viernes, 8 de agosto de 2008

Ciencia Política latinoamericana

La Asociación Latinoamericana de Ciencia Política (Alacip), culminó ayer su IV Congreso Internacional en las instalaciones de la Universidad de Costa Rica en San José, la capital del país centroamericano. Fue una reunión de alrededor de 300 académicos y analistas políticos que debatieron durante tres días sobre el gran tema que convocó al congreso de este año: "¿Gobernanza sin desarrollo? Repensando el bienestar en América Latina". Tal vez por la cercanía geográfica, en esta ocasión predominamos los mexicanos; tanto que incluso un autobús lleno de estudiantes de Ciencia Política de Chetumal, se dejó venir para acudir a esta cita singular. Nos unimos a docenas de colegas de otros lares para presentar textos sesudos sobre las muy diversas circunstancias que atraviesan las realidades políticas, las conflictividades sociales y la cultura ciudadana en los países del subcontinente latinoamericano.

Fue una oportunidad excepcional para enterarse del estado de la cuestión en lo referente a la evolución de los debates politológicos sobre 25 países de la América continental y del Caribe, ibéricos casi todos pero también de habla inglesa y francesa; todos ellos unidos por las realidades cruentas del desarrollo en ciernes y las desigualdades profundas entre sus componentes sociales. Conflicto, competencia, debate ideológico, lucha entre élites y movimientos sociales, y por supuesto elecciones y democracia, son los grandes hitos que ocupan los análisis de estos especialistas, que se pretenden objetivos y regidos por el método de las ciencias políticas. Pero el gran tema, la "gobernanza", centró los principales debates. Los politólogos contemporáneos, sobre todo los europeos, distinguen gobernabilidad de gobernanza, y conciben el primer concepto como limitado a lo político-institucional y mecanicista. Un Estado busca la gobernabilidad cuando se limita a mantener el control sobre los factores básicos que facilitan la paz social y el mantenimiento del orden, incluyendo las medidas coercitivas. En cambio la gobernanza se refiere a la integración de "los procesos político-sociales y asociativos, cada vez más comunes en el nuevo contexto mundial, incluyendo las acciones de nuevos actores políticos y sociales estratégicos". Los estados entran en competencia con la sociedad civil, y desprecian el potencial de la movilización, tal como acaba de ocurrir en Argentina con el movimiento de los agricultores, que han derrotado al gobierno.

Los congresos académicos son una espléndida oportunidad de actualizarse, pero también de vincularse con redes y grupos de trabajo sobre temáticas comunes. Pude conocer cofrades universitarios de Argentina, Colombia, Brasil, Chile, Perú, España y no sé qué otros pagos más. Es conveniente mencionar que asistieron analistas latinoamericanos y "latinoamericanistas". Estos últimos son expertos fuereños a la región, que laboran en universidades de los Estados Unidos –el principal semillero de latinoamericanistas--, la Gran Bretaña –el segundo--, España, Holanda, Francia, Alemania, Rusia y otros países, incluso algunos asiáticos. América Latina es la "clase media" mundial, y como tal llama mucho la atención de los especialistas de otros países, no todos ellos metropolitanos. El boom de asociaciones de latinoamericanistas fue explicado en una mesa estelar moderada por Klaus Bodemer, y donde participaron Manuel Alcántara –fundador de Alacip--, Timothy Power y Jonathan Hartlyn, dedicada a analizar el estado de la ciencia política latinoamericanista en Europa y Estados Unidos. Es claro que el interés sobre la región se mantendrá entre las prioridades de las ciencias sociales de los países desarrollados.

En lo personal, presenté una ponencia sobre el PAN en Guanajuato, sus orígenes y su conversión en una nueva fuerza hegemónica regional; sin querer aproveché el momento coyuntural de interés que ha despertado la intención de Germán Martínez de "guanajuatizar" México. Todos nos preguntamos qué quiere decir ésto, y dediqué la última parte de mi exposición a tratar de tejer una respuesta coherente: reproducir la estrategia de cooptación indiscriminada, renunciando a compromisos ideológicos históricos, y la opción por el pragmatismo descarnado de la derecha extrema. Puede ser una visión parcial la mía, pero eso es lo que se alcanza a vislumbrar de entre la confusión identitaria por la que atraviesan todos los partidos políticos en México.

También acudí al encuentro en mi calidad de secretario general de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, la Somee, para anunciar nuestros dos eventos por venir: el XX Congreso Nacional de Estudios Electorales, a realizarse en Morelia del 12 al 14 de noviembre próximos, y el III Internacional, que desarrollaremos en conjunto con la Universidad de Salamanca, España, en sus instalaciones en esa ciudad europea, del 28 al 30 de octubre de 2009. Nos acompañó el doctor Manuel Alcántara, vicerrector de esa universidad, quien anunció la participación de otras instituciones españolas y europeas en la financiación del encuentro. El IFE también colaborará con nosotros en ambos eventos.

Los interesados pueden consultar las convocatorias respectivas en nuestra página: www.somee.org.mx

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