAS