viernes, 11 de julio de 2008

Del IFE de Leonardo

El Instituto Federal Electoral convocó a todos los consejeros electorales de sus consejos locales, a los consejeros de los institutos estatales y a los magistrados y funcionarios de los tribunales electorales del país, a un foro nacional para debatir sobre la naturaleza y alcances de la reforma electoral mexicana, en una perspectiva comparada. La sesión se realizó el lunes y martes pasado, en la sede del IFE en la ciudad de México. Alrededor de 250 actores de la mecánica electoral nacional asistimos a este, que se anuncia como el primer foro de diálogo y colaboración entre autoridades electorales. Algo inédito, pues hasta ahora no se habían propiciado eventos regulares de convección entre los responsables de las elecciones federales y estatales.

Leonardo Valdés, nuestro paisano y colega en la Universidad de Guanajuato, quiere inaugurar una nueva época de relación franca entre las autoridades electorales federales y locales. Para ello ideó estos foros que se anuncian regulares. Nada mal, según yo. Y lo digo porque el primer encuentro fue muy intenso y satisfactorio. Nos regalaron la presentación de tres espléndidos especialistas internacionales en asuntos electorales: primero, la del presidente de la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES), el canadiense Jean-Pierre Kingsley, quien hasta el año pasado se desempeñó durante 17 años como director general de Elections Canada. Este señorón nos expuso sus experiencias internacionales acerca de la institucionalización del control electoral, y con ejemplos concretos ubicó a México como ejemplo mundial de organización efectiva de procesos comiciales confiables. Luego de exponernos cifras y datos de organismos del África, Asia y Sudamérica, nos espetó: "ustedes no tienen idea del papel que está cumpliendo México en el ámbito de los países en desarrollo como evidencia de que la democracia funciona cuando existen condiciones para que florezcan relaciones horizontales y propicias para el entendimiento. La democracia es ese método que sirve no sólo para renovar autoridades, sino para garantizar la armonía social". Y en efecto, los asistentes congeniamos con el dicho, y la amabilidad y buen sentido del expositor. Es indudable que para permitir el desarrollo es menester contar con esquemas y autoridades confiables en el ámbito de las elecciones. La realidad es que en México hemos permitido que impere la sinrazón partidista sobre la racionalidad democrática. Pero este es el costo del crecimiento.

Luego escuchamos la intervención de Marc Mayrand, hoy día director general de Elecciones Canadá. Nos explicó de una forma agradeciblemente accesible, cómo una sociedad pluricultural, federal y extensa geográficamente, puede garantizarle a sus ciudadanos su derecho a sufragar. Catorce jurisdicciones federales han podido ponerse de acuerdo para celebrar elecciones en la misma fecha, y así ahorrarle al elector el absurdo de presentarse a elegir autoridades e iniciativas legislativas un día sí y otro también. Fue una exposición de gran interés, pero desaprovechada porque no se repartieron papeletas a tiempo, y el expositor se fue sin ser cuestionado. Puso el acento sobre la necesidad de profesionalización del personal electoral, particularmente de los encargados de las mesas de casilla, lo cual es enormemente pertinente en México.

Pero la conferencia magistral más interesante fue la del consultor internacional en materia electoral del uruguayo Juan Rial, que nos explicó de una manera jocosa y llana cómo los medios de comunicación se han apoderado del discurso político en el mundo. Estos medios tienen un ascendiente social que los ubica cercanos a las iglesias y religiones, siempre con intereses muy próximos a los que los partidos políticos prohijan. Los medios en México y el mundo se han apoderado del discurso político y de los actores de ese entorno. No pueden vivir unos sin los otros. Por ello el sistema electoral debe defenderse de los intereses creados, para no sucumbir ante el poder del dinero. Y son muchos los países que han optado por la defensa ante los poderes fácticos. México se ha unido a Brasil y a Chile entre los países que han dejado fuera a los medios electrónicos del reparto del gran pastel de los centavos electorales. Qué bueno, digo yo.

Los consejeros locales y demás concurrentes a la reunión debatimos con los consejeros generales (los que sí aparecieron a la sesión) sobre las maneras como se aplicará la reforma electoral en nuestras entidades. Comparamos cómo se ha adecuado en las legislaciones locales los imperativos federales. Guanajuato, como siempre, muy a la zaga de los estados hermanos. Ni siquiera tuvimos la compañía de los consejeros estatales del IEEG, quienes no parecen tener mayor interés en los asuntos de la reforma que los involucra. Eso a pesar del excelente estipendio mensual que reciben de forma adicional a sus sueldos habituales. El IEEG parece indiferente a lo que sucede en el ámbito nacional, y lo confirma con su actitud despectiva ante estas convocatorias del IFE. Es una desgracia si recordamos que Guanajuato se ubica en el caboose de la transición política nacional. Pero es entendible cuando vemos que tanto consejeros como personal directivo del IEEG son ignorantes e indiferentes de las iniciativas que generan las principales instancias electorales del país por temor a que nuestro gobierno estatal se sienta amenazado. Ni modo: son las consecuencias de la hegemonía monopartidista que nos aqueja.

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